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Analizadas las zonas escolares que rodean 100 centros educativos de 10 ciudades : Seguridad vial en los colegios: aceptable

La ausencia de señales de limitación de velocidad, la falta de señalización en accesos específicos para el alumnado y las retenciones de tráfico son las principales carencias

Los accesos, seguros

Los 100 centros educativos observados disponían de un perímetro totalmente cerrado, ya fuese con vallas o con los muros del propio edificio. De media, cada uno de ellos disponía de dos entradas específicas para los alumnos. En tres de cada cuatro ocasiones, se consideró que esos accesos tenían la suficiente anchura (una media de 4 metros) para evitar aglomeraciones, no así algunos hallados en el 26% de los centros analizados (en torno a los 2 metros).

Además, un 70% de los centros estudiados contaban con una zona de espera junto a esos accesos para que los alumnos pudiesen esperar de forma segura a entrar en el centro. Los que fallaron en este sentido eran la mitad de los colegios estudiados en San Sebastián, cuatro en Bilbao, Madrid, Sevilla y Valencia respectivamente, en tres de Barcelona y Pamplona respectivamente; uno de Vitoria, otro en A Coruña y un último en Logroño.

Durante el estudio, se comprobó que en el 90% de los casos el centro está señalizado correctamente con un cartel identificativo con su nombre y el tipo de centro que es, pero no ocurría lo mismo con todos sus accesos específicos del alumnado. Solo en uno de cada tres colegios seleccionados estaban señalizados. Sobresalen en esta materia de forma positiva todos los colegios visitados de Valencia, seis de Bilbao, seis de Pamplona y cinco de Logroño y San Sebastián. El tipo de señalización siempre eran placas o rótulos en la fachada.

El entorno más inmediato

Los más jóvenes son dentro y fuera del cole eminentemente peatones. EROSKI CONSUMER dirigió su mirada hacia el espacio público más cercano a los colegios seleccionados, un lugar de tránsito, estancia y también de juego.

El 68% de las aceras más cercanas al centro tenían la suficiente anchura para recorrerlas con comodidad sin que se produjesen aglomeraciones (más de 5 metros de media) y en su mayoría su pavimento no resbalaba. En este sentido, destacan Pamplona donde en el entorno de uno de los colegios estudiados se observaron vallas que separaban la acera de la calzada. El Ayuntamiento de esta localidad instaló en 2009 aproximadamente 500 vallas de este tipo en el entorno de 37 centros educativos con el fin de mejorar la seguridad de los niños y jóvenes que se desplazan diariamente a los centros de enseñanza. Además, alrededor de 300 cuentan con carteles que indican el acceso a los pasos de peatones y a las paradas de autobús más cercanas.

Por último, es frecuente que el mobiliario o las señales de tráfico se ubiquen sin prestar mucha atención al espacio peatonal, entorpeciendo o dificultando el paso. Aun así, durante la observación, en el 80% no había elementos que dificultasen el tránsito de los peatones (alcorques de los árboles, contenedores, papeleras, buzones…). Sí en una de cada cinco ocasiones, especialmente en Pamplona (en siete) y en Sevilla (en la mitad). El impedimento más repetido era mobiliario urbano, en especial los alcorques. También había vehículos que obstaculizaban el paso: una motocicleta en Sevilla y vehículos en doble o triple fila en Valencia.

Visibilidad en los cruces

Los cruces son los lugares de fricción entre el tráfico rodado y el tránsito peatonal. En ellos, caminantes y conductores comparten espacio.

Durante el estudio, para acceder a casi todos los centros seleccionados (el 93%) había que cruzar la calzada en algún momento.

En tres de cada cuatro zonas escolares estudiadas, había pasos de peatones colocados en esos cruces que derivaban a los alumnos al interior del centro. No ocurría, por ejemplo, en cinco zonas escolares respectivamente de Valencia y de Logroño, cuatro de Bilbao, tres de A Coruña, dos de Barcelona y Madrid respectivamente y una de Vitoria (se encontraban lejos del acceso, a pesar de que había que cruzar la calzada).

A pesar de ello, prácticamente en todos los pasos de peatones estudiados había buena visibilidad a la hora de cruzar. Únicamente en cinco casos había algo que les restaba visibilidad, con el peligro para los alumnos que ello conlleva: estar situados en curva o diagonales, la presencia de vehículos aparcados o haber mobiliario urbano obstaculizando (en este caso, se trataba de contenedores).

Otro de los peligros que puede surgir al andar por las aceras es cruzar el acceso de un aparcamiento. Esto únicamente ocurría en la mitad de los casos y de ellos, solo en el 43% había espejos de visualización en todos o en algunos de los aparcamientos observados (ocurría sobre todo en Vitoria, en seis de ellos).

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