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Zonas de esparcimiento en el centro urbano de doce ciudades : Pocas y con mantenimiento mejorable en la mayoría

A pesar de los esfuerzos realizados por las autoridades locales, el centro de las ciudades sigue adoleciendo de importantes carencias tanto en el número y tamaño de las zonas de esparcimiento urbano (plazas, parques, paseos y calles peatonales) como en su equipamiento y estado de conservación.

¿A cuántos metros por habitante?

Si la comparación se establece según la superficie de zona de recreo que ofrece el centro urbano a cada habitante de la ciudad, Pamplona sigue siendo la más dotada, con casi 4 metros cuadrados de estas áreas de esparcimiento en el centro urbano, para cada habitante. Le sigue San Sebastián, con cerca de 2 metros cuadrados.

Logroño se sitúa ahora en tercera posición, con 1,2 metros cuadrados de zona recreativa por habitante y, tras ella, Castellón, con 0,78 metros cuadrados. Burgos y Vitoria (0,7 metros cuadrados). Bilbao (0,5 metros cuadrados). Murcia y Santander (0,4 metros cuadrados por habitante). Alicante y Valencia (0,3% metros cuadrados) ocupan las ?últimas posiciones, aunque la peor situada es Barcelona con 0,09 metros cuadrados de zona de esparcimiento. Veamos otro dato, en este caso absoluto: el centro urbano de Pamplona posee más de 700.000 metros cuadrados de zonas de esparcimiento, mientras que Bilbao (cuyo centro urbano es un 50% más grande que el de la capital navarra), cuenta con menos de 200.000 metros cuadrados. Y Santander dispone en su centro urbano de diez veces menos espacio para solaz del ciudadano que Pamplona, si bien el centro urbano de la capital cántabra es tres veces menor que de Pamplona. También es significativa la situación de Alicante y Valencia que a pesar de ser las capitales con más metros cuadrados de centro urbano (más de 1 millón y 2.715.250 m2, respectivamente) sus zonas de esparcimiento apenas suponen un 9% .

Muy pocas calles peatonales en Pamplona.

Los tipos de zonas de recreo más habituales son las plazas, paseos y parques: cada uno de ellos suponen una media del 25% en las doce capitales.

Las calles peatonales rondan el 15% del espacio total de esparcimiento. Pero la realidad difiere mucho en cada ciudad: en Vitoria, Logroño, Valencia y Bilbao estas calles peatonales suponen cerca del 15% de sus zonas de esparcimiento, mientras en Pamplona, San Sebastián y Santander no representan siquiera el 5%. Algo similar ocurre con las plazas: mientras en Castellón (47%), Santander (49%) y Murcia (59,1%) suponen la mitad de la superficie lúdica en su centro urbano, en San Sebastián, Valencia y Pamplona no llegan al 10%; y los parques de Bilbao son el 52% de su área urbana de ocio, mientras que Barcelona, Burgos ni Castellón disponen de ellos en el centro; los paseos en Burgos y Pamplona alcanzan el 55% del total, pero en Vitoria y en Murcia no llegan al 3%, y en Castellón ni existen. En San Sebastián, el 71% de su superficie de esparcimiento en el centro lo ocupa el monte Urgull. Esto explica que casi la mitad de aquél sea para esparcimiento (si no se incluyera el monte se quedaría en un 21%, en la media).

El informe demuestra que en más de la mitad de las zonas de esparcimiento es generalizada la presencia -significativa, no la meramente testimonial- de árboles y flores o arbustos: siempre supera el porcentaje del 70% de las zonas existentes, salvo en Burgos, Barcelona Murcia y Castellón, donde las flores sólo se pueden contemplar en la mitad de sus áreas de recreo, además en Castellón sucede lo mismo con los árboles. Por su parte, el césped no abunda en Murcia, Alicante, Castellón y Valencia, aunque es Barcelona con gran diferencia la más deficitaria en este aspecto, si bien la ciudad condal cuenta con maceteros o jardineras en el 80,5% de sus zonas. En el resto de las ciudades el césped está presente en el 70% de las zonas de esparcimiento.

