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: Más panes y más mitos

La proliferación de mitos en torno al pan y una dieta alejada de los patrones tradicionales ha propiciado una percepción errónea de este alimento básico

Más panes y más mitos

En la actualidad, la variedad de panes es muy extensa. Como también lo es el conjunto de leyendas que restringen o favorecen el consumo de unos sobre otros, en ocasiones, sin un fundamento serio.

  • Pan sin sal: En muchos casos, al pan sin sal, considerado como una variedad especial para quienes tienen que seguir dietas bajas en sodio, se le atribuyen más efectos beneficiosos que los aportados. El actual patrón dietético está caracterizado por exceder las recomendaciones en el consumo de sodio y la elección de este tipo de pan puede ser interesante, pero no hay que atribuirle más propiedades de las que tiene. La única diferencia con el pan normal es que no tiene sal. Cabe recordar que el pan normal que se elabora hoy en día tiene menos sal, un 25,9% menos, que años atrás.
  • En lugar de prescindir del pan, conviene controlar qué se come con él

  • ¿Qué hay del pan de molde?: Las leyendas sobre este tipo de pan son variadas y, en ocasiones, contradictorias. Hay quien defiende que con el mismo peso su aporte calórico es superior al del pan de barra, y quien opina lo contrario. Pero el total de calorías en ambos panes es muy similar (en torno a 250 kcal/100 gramos), aunque se aprecian diferencias entre los distintos
    fabricantes y orígenes, en cuanto a grasas y azúcares. El último análisis
    comparativo sobre pan de molde elaborado por EROSKI CONSUMER señala que, para un consumo frecuente, el pan de molde en general es menos saludable que el pan común: tiene más grasa, más azúcar y más sal además de numerosos aditivos.

Mejor si es integral

  • El pan integral aporta una cantidad de calorías muy similar al pan blanco.
  • Si se parte de esta base científica, las calorías no han de ser la excusa para elegir el pan integral, aunque la consecuencia es más saludable.
  • El encasillamiento exclusivo del pan integral en las dietas de adelgazamiento u otras (diabetes, colesterol…) está injustificado y bien podría escogerse como opción de dieta sana.
  • La diferencia fundamental de este frente al pan blanco es su mayor aporte de fibra.
  • Esta característica, en relación con la salud, lo hace idóneo para constituirse como la primera opción dentro de un estilo de alimentación integral, al elegir un tipo de pan u otro con independencia de la necesidad de perder peso.
  • Por tanto, las variedades integrales son mejores para articular un estilo de
    alimentación equilibrado.

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