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Análisis documental para conocer los sistemas nacionales e internacionales de control y vigilancia de la inocuidad y calidad de los alimentos : Redes que salvan vidas

600 millones de personas en el mundo enferman cada año por ingerir alimentos contaminados, de ahí la importancia de los sistemas de control de los alimentos

Los vigilantes

La red internacional

A nivel internacional, quien orienta las acciones de control y coordina los requisitos de calidad e inocuidad de los alimentos es la Comisión del Codex Alimentarius. La FAO y la OMS crearon este organismo intergubernamental en 1963 para “elaborar normas alimentarias internacionales armonizadas y proteger así la salud de los consumidores y fomentar prácticas leales en el comercio de los alimentos”. Hoy, las normas del Codex garantizan, según la FAO, que los alimentos sean saludables y puedan comercializarse.

EUFIC explica que, aunque las normas del Codex no son vinculantes desde un punto de vista jurídico, tienen un gran peso y una sólida base científica. Cuando hay conflictos comerciales sobre productos alimentarios, la Organización Mundial del Comercio (OMC) recurre a ellas, y también sirven como punto de partida para las legislaciones y normativas nacionales y regionales.

El Codex reúne miles de normas. Pueden ser generales (sobre higiene, etiquetado, residuos de pesticidas y medicamentos usados en veterinaria, sistemas de inspección y certificación de las importaciones y exportaciones, métodos de análisis y muestreo, aditivos alimentarios, contaminantes y nutrición y alimentos para usos dietéticos especiales) y específicas para ciertos alimentos (frutas y verduras frescas, congeladas o procesadas; zumos de fruta, cereales y legumbres, grasas y aceites, pescado, carne, azúcar, cacao y chocolate, y leche y otros productos lácteos).

Los agentes patógenos o las sustancias contaminantes presentes en los alimentos no respetan las fronteras entre países y se pueden propagar sin control. De ahí que se considere básico fortalecer las relaciones entre las autoridades sanitarias de todos los países. El organismo garante del intercambio rápido de información en situaciones de emergencia es INFOSAN, la Red Internacional de Autoridades de Inocuidad de los Alimentos. Desarrollada conjuntamente por la OMS y la FAO, se trata de una red de puntos de contacto o centros de enlace, que ayuda a los estados miembro (181 en 2012, 53 de ellos en Europa) a gestionar los riesgos relacionados con la inocuidad de los alimentos.

La red europea

La Comisión Europea, a través de la Dirección General de Salud y Consumidor, gestiona el RASFF (Rapid Alert System for Food and Feed). Al igual que INFOSAN, es un sistema formado por puntos de contacto en todos los países y organizaciones miembros del RASFF, que intercambian información sobre cualquier riesgo para la salud. Pero el RASFF también colabora a nivel internacional con INFOSAN y ambos sistemas comparten información de cada caso.

¿Y cómo funciona el sistema RASFF? En el momento en el que uno de sus miembros tiene información sobre un riesgo sanitario grave procedente de alimentos o piensos, debe informar rápidamente a la Comisión Europea a través del sistema RASFF. Esta evalúa la información y la remite al resto de miembros del sistema europeo para que tomen las medidas oportunas. Y lo hace a través de 4 tipos de notificación:

  1. Alerta: se mandan en el caso de que estén a la venta alimentos o piensos que presenten un grave riesgo y deban emprenderse acciones de forma rápida.
  2. Información: se usan en la misma situación que las alertas, pero cuando los otros miembros no deben adoptar medidas de forma rápida porque el producto no se encuentra en el mercado o el riesgo no se considera grave.
  3. Rechazo en frontera: afecta a las remesas de alimentos y piensos que se han examinado y rechazado en las fronteras exteriores de la UE y del Espacio Económico Europeo (EEE) al detectarse un riesgo sanitario.
  4. Noticias: es cualquier información relacionada con la seguridad de los alimentos y los piensos que no se haya comunicado como una notificación de alerta o de información, pero que las autoridades de control hayan considerado interesante.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) juega un papel importante en el RASFF. Como brazo científico de la Comisión Europea, evalúa, comunica los riesgos asociados a la cadena alimentaria y asesora desde un punto de vista científico para que la Comisión y los Estados miembro de la UE puedan tomar decisiones efectivas.

En función del tipo de notificación, los miembros del RASFF toman medidas e informan a la Comisión. En el caso de los rechazos en frontera, por ejemplo, se comunican a todos los puestos fronterizos, es decir, a los de los 27 Estados miembro de la UE, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. De este modo, se garantiza que los productos rechazados no vuelvan a entrar en la UE a través de otro puesto fronterizo.

La red española

La Unión Europea obliga a sus Estados miembro a crear un plan nacional de control a través del Reglamento (CE) nº 882/2004, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2004, sobre los controles oficiales para garantizar la verificación del cumplimiento de la legislación en materia de piensos y alimentos y la normativa sobre sanidad animal y bienestar de los animales.

En España, existe el Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria (PNCOCA), donde se describen detalladamente los sistemas de control oficial a lo largo de toda la cadena alimentaria española: desde la producción primaria hasta los puntos de venta al consumidor final. Se revisa anualmente para actualizar sus contenido, entre otros motivos, debido a la introducción de cambios en la legislación (tanto en la comunitaria como en la nacional o autonómica) o también porque se pueden haber producido nuevos problemas sanitarios o patologías.

Además, en España, existe el Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI) se encarga de gestionar la red de alerta alimentaria. Mantiene una vigilancia constante frente a posibles riesgos relacionados con alimentos y permite el intercambio rápido de información entre las distintas autoridades competentes, para que tomen las decisiones oportunas en caso de riesgo alimentario.

La AECOSAN es la coordinadora del SCIRI, además de constituirse como punto de contacto en el RASFF y en INFOSAN. Su papel principal consiste en evaluar y comunicar los riesgos asociados a la cadena alimentaria, como una fuente independiente de asesoramiento científico y técnico en materia de alimentos y piensos.

Pero el sistema español de alerta alimentaria (SCIRI) tiene otros puntos de contacto: las autoridades competentes en materia de seguridad alimentaria de las comunidades autónomas y las dos ciudades autonómicas, organizaciones sectoriales, como FIAB, ANGED (Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución, ASEDAS (Asociación Española de Distribuidores, Autorservicios y Supermercados) y ACES (Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados); el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (para riesgos relacionados con la importación de determinados productos alimenticios procedentes de países terceros) y el Ministerio de Defensa.

Por tanto, el SCIRI se utiliza para comunicar información sobre riesgos relacionados con los alimentos. Los tipos de notificaciones se clasifican de forma similar al sistema del RASFF: alerta, información, rechazo y varios.

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