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Análisis documental para conocer el panorama internacional y nacional sobre la obesidad infantil : Obesidad infantil: retrospectiva de un problema de peso

42 millones de niños en edad preescolar padecen sobrepeso u obesidad en el mundo y, en España, dos de cada cinco niños de entre 7 y 8 años sufre exceso de peso

Futuro y agravantes de la obesidad infantil

El futuro no es prometedor

La preocupación por el gran incremento y prevalencia de la obesidad en el mundo no es baladí. Los datos indican que si se mantienen las tendencias actuales, el número de lactantes y niños pequeños con sobrepeso aumentará hasta los 70 millones una vez se alcance el año 2025. La ONU asegura que, sin intervención, los pequeños en edad preescolar con obesidad mantendrán esta enfermedad crónica durante la infancia, la adolescencia y, también, en la edad adulta. Por tanto, conviene tener en cuenta las consecuencias. La obesidad infantil está asociada a una amplia gama de complicaciones de salud graves y a un creciente riesgo de contraer enfermedades de forma prematura; entre ellas, diabetes y cardiopatías. Además, los niños obesos tienen más probabilidades de desarrollar una serie de problemas de salud en edad adulta: cardiopatías, resistencia a la insulina (con frecuencia es un signo temprano de diabetes inminente), trastornos osteomusculares (especialmente artrosis, una enfermedad degenerativa muy discapacitante que afecta las articulaciones), algunos tipos de cáncer (endometrio, mama y colon) y discapacidad. Por lo tanto, para la ONU, afrontar el problema de la obesidad infantil, además de ayudar a mejorar la salud de los niños, también es una oportunidad de reducir los efectos de las enfermedades graves en el futuro.

Los agravantes

Los agravantes del problema mundial de sobrepeso y obesidad no se reducen a uno solo. Según la OMS, cada aspecto concreto del entorno en que los niños se conciben, nacen y crecen puede empeorar los riesgos de padecer este tipo de enfermedad crónica:

  1. Durante el embarazo, la diabetes gestacional puede dar lugar a un mayor peso al nacer y aumentar el riesgo de obesidad en el futuro.
  2. La elección de alimentos saludables para los lactantes y los niños pequeños es crucial, ya que las preferencias de alimentación se establecen my temprano en la vida. La alimentación del lactante con alimentos hipercalóricos con altos contenidos de grasa, azúcar y sal es uno de los principales factores que propician la obesidad infantil.
  3. La falta de información acerca de enfoques sólidos respecto de la nutrición, así como la limitada disponibilidad y asequibilidad de los alimentos sanos contribuyen a agravar el problema.
  4. La promoción intensiva de alimentos y bebidas hipercalóricas para los niños y las familias lo exacerban más aún.
  5. En algunas sociedades, ciertas pautas culturales muy arraigadas (tales como la creencia generalizada de que un bebé gordo es un bebé sano) pueden alentar a la familias a sobrealimentar a sus niños.
  6. El mundo, cada vez más urbanizado y digitalizado, ofrece menos posibilidades para la actividad física. Además, el sobrepeso o la obesidad reducen las oportunidades de los niños para participar en actividades físicas grupales. Por lo tanto, se vuelven menos activos físicamente, lo que los predispone a tener cada vez más sobrepeso.

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