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Guía de compra: surimis y sucedáneos de cangrejo y de angulas : ¿Cuál escojo?

La población española consume una media de 33,3 gramos mensuales de surimi y, aunque su aporte calórico es parecido al del pescado, este tipo de producto se diferencia de él por su notable contenido en sal

¿Cuál escojo?

Sugerencias de compra

Una vez analizado el valor nutricional de los sucedáneos de cangrejo y angulas, y teniendo muy presentes las diferencias que los separan respecto del pescado, a continuación, se enumeran una serie de recomendaciones gastronómicas sobre el tipo de sucedáneos más apropiados para cada momento, enfermedad o situación:

Sucedáneos de cangrejo

  • Los más apropiados para la ensalada. Los mejores son las barritas frescas, ya que valen tanto para ensaladas, para desmigar en ensaladillas como para rellenar unos volvovanes.
  • Los que más tiempo se conservan abiertos. Se conservan mejor aquellos que están en barritas y embolsados, puesto que están más protegidos del exterior, a diferencia de los que vienen desmigados dentro del paquete. Hay que tener en cuenta que, una vez abierto, ya están en contacto con el aire.

Sucedáneos de angulas

  • Para cocinarlas como plato único. Ya sean frescas refrigeradas o congeladas, el sabor y utilidad son las mismas, salvo que quieran distinguirse como plato único. Las gulas con gambas o con setas son un buen ejemplo.
  • Para tomarlas como entrante. Todas son apropiadas, ya sean en ensalada, en salteado, como plato con el aroma del ajillo o mezcladas en un revuelto con huevos, setas, gambas son sus grandes aliados.

Ambos sucedáneos

  • Para hipertensos y personas con sobrepeso a dieta. Los dos tipos de sucedáneos son productos procesados con alto contenido de aglutinantes o gelificantes (harinas, clara de huevo, proteína de soja, polisacáridos de algas, gomas) y sal y saborizantes. Por ese motivo, no son recomendables en dietas para personas hipertensas ni con problemas de sobrepeso. En estos casos, su consumo debe ser moderado y casual, usándolos sobre todo en recetas con ensaladas o con vegetales, acompañando a un plato de alcachofas o con unas setas.

Conservación tras la descongelación

Una pregunta frecuente es cómo proceder tras la descongelación, en su caso, para evitar posibles contaminaciones microbianas. Lo ideal es consumirlos justo después de descongelarlos. Si hemos descongelado una cantidad superior a la que tomaremos, no debemos congelarlos de nuevo, sino conservarlos en el frigorífico, aunque nunca más de 24 horas.

Apuntes para el ahorro

Los palitos de surimi y las gulas son un estupendo complemento gastronómico. Además de mejorar la textura y la apariencia de muchos platos, dan un exquisito toque de sabor y color a nuestras recetas, incluso a las más sencillas. Un canapé, un revuelto o, incluso, una simple ensalada pueden ganar mucho cuando se les añaden gulas o surimi. Pero estos productos tienen otra ventaja importante: son, en sí mismos, un recurso para el ahorro. Esto se nota especialmente en el caso de las gulas, un sucedáneo de las carísimas angulas. No todos los bolsillos pueden pagar este manjar, que el pasado diciembre se cotizó a 650 euros el kilo -y que en 2011 llegó a alcanzar un precio histórico de 1.200 euros el kilo-. Para la mayoría de las familias, es más asequible un paquete de gulas. Así y todo, cabe tener en cuenta algunos detalles sobre los precios, tanto de las gulas como de los palitos de surimi:

  • Las gulas, por económicas que sean, son bastante más caras que los palitos de surimi (las gulas más baratas cuestan casi lo mismo que las barritas de surimi más caras). Bien es cierto que son productos distintos y que suelen utilizarse para preparaciones gastronómicas diferentes, pero en los casos en los que se quiera dar solo un “toque de mar” o puedan intercambiarse los unos por las otras, merece la pena recordarlo.
  • Entre los productos de surimi, la marca incide en el precio, pero también influye en el formato. La marca más barata es EROSKI BASIC, que se presenta en un paquete de 350 gramos y cuesta menos de 6 euros el kilo. Algo más caros son los palitos EROSKI sin gluten (250 gramos), que cuestan casi 8 euros el kilo. En cuanto al ahorro en el formato, un buen ejemplo lo encontramos en las barritas de surimi Krissia. Si escogemos un paquete de 200 gramos, el kilo nos costará casi 14 euros. Sin embargo, si elegimos un paquete de 400 gramos, pagaremos el producto algo menos de 10 euros el kilo. Si no lo utilizamos todo, siempre podemos congelar las barritas sobrantes para utilizar otro día.
  • Las gulas, por su parte, son un producto diseñado para el ahorro. Incluso la presentación y la marca más cara (la gula del norte fresca Aguinaga, de 200 gramos) es casi 24 veces más barata que las tradicionales angulas.
  • Aun así, para ahorrar en la compra de gulas, podemos recurrir a la marca: las angulas Nakulas sin gluten, de 200 gramos, son las más económicas (cuestan 10,25 euros el kilo). O, también, prestar atención a los packs de ofertas. Con el combinado de 3 paquetes de 200 gramos de Aguinaga, el kilo se queda en 16,50 euros. También hay que tener en cuenta que las angulas frescas -de la misma marca- cuestan un poco más. En caso de que queramos ahorrar tiempo en la cocina, las angulas frescas con setas, al ajillo o con gambas (de Aguinaga) son una buena opción, aunque también cuestan más caras (algo más de 26 euros el kilo).

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