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Discotecas y salas de fiestas: analizados 50 locales : Sobra volumen en la música y falta seguridad

Discotecas, bares, discopubs y salas de fiestas se convierten cada fin de semana en refugio de miles de jóvenes que buscan compartir unas horas de entretenimiento con amigos, tomar unas copas o bailar al ritmo de la música de moda.

Seguridad, muy mejorable

Si bien es cierto que las discotecas no generan habitualmente siniestros, no lo es menos que cuando ocurren pueden ocasionar muchas víctimas, dada la aglomeración de personas que se produce en momentos concretos , lo que dificulta la evacuación rápida del local ante un incendio o cualquier otra emergencia.

Como se adelantaba, tres de cada cuatro discotecas incumplen en algún aspecto la norma de seguridad (Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas) que rige para estos locales. Las carencias más relevantes afectan a las puertas de salida y de emergencia. En casi el 60% de los establecimientos no todas las puertas tienen parte transparente para facilitar la orientación del público en su salida, en el 30% había puertas de salida y de emergencia que no se abrían hacia afuera de la discoteca (“las puertas abrirán en el sentido de salida?”, recuerda la norma) y el 12% de los locales no cuenta con alumbrado de señalización en todas sus puertas. Además, en el 16% de las discotecas se echaron en falta extintores o mangueras a la vista y al alcance del público. Y en el 26% se anotaron peligros relacionados con la dificultad de desalojar el local en caso de emergencia.

En Bilbao se detectó este problema en cuatro de los cinco establecimientos visitados: “Flash” es subterráneo y tiene una escalera de unos cuarenta peldaños para salir; “Consorcio ofrece una única puerta; en “Café Antzokia” las escaleras que dan al hall de entrada desde el piso de arriba son muy estrechas y en “Congreso” la balconada superior es poco menos que una ratonera en caso de emergencia.

En Vitoria, había dos con estas dificultades de desalojo: en “Dreams” hay que descender muchas escaleras para acceder al local, ya que es subterráneo, y en “Aural” se obstaculiza una de las salidas de emergencia cuando se amplía el guardarropa.

En Castellón se detectaron problemas en tres de los cuatro establecimientos visitados: “El Desván”: discoteca laberíntica y no están señalizadas las salidas, además no hay extintores a la vista. “Jardines”: las escaleras de emergencia no tienen pasamanos.

En “Ibiza”: Vidrios rotos y un único extintor a la vista que además está obstaculizado.

En Valencia en dos de cuatro: “Kypros” y “Jardines”: gran masa de gente acumulada en el local, “resultaba muy difícil incluso moverse”. En caso de emergencia podría ser peligrosa la evacuación.

En Alicante, había una con estos problemas de desalojo: “Pachá Rambla” Una única puerta y estrecha.

Por último, en “Bataplán”, de San Sebastián, una de las puertas de emergencia estaba taponada con una valla.

La norma indica también que “en cada uno de los escalones del local se instalarán pilotos de señalización, conectados a su vez al alumbrado de emergencia?”. En 34 de los 50 locales había escaleras; sin embargo, cuatro de ellas no tenían estos pilotos obligatorios en todas sus escaleras. En relación a la prohibición de colocar espejos o superficies que reflejen la imagen que puedan perturbar la salida del local, sólo se encontraron en “Yo Qué sé”, de Logroño y en “Music Box” y “Up & Down”, de Barcelona.

A pesar de tanta irregularidad en materia de seguridad, uno de cada cuatro locales cumplen, en todo lo analizado por CONSUMER, con la normativa.

El ruido en las diversas zonas.

En el 90% de las discotecas, la intensidad media sonora que indicaron los sonómetros era excesiva. Si analizamos cada una de las tres zonas en las que se realizaron mediciones por separado (barra, pista de baile y zona más tranquila o reservados), el panorama se dibuja desalentador.

Como es lógico, el volumen más alto corresponde a las pistas de baile: sólo en “Oh”, de Santander, y “Varadero”, de Burgos, no se superaban los 90 dB en la pista. En el 82% de ellas, los sonómetros dieron mediciones por encima de los 96 dB(A). En “Yo Qué Sé”, de Logroño, se alcanzaron los 118 dB(A) y en otros tres de la misma ciudad (“Palenke”, “Área 7” y “Aural”) y una de la capital murciana (“Viva Murcia”) se llegaba a 116 dB(A) en las pistas de baile.

En la zona del mostrador, el ruido era algo menor, con doce discotecas, de las 50 analizadas, por debajo de 90 dB(A), pero con quince locales que rebasaban los 96 dB(A), es decir, con un nítido exceso de volumen musical en un espacio más pensado para la conversación y el disfrute de la música que para el baile. Hay clientes de estos locales que prefieren los rincones más tranquilos. La mayoría de las discotecas ofrecen estas zonas donde conversar no obliga a gritar.

Sin embargo, estas zonas no son tan acogedoras: sólo en el 45% no se superaban los 90 dB(A) en estos “espacios protegidos”. Los establecimientos visitados en Burgos fueron los más compasivos: en los cuatro había una zona que no alcanzaba los 90 dB(A). No existían estos espacios tranquilos en “Discóbolo”, de San Sebastián, y en “El Cairo”, de Santander.

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