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Bibliotecas públicas: analizadas las instalaciones y servicios de 100 centros en 18 ciudades españolas : Una de cada cuatro bibliotecas suspende en calidad, debido a carencias en los servicios ofrecidos y en la seguridad

Limpieza y mantenimiento, información y atención a los usuarios, y accesibilidad para discapacitados, puntos fuertes de las bibliotecas

Seguridad, horarios y servicios digitales

Seguridad y horarios mejorables

El edificio de la biblioteca debe contar con sistemas que garanticen la seguridad de los usuarios, tal y como lo exige la normativa. Sin embargo, se anotaron carencias en la mayor parte de las instalaciones. En el 75% de ellas no se vieron cámaras de seguridad dentro del edificio y casi en el 70% de las bibliotecas, ni siquiera fuera. Sólo había vigilantes en las entradas de un 28% de las bibliotecas y en una cuarta parte del centenar de edificios visitados no se hallaron salidas de emergencia. Y entre las que contaban con estas salidas, casi la mitad se encontraban cerradas, si bien casi ninguna presentaba obstáculos. En lo positivo, cabe indicar que el 90% de las bibliotecas estaban dotadas con iluminación de emergencia y con extintores en todas sus dependencias. Con todo, se percibió una falta de puertas cortafuegos (en un 76% no la había), bocas de incendio (en un 70% de carecía de ellas), rociadores de agua (en un 62%), mangueras (en un 35%) y detectores de fuego (en un 18%).

De las cien bibliotecas visitadas, sólo abren de manera ininterrumpida (mañana y tarde) los cinco días de la semana las visitadas en Cádiz, A Coruña, Córdoba y Madrid. La gran mayoría cierra sus puertas entre las 19.00 y 22.00 horas, mientras que 37 de los 100 centros cierran el sábado y sólo una abre sus puertas en domingo. Por bibliotecas, una de las dos universitarias de Barcelona permanece en activo unas 87 horas semanales (de 8.00 de la mañana a 1.30 de la madrugada), lo que contrasta con una municipal de Valladolid que sólo abre 12 horas de lunes a domingo y otra de San Sebastián que lo hace 15 horas a la semana.

Bibliotecas digitales

Nadie puede discutir que las tecnologías de la información forman parte ya de la vida cotidiana, y el conocimiento que atesoran las bibliotecas no puede ser una excepción. Desde hace unos años, instituciones educativas y organismos públicos y privados se preocupan por trasladar obras, artículos y contenidos impresos al formato digital. Los proyectos de bibliotecas digitales se perfilan como uno de los instrumentos que ayudarán a universalizar el conocimiento. Desde 2007, se puede consultar de manera gratuita y a través de Internet todos los fondos de legislación histórica española, desde las Cortes de Cádiz de 1810, custodiados en la biblioteca del Congreso de los Diputados. De esta forma se garantiza su acceso público, su preservación y cuidado, ya que se evita la manipulación física de esos valiosísimos documentos. Pero la intención de unir el conocimiento con las nuevas tecnologías no se queda aquí. La UE pretende crear una biblioteca digital, que en 2010 tendrá seis millones de libros a disposición de todos los ciudadanos. De forma paralela, y desde 2006, UNESCO está trabajando en un proyecto similar, una especie de Biblioteca Digital Mundial. Se pretende crear un depósito en Internet, libre y gratuito, de materiales culturales “frecuentes y únicos” disponibles en múltiples idiomas.

La digitalización es el segundo paso, tras la introducción de las nuevas tecnologías en la gestión y funcionamiento de las bibliotecas públicas, un fenómeno reciente. Así lo muestra el informe Las Bibliotecas Públicas en España. Dinámicas 2001-2005 de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Hace cuatro años, sólo uno de cada dos puntos de servicio de las bibliotecas públicas usaban estas herramientas para la catalogación de sus fondos bibliográficos; apenas el 37% disponía de un catálogo automatizado y disponible en formato web y la misma proporción carecían de un servicio de acceso a Internet para los usuarios de las bibliotecas.

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