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Análisis documental para elaborar un diagnóstico sobre la situación de la publicidad de los alimentos en nuestro país : Publicidad de los alimentos: la amenaza de la confusión

Los expertos consideran que la publicidad de los alimentos introduce conceptos confusos, pese a que la ley y los códigos éticos tratan de proteger a los consumidores

Los niños ante la publicidad

La vulnerabilidad de los niños

Mención aparte merecen los mensajes publicitarios que bombardean a los niños, el público más vulnerable. Hace dos años, la OMS criticó con dureza el marketing de los alimentos poco saludables dirigido a niños porque “ha demostrado ser desastrosamente eficaz” y aseguró que “existe una fuerte relación entre ver la televisión y padecer obesidad infantil“.

La entidad constató que los niños no están libres de toda promoción de alimentos ricos en grasas saturadas, ácidos grasos de tipo trans, azúcares libres o sal. De hecho, aseguró que la mayoría de los productos que aparecen publicitados en estos entornos están repletos de “nutrientes conflictivos”. Y enumeró las categorías principales de los alimentos anunciados: refrescos, cereales azucarados, galletas, confitería, bollería, platos preparados y restaurantes de comida rápida.

En relación a esto, la ENS destaca que “la presión publicitaria de alimentos aumenta durante el tiempo de protección reforzada para la infancia (de lunes a viernes de 8 a 9 horas y de 17 a 20 horas, y los sábados y domingos de 9 a 12 horas) y durante la programación infantil”.

Para la ENS, la industria alimentaria se interesa en ellos como futuros consumidores que son y también por su capacidad de gasto y su influencia en las compras familiares. Asegura que, aunque en un principio pueda pensarse que su volumen de gasto directo es pequeño, disponen de “dinero de bolsillo” y las empresas alimentarias lanzan un formato más pequeño de sus productos tradicionales a un precio muy reducido, “que son asequibles” para ellos.

El problema es que los niños son un grupo vulnerable y muy receptivo. Según la OMS, mientras que los adultos sabemos cuándo estamos ante un anuncio, los niños pequeños no tienen la capacidad de diferenciar entre publicidad y dibujos animados.

Código PAOS

Para tratar de paliar esta situación, en España, se aplica el código PAOS (Publicidad, Actividad, Obesidad y Salud) desde 2005. Según AECOSAN (la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición), se trata de un código de corregulación con 25 normas éticas que permite reducir la presión de venta sobre población infantil y mejorar la calidad y contenido de todo tipo de anuncios de alimentos y bebidas dirigidos a menores.

Este código declara que la publicidad de alimentos o bebidas “en ningún caso explotará la especial confianza de los menores en sus padres, en profesores, o en otras personas, tales como profesionales de programas infantiles o personales (reales o ficticios) de películas o series de ficción”. En 2012, se introdujeron novedades en este código. La principal es que extendía su campo de aplicación a la publicidad de alimentos y bebidas a través de Internet, dirigida a menores de 15 años.

Desde 1995, Autocontrol (Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial) vigila el cumplimiento de las normas éticas del código PAOS y se encarga de gestionar el sistema de autorregulación publicitario español. La crearon las principales agencias publicitarias, medios de comunicación, anunciantes y asociaciones sectoriales.

Según Autocontrol, en 2014, en relación a la publicidad dirigida a niños en televisión (publicidad de juguetes, videojuegos y alimentos dirigidos a menores) las consultas solicitados fueron 3.255, de los cuales 2.774 fueron positivos (no se apreciaron inconvenientes), 443 se recomendó hacer modificaciones y 38 fueron negativos y se desaconsejó su emisión.

Aun así, según indicó la OMS en 2013, el incumplimiento de este acuerdo es “muy alto”. Para la ENS existen algunas carencias en el código. Por un lado, se aborda la ética de la publicidad, pero no la calidad nutricional del producto publicitado ni la frecuencia de emisión, aconsejada por la OMS. Por el otro, el código PAOS se aplica hasta los 12 años en medios audiovisuales y escritos, y hasta los 15 años en Internet. Según la ENS esto permite que “la publicidad alimentaria dirigida a mayores de 12 años por televisión pueda hacer uso de personajes conocidos o famosos entre el público en general que gocen de un alto grado de popularidad entre el público infantil.

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