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: Idoneidad de las leches especiales.

MODAS DIETÉTICAS Y FALSOS MITOS HAN PROPICIADO QUE EL CONSUMO DE LECHE HAYA DECRECIDO PAULATINAMENTE A LO LARGO DE LAS DOS ÚLTIMAS DÉCADAS. SIN EMBARGO, GRACIAS A SU VALOR NUTRITIVO CONTINÚA SIENDO UN ALIMENTO RECOMENDADO EN CUALQUIER DIETA EQUILIBRADA. AVERIGUA POR QUÉ ES BUENO INCLUIRLA Y DESCUBRE LO QUE HAY BAJO SU SUPERFICIE.

Idoneidad de las leches especiales.

Más allá de las leches tradicionales, sea cual sea su origen, han surgido una serie de variedades que se proponen cubrir las necesidades de determinados consumidores. Según la Sociedad Española de Patología Digestiva y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, la intolerancia a la lactosa afecta a entre un 30 y un 50% de la población, lo que explica que sea esta variedad la que más esté creciendo. Conviene recordar que intolerancia a la lactosa no equivale a alergia: en el primer caso se producen síntomas gastrointestinales que, por lo general, son leves y pasajeros, mientras que en el segundo, la ingesta de lácteos causará la aparición de síntomas graves que podrían llegar a poner en riesgo la vida de la persona que la sufra.

Tanto las leches enriquecidas como las deslactosadas se ofertan, además, a un precio superior al de la leche convencional: aquellas que contienen calcio añadido cuestan 1,03 euros de media; las leches sin lactosa, 1,1 euros; y las convencionales se quedan en 0,78. Para el pediatra Carlos Casabona, estas leches no dejan de ser un reclamo publicitario para llamar la atención. Así sucede también con las mal llamadas leches de crecimiento publicitadas para niños mayores de un año: “Son innecesarias, caras y pueden favorecer el sobrepeso, ya que muchas de ellas añaden azúcares -lo que eleva el número de calorías- o harinas. No son solo leche, sino leche con más cosas”, sostiene el especialista.

RICA EN NUTRIENTES.

El perfil energético es virtualmente idéntico en todas las referencias. La leche UHT normal y la sin lactosa se mueven entre 110 y 118 calorías por ración, mientras que las enriquecidas con calcio lo hacen entre 123 y 133. Esto se debe a la proteína láctea usada habitualmente en el proceso de enriquecimiento, que aumenta tanto el nivel energético como proteico de la leche: las enriquecidas tienen 10,2 g de proteínas de media por ración (20,4% de la Ingesta Recomendada diaria), frente a los 7,8 g del resto. En cualquier caso, y teniendo en cuenta que la recomendación diaria es de 2.000 calorías, no representan un consumo relevante.

El contenido de carbohidratos es, por el mismo motivo, mayor entre las leches enriquecidas con calcio, que presentan medias de 13,6 g frente a los 11,9 g de las demás variedades. Las diferencias no son significativas y, ademas, son azúcares presentes de forma natural en el alimento, por lo que no conllevan las mismas consecuencias negativas que los añadidos. En cuanto a las grasas, todas las referencias se mueven entre 3,8 y 4 g por ración, de las que entre 2,5 y 2,8 g son saturadas. De nuevo, y como ocurre con los azúcares, los ácidos grasos saturados de los lácteos no tienen los efectos perjudiciales de alimentos menos saludables como embutidos o carnes procesadas. Esto es debido a que los lácteos contienen también nutrientes beneficiosos como minerales, vitaminas o proteínas, que contrarrestan el efecto de las grasas saturadas porque contribuyen a una nutrición adecuada y, probablemente, a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, como concluye el estudio Consenso sobre las grasas y aceites en la alimentación de la población española adulta de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD).

Esencial para una dieta equilibrada

Por su aporte de calcio y otros nutrientes, el consumo de leche es, en definitiva, recomendable en todas las edades, como parte de una dieta saludable y equilibrada. Conviene también tener cuidado de que un exceso de raciones no sustituya a la ingesta de otros productos de origen vegetal poco procesados y esenciales como frutas frescas, hortalizas, frutos secos o legumbres, que deben ser la base de nuestros hábitos alimenticios. “El aspecto negativo es su bajo contenido en hierro, y que, si se consume en exceso, limita la absorción de este mineral de otros alimentos, por su elevada concentración de caseína y la presencia de calcio y fosfatos”, afirma Casabona. Nutricionalmente, todas las muestras de leche semidesnatada normal y sin lactosa analizadas en estas páginas presentan un nivel similar de nutrientes, mientras que las enriquecidas con calcio destacan por un mayor nivel de hidratos de carbono y proteínas (6,7 g por 5 de las demás referencias), debido al proceso de enriquecimiento. Sin embargo, también cuestan algo más: 0,26 euros por ración, cuatro céntimos más que el resto. Aunque la elección final corresponde al consumidor, conviene recordar que también podemos adquirir ese aporte extra de calcio de otros alimentos como pescado, verduras y frutos secos.

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