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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Encuestadas 1.700 personas para evaluar los hábitos alimentarios y las características dietéticas de la población en relación a su salud : Solo un 11% de los encuestados cambia su dieta por enfermedades crónicas

  • Quienes han modificado sus hábitos alimentarios en los últimos 6 meses suelen reducir su ingesta de sal y de alimentos ricos en grasas
  • Un 29% de los entrevistados sufre una enfermedad crónica, las más comunes están relacionadas con niveles altos de tensión arterial y colesterol

¿Cuántas comidas hacemos? ¿Cómo comemos?

3 comidas al día

En la actualidad, la alimentación es un tema fundamental que está en boca de todos. Y no solo entre la población y la comunidad científica, también es un tema al que se recurre con especial frecuencia en los medios de comunicación (online u offline). Cada avance, cada descubrimiento y cada paso que se da en las ciencias de la alimentación y de la nutrición, en las últimas décadas, revela la importancia que tiene llevar una alimentación adecuada como una de las mejores vías de promoción de la salud y del bienestar físico y emocional.

Una de las principales recomendaciones de los nutricionistas para seguir una alimentación saludable es distribuir las ingestas del día en 5 tomas. El objetivo es conseguir que el cuerpo cuente, durante toda la jornada, con la energía suficiente para afrontar la actividad diaria. También facilita la digestión y evita los atracones al llegar a la comida o a la cena con gran apetito.

Sin embargo, según ENPE, pese a este consejo, los encuestados continúan distribuyendo sus ingestas diarias en tres comidas principales: desayuno, comida y cena. Solo el 33% realiza a diario el almuerzo de media mañana y otro 37% también merienda todas las tardes.

Así, el desayuno merece especial atención. Su importancia radica en que aporta los nutrientes y la energía que el organismo requiere al despertar. Después de 10 o 12 horas de ayuno, el cuerpo necesita “gasolina” para realizar bien las actividades diarias.

En el estudio, el 90% de los encuestados aseguraron desayunar todos los días, pero un 10% indica que no siempre lleva a cabo esta rutina (de ellos, el 2% admite que nunca toma nada cuando se levanta).

Por etapas de edad, se observan diferencias importantes. Entre los menores, mientras el 94% de los más pequeños (de 3 a 8 años) desayunan todos los días, esta proporción desciende hasta el 89% cuando pertenecen al periodo de 9 a 18 años. También se perciben diferencias en la edad adulta: un 88% de los entrevistados de entre 19 y 64 años desayunan a diario, una proporción que aumenta hasta el 98% cuando son mayores de 65 años.

Con todo, existen determinados factores que influyen en las conductas alimentarias de la población. Entre otros, elementos geográficos, socioculturales y económicos. La disponibilidad de un determinado alimento circunscrito a una región facilita la tradición en su consumo: en regiones costeras el consumo de pescado será más frecuente que en las del interior. También las particularidades del clima, la orografía y el tipo de tierra, entre otros, son elementos que han condicionado la disponibilidad de alimentos concretos en una determinada región y, por tanto, su consumo.

De la misma forma, aspectos religiosos y culturales han promovido desde hace años distintos hábitos alimentarios: la prohibición de algunos productos por parte de determinadas creencias, su forma de preparación, presentación u horarios establecen una serie de criterios que definen las costumbres de un grupo.

Las formas de comer

La duración de la comida, comer acompañado o no, el carácter de esta compañía, el entorno más o menos ruidoso, comer mientras se ve la televisión, la presentación de la comida en el plato y, en general, el entorno condicionan la forma de comer y la salud del comensal a largo plazo. El Estudio ENPE también ha analizado alguno de estos aspectos. En concreto, la duración, la compañía y las actividades que se realizan mientras se come.

En primer lugar, un 49% de las personas entrevistadas tardan habitualmente menos de 10 minutos en desayunar. Otro 40% alarga este periodo hasta los 20 minutos. A la comida se le dedica más tiempo. A un 47% le lleva entre 20 y 30 minutos y a otro 20%, entre 30 y 45 minutos. La cena, sin embargo, dura menos. Al 35% le ocupa entre 10 y 20 minutos y al 42% entre 20 y 30 minutos. Todos estos tiempos se alargan ligeramente durante el fin de semana.

En segundo lugar, el desayuno es la comida del día que con mayor frecuencia suele realizarse solo: el 41% de los encuestados así lo asegura. Sin embargo, durante el fin de semana, suele acompañar la familia (en el 31% de los casos). Tanto la comida como la cena se realizan más frecuentemente en familia (lo indica el 37% de los encuestados y el 45%, en sus respectivos momentos). Por supuesto, durante los fines de semana, esta costumbre aumenta.

Por último, se consultó a los individuos de la encuesta acerca de sus hábitos en la mesa. La mayoría afirma que, mientras desayuna, come o cena suele ver la televisión (el 43% en el desayuno y en torno al 65% en la comida y la cena) y también conversar con sus acompañantes (el 40% en el desayuno y en torno al 52% en la comida y en la cena). Asimismo, existe el hábito de escuchar la radio durante el desayuno en aproximadamente el 10% de las personas encuestadas.

¿Quiénes son?

Del total de 1.700 individuos entrevistados, el 57% son mujeres. Por grupos de edad, el 71% tiene entre 19 y 64 años, el 17% tiene 65 años y más, y el resto son menores de edad (un 8% entre 9 y 18 años y un 4% entre 3 y 8 años). Ambas variables, sexo y edad, son representativas de la población española.

Residencia de la sagrada familia

Además, el 51% de los entrevistados tienen estudios medios o superiores, el 32% cuenta con una educación obligatoria y otro 17% no ha completado Primaria, EGB o el graduado escolar. En materia laboral, es destacable que el 26% no tenga trabajo. Sin embargo, el 67% estudia o trabaja: el 18% se dedica a las labores domésticas o es cuidador, el 14% es profesional o empleado estable, el 11% es trabajador manual cualificado y el 7% no cualificado, el 8% es autónomo, el 1% trabaja en el negocio familiar y, por último, un 8% es estudiante. Por su parte, otro 7% es pensionista.

Por último, en cuanto al tipo de hogar, solo un 10% vive solo. El 37% lo hace con su cónyuge o pareja y el 51% con familiares (el 26% con hijos, el 16% con padres y el 9% con hermanos). El resto, un 2% convive con otras personas que no son familia o pareja.

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