Por otro lado, el equipamiento de estas áreas de esparcimiento es bien desigual. Dos elementos esenciales como las papeleras (por limpieza) y los bancos (por comodidad) son en general abundantes, con la excepción de Burgos, que dispone de bancos sólo en la mitad de sus zonas y Castellón (sólo en el 66%). Las fuentes de agua son muchas en San Sebastián, Pamplona, Bilbao Barcelona, Valencia y Logroño pero sólo las hay en la mitad de las zonas de esparcimiento de Burgos, Santander, Vitoria y Murcia. En Castellón son escasas, en el 20% y en Alicante sucede algo similar (en el 35%).

Cuando disfrutamos de nuestro escaso tiempo de ocio en la ciudad, a veces necesitamos efectuar una llamada telefónica. Y todavía somos mayoría quienes no usamos teléfono móvil. Pues bien, menos de la mitad de estas zonas de recreo ofrece cabinas telefónicas. Únicamente Logroño y Barcelona cuentan con ellas en el 90% y 84% de sus lugares de esparcimiento, respectivamente, mientras que San Sebastián, Bilbao y Burgos lo ofrecen en el 25% de ellos y en Valencia no las hay en el 87%.

Jugar también es importante.

Las áreas de juego infantil son también infrecuentes: sólo existen en una quinta parte del total de la superficie de las zonas de esparcimiento. Bilbao es la más sensible a la demanda lúdica de los niños, con la mitad de superficie dotada de estas áreas de juego infantil seguida de Valencia (46,6%) y Murcia (44%), mientras que en Burgos no hay ninguna, en Barcelona son prácticamente inexistentes, y Vitoria, Pamplona y San Sebastián no superan el 8,5% de sus zonas con este equipamiento.

En cuanto a los espacios deportivos, no existen en las zonas de recreo de Burgos, Barcelona, Murcia, Castellón, Alicante, Valencia y Santander, mientras que Pamplona y San Sebastián disponen de tres en distintas zonas. Otro elemento estudiado ha sido la existencia de obras artísticas (normalmente, esculturas) en las zonas de esparcimiento. De media, se encontraron en la mitad de las zonas. Destacan San Sebastián y Valencia, con obras artísticas en la mayor parte de la superficie total de sus zonas, mientras que en Pamplona sólo las había en el 20%.

Demasiado tráfico para cosa buena.

El tráfico viario (tanto el que atraviesa la zona de recreo como el que circula por su periferia) entraña peligro e incomodidad para los usuarios de estas áreas de descanso y entretenimiento. El tráfico de vehículos afecta, en general, a la mitad de la superficie de estas zonas y es muy frecuente en Barcelona, Santander y Pamplona, con tres cuartas partes de su superficie afectadas por la circulación rodada.

Las zonas de esparcimiento de Vitoria y San Sebastián son las mejor pensadas en este aspecto, con muy poca (6%) superficie perjudicada por el tráfico, aunque en ambos casos se trata de una circulación viaria que atraviesa la zona de recreo. Los paseos (con tráfico en un 80% de los casos) y los parques (en un 37%) son los lugares con mayor y menor afección, respectivamente.

Los técnicos de CONSUMER han anotado también las características de las áreas de esparcimiento en cuanto a la presencia de una delimitación respecto del resto del espacio urbano, y si aquella comporta peligro por la existencia de elementos de punta o zanjas. Sólo está delimitado el 37% de la superficie de recreo de las doce capitales. Santander, Pamplona, Murcia y Barcelona tienen infraestructuras de separación que comportan peligro: en el 15% de sus áreas la ciudad cántabra (en sus plazas), en el 27% de las de Pamplona (en los parques), en el 28% de las de Murcia (en las plazas) y en el 2,6% de las de Barcelona (en las plazas).

Por otro lado, los minusválidos no sufren problemas para acceder con sus sillas a casi el 90% de estas zonas de esparcimiento. La situación más criticable se da en Murcia y Burgos, con mala accesibilidad en el 35,8% y 34% respectivamente de sus espacios de recreo, debido en Murcia a sus plazas y en Burgos a sus paseos, donde casi la mitad de la superficie construida ignora a este colectivo de usuarios. Pamplona registra problemas de accesibilidad en el 22% de sus áreas, con un dato negativo: más de la mitad de sus parques presenta una deficiente accesibilidad. San Sebastián y Castellón son, por su parte, modélicas: no hay una sola zona de esparcimiento con inconvenientes para los discapacitados. Barcelona, Logroño y Vitoria se encuentran en una similar situación positiva.

