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: El diagnóstico médico

El mareo y la sensación de que todo da vueltas son los síntomas más comunes de que hay una alteración en los sistemas del equilibrio

El diagnóstico médico

Las crisis vertiginosas pueden durar desde segundos hasta horas o días enteros. Cuando estos episodios son muy llamativos, no remiten y se repiten, es frecuente que los afectados acudan a urgencias. No obstante, el primer profesional al que se debe acudir es el médico de familia ya que la mayoría de los casos se pueden resolver en las consultas de medicina general y solo determinados casos se derivan a las consultas de especialistas en otología u otros.

La misión del médico de cabecera es desentrañar si verdaderamente el paciente que acude a la consulta padece un vértigo y no un mareo común, una bajada de tensión o una arritmia (puesto que la población suele confundir todos estos síntomas) e, incluso, cuadros depresivos, de ansiedad o neurosis. También debe descartar la causa neurológica o de otro tipo que merezca la atención de distintos especialistas.

El diagnóstico del vértigo se realiza a través de la elaboración de una historia clínica del paciente y su exploración a través de una audiometría. Cuando se sospecha de un origen distinto al del oído se realizan pruebas más complejas. Si finalmente se sospecha que el origen del vértigo puede ser tumoral, se realiza una resonancia magnética u otras pruebas de diagnóstico por imagen.

Tratar la causa

Las crisis vertiginosas duran desde segundos hasta horas o días enteros

Una vez descubierta la patología de base que provoca este tipo de cuadros, se deciden las opciones terapéuticas para paliarlos. En la mayoría de los casos, el tratamiento se basa en la aplicación de ejercicios y consejos para controlar el vértigo.

  • Maniobras posicionales. La mayor parte de los vértigos son posicionales y, para combatirlos, se prescriben una serie de maniobras, que consisten en descubrir la posición que ocasiona la sensación vertiginosa y compensarla. La repetición de estos ejercicios permite controlar el vértigo. Estos varían en función del problema de oído que haya ocasionado el vértigo y, en concreto, del canal que esté afectado. Hay maniobras específicas para cada canal. El éxito de este tratamiento consiste en repetir estas maniobras
    posicionales.
  • Inyecciones de gentamicina o corticoides en el oído. Se emplean para casos de vértigo de Ménière y de larga duración. El objetivo es tratar las crisis. Hay que tener en cuenta además que en la mayoría de las ocasiones, lo mejor es no administrar medicación o al menos hacerlo durante poco tiempo, porque estos fármacos suelen sedar el sistema nervioso central. Son medicamentos relajantes cuyo objetivo es reducir la angustia que provocan las crisis. Pero este efecto que permite disminuir la sensación de mareo tiene como contrapartida que también reduce los mecanismos reparadores del sistema del equilibrio.
  • Ejercicios de rehabilitación vertiginosa. Una de las novedades que se han producido en los últimos años es la aparición de ejercicios que permiten rehabilitar el equilibrio. El yoga, el Tai-chi y los ejercicios de fisioterapia son métodos que pueden resultar útiles para este propósito.
  • Intervención quirúrgica. En casos extremos, como la detección de un neurinoma del acústico, un tumor benigno, debe valorarse su control, extirpación u otros tratamientos alternativos como la radiocirugía. Si el tumor es de otra clase, como el colesteatoma, igualmente benigno, también se practica una cirugía para extirparlo.

Consejos para combatir las molestias del vértigo

  1. No cerrar los ojos, aunque la tendencia natural sea hacerlo cuando todo da vueltas.
  2. Intentar fijar la mirada en un punto para paliar la sensación de mareo.
  3. Respirar hondo y despacio. Si las respiraciones son cortas y frecuentes pueden fomentar la hiperventilación, nada aconsejable en ningún caso.
  4. Intentar relajarse y pensar que la crisis es pasajera y cesará en breve.
  5. No mover la cabeza (salvo en el caso del vértigo de tipo posicional), tanto si se está sentado como echado. Moverla hacia atrás eleva la sensación de vértigo.
  6. Evitar ingerir alimentos en las 5-6 horas posteriores a los síntomas del vértigo, puesto que son frecuentes los vómitos y las naúseas.
  7. Si se está en un lugar alto, como en una escalera de mano, hay que bajarse enseguida y buscar un sitio estable para no caerse.
  8. Si el cuadro vertiginoso no remite en 12 horas, acudir al médico.

Fuente: Anna María García Arumí, jefa de sección de Otología y Otoneurología del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario del Valle de Hebrón, de Barcelona.

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