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: Tecnología para controlar los contagios... y ¿a los ciudadanos?

Muchos gobiernos trabajan para desarrollar aplicaciones móviles para registrar a los infectados por covid-19 y evitar así la expansión de la pandemia. Unos proyectos en los que participan grandes tecnológicas como Google y Apple. Pero, ¿ponen en riesgo nuestra privacidad?

No solo conoce todos tus intereses, gustos o inquietudes a través de las búsquedas que realizas en su navegador. Google también rastrea tu trayectoria digital completa. Recopila información a partir de cookies que coloca en páginas externas, lo que le permite saber además qué webs visitas, cuándo y cuánto tiempo te detienes en ellas o qué compras llevas a cabo. Si a ello sumamos su control sobre el sistema operativo Android –el más usado– y recordamos que las antenas de telefonía móvil recogen datos sobre nuestra posición, sabe siempre dónde estamos y a dónde vamos también físicamente. Facebook también lo hace a través de tus publicaciones y likes.

Como asegura Helena Rifà, directora del Máster de Seguridad y Privacidad de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y miembro del Centro de Investigación en Seguridad de Cataluña (CyberCat), con esos datos estas empresas puede deducir fácilmente no solo dónde vivimos, dónde hemos ido a comprar o dónde residen nuestros amigos, sino también cuántos minutos hemos pasado con ellos. Los gigantes tecnológicos como Google o Facebook pueden vincular esa información a personas concretas, pero tienen prohibido por ley vender esos datos a terceros si no es con el conocimiento expreso del usuario, algo que causó problemas a la red social en el pasado.

“En cuanto aceptamos sus términos y condiciones, poco se puede discutir”, afirma Helena Rifà. “La información resulta más anónima para terceras partes, pero no para ellos”, recalca. Es decir, estas empresas sí saben a qué usuario pertenecen esa información. Muchos creen de forma errónea que estas empresas ofrecen servicios gratis, pero en realidad se trata de un intercambio. En otras palabras: si no tienes que pagar, lo más probable es que el producto seas tú, en este caso, tus datos. En este contexto de sobreexposición tecnológica, en el que nuestros movimientos ya son escrutados al detalle, ¿supondrán realmente las nuevas aplicaciones sanitarias que se barajan contra el coronavirus una invasión extra a nuestra privacidad? Para responder bien a esta pregunta, primero conviene saber cómo funcionan.

Seguir el rastro de contagios por ‘bluetooth’

Como consecuencia de la crisis de la covid-19, distintos gobiernos han recurrido a aplicaciones (apps) móviles de seguimiento de contactos por bluetooth. Para regular esta tecnología, la Comisión Europea puso en marcha el llamado protocolo DP3T (Decentralized Privacy-Preserving Tracing project), un proyecto internacional que fija una serie de características que deben cumplir las aplicaciones de rastreo de contagiados por coronavirus y que se resumen en dos premisas: deben preservar el anonimato de los usuarios y la seguridad de los datos. Aunque este protocolo vela por la seguridad y el anonimato, estas aplicaciones no están exentas de polémica. Esta tecnología es capaz de aportar información útil para frenar la transmisión de la enfermedad y seguir el rastro de la cadena de contagios, pero para que resulte eficaz debe ir acompañada de otros factores. Además, ponerla en marcha supone tomar decisiones respecto a la privacidad que afectan tanto a los derechos del consumidor como a su efectividad, como permitir el acceso a otros agentes a datos privados de los usuarios.

Ejercer el derecho al olvido

Los usuarios tienen derecho a pedir a las grandes tecnológicas toda la información que almacenan sobre ellos y también a solicitar que se borre, señala Helena Rifà, directora del Máster de Seguridad y Privacidad de la UOC y miembro de CyberCat. Google y Facebook, por ejemplo, disponen de herramientas para tramitar esta solicitud: la ley ampara el derecho al olvido y las compañías tienen la obligación de hacerlo efectivo. En el caso de Google, se puede solicitar la retirada de información personal o de los resultados de una búsqueda a tráves de un formulario online. Facebook, por su parte, cuenta con un servicio de ayuda para avisar de fotos o vídeos que puedan infringir el derecho a la protección de datos. Aun así, a veces se trata de algo complicado de llevar a cabo en la práctica. En el momento en que se produce la petición de eliminar datos ya publicados en Internet, por ejemplo, puede suceder que estos ya hayan sido descargados o vistos por muchas personas.

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