Hay que cuidar mejor las zonas de recreo.

El mantenimiento de las áreas de esparcimiento no es el adecuado en Barcelona, Castellón, Murcia, Pamplona, Vitoria, Logroño y Santander. San Sebastián y Valencia son las ciudades que ofrecen zonas más cuidadas, aunque haya problemas de suciedad en las áreas infantiles en la primera y el entorno de las papeleras esté sucio en Valencia.

Volviendo a la valoración general, las flores y arbustos son los elementos mejor conservados y las papeleras los más deteriorados. El césped de las zonas verdes no presenta inconvenientes en Castellón, Burgos y Pamplona, y en Bilbao, Murcia y San Sebastián son mínimos. En cambio, se encuentra descuidado en el 66% de las áreas de Barcelona. Mejor panorama se ve en las flores y arbustos, perfectamente mantenidos -cuando se realizó la visita- en San Sebastián, Burgos, Valencia y Logroño. Los problemas se incrementan en la conservación de maceteros o jardineras. San Sebastián, Castellón, Valencia Santander y Bilbao les conceden un mantenimiento impecable, pero en Pamplona el cuidado era deficiente en el 73% de sus espacios y en Burgos se llega al 45%. En Barcelona se supera el 30%. Las papeleras, por otra parte, se encontraban en mal estado en uno de cada cuatro espacios.

Todas las ciudades presentan problemas, desde mínimos en Valencia (en el 1% de las zonas) hasta el 91% de espacios en Vitoria con papeleras deterioradas. También se ha comprobado la suciedad en el entorno de las papeleras. En Barcelona, el 79% de sus zonas presentaban estos alrededores sucios.

Podemos sentarnos tranquilamente.

Con los bancos, mejora mucho la situación. Sólo Logroño, Santander, Murcia y Castellón los tenían descuidados, y únicamente en una de cada cinco zonas. Junto a las papeleras, las áreas de juego infantil son las que peor mantenimiento sufren. El panorama es negativo en Pamplona, con cerca del 60% de zonas en las que las áreas infantiles están mal conservadas y sucias; en Vitoria, estos problemas se detectaron en casi el 80% de las áreas de recreo, y la limpieza era deficiente en el 22% de ellas; Barcelona es la ciudad que lidera la tabla con el 100% de sus zonas en mal estado; Logroño registra inconvenientes de limpieza (en el 65%) y el mantenimiento no es el adecuado en la tercera parte.

Llama la atención que San Sebastián no tenga problemas de conservación de estas instalaciones, y que, a su vez, la mayoría de las áreas infantiles estaban sucias. En Alicante en un 86% hay suciedad y en el 43,3% están mal conservadas. Castellón, Santander y Bilbao son modélicas en este apartado. Valencia por su parte presenta problemas de conservación en el 11,3% de las zonas.

Los aseos públicos también deben mejorar.

Hay pocos (Vitoria -cerrados por obras en el Parque de La Florida- y Santander y Barcelona no ofrecen ninguno en sus zonas de esparcimiento; Bilbao sólo dispone de ellos en el parque de Doña Casilda, Burgos, en la plaza del Rey San Fernando, Castellón en la Plaza de la Paz además están sucios y mal conservados, Valencia en el jardín Botánico y Alicante, en la plaza Calvo Sotelo pero están cerrados) y en ciudades como Logroño presentan carencias de conservación y limpieza en el 33% de la superficie de esparcimiento si bien en Murcia es en el 100%.

En contra de lo que pudiera pensarse, las cabinas telefónicas se encontraban en una situación aceptable. Bilbao y Castellón son las ciudades que peor las tratan: la mitad de sus cabinas no ofrecen las adecuadas condiciones. En Alicante en el 40,5% de sus zonas están en mal estado. Santander y Valencia también registran problemas en sus cabinas en el 26% de las zonas de recreo. En el resto de las capitales, el mal estado de los teléfonos públicos es inferior al 6% del total. En Vitoria, Barcelona, Murcia y Burgos la situación es óptima.

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