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: ¿Cómo puede ser tan barata si los juegos cuestan hasta 80 euros?

Esta Navidad, al comprar una PS5 o una Xbox Series X, es probable que el pack más deseado no sea el que viene con tal o cual videojuego para estrenarla, sino el regalo de unos cuantos meses gratis a plataformas desde donde jugar con ellos. Ya lo llaman “la barra libre de los videojuegos”.

¿Cómo puede ser tan barata si los juegos cuestan hasta 80 euros?

Es quizás la duda más razonable. Hablamos de suscripciones que van desde unos 15 euros al mes (180 euros si se contrata los 12 meses) hasta los 60 euros al año, el equivalente al coste de uno o dos videojuegos que ya, con la llegada de la PS5, alcanzan los 80 euros en las tiendas. ¿Cómo es posible que por este precio podamos descargar y disfrutar con tantos juegos?

Aún se están definiendo las estrategias de las compañías en este sentido, pero la tendencia que se observa según un informe de la consultora Simon-Kurcher, en el que se entrevistó a más de 13.000 usuarios de videojuegos, da pistas de lo amplio que puede llegar a ser el negocio de la suscripción. Los jugadores más comprometidos, que llegan a dedicar 20 horas semanales de juego, están dispuestos a gastar de 19 a 40 dólares (de 16,10 a 34,14 €) al mes en suscripciones, pero es que los llamados “casuales”, el gran grueso de los que dedican unas 5 horas a la semana, están abiertos a destinar entre 10 y 30 dólares (entre 8,50 y 25,60 €) al mes a una suscripción, lo que puede resultar más lucrativo que la venta de juegos individuales.

El control parental está en la consola, no el servicio

En su mayoría, estas ofertas de barra libre de videojuegos tienen una selección de títulos equilibrada que va desde aquellos con código PEGI (siglas de Pan European Game Information, en castellano: información paneuropea sobre videojuegos) para todos los públicos como los marcados con un +18. Es, por tanto, responsabilidad de padres, madres o tutores aprender cómo funcionan los controles parentales de la consola que dejan en manos de los niños antes de pagar una suscripción que puede dar acceso a material no adecuado para su edad.

Según el psicólogo infantil Muñoz Bordona, el control parental debe ser más intenso en función de la edad. “En las primeras etapas, los menores de unos 10 años es probable que su mayor objetivo sea la acumulación de juegos, aunque algunos no los lleguen ni a jugar. Y esta podría ser otra medida de control: asegurar por parte de la propia plataforma que se ha completado una parte del juego anterior”. Hoy por hoy, ninguna lo tiene. “En los juegos de compra física no se da ese afán acaparador, porque ya han de desplazarse a la tienda y, en muchos casos, acompañados de sus progenitores”.

Pero ¿ya hay tanta gente con una suscripción?

La firma de consultoría de marketing Simon-Kucher & Partners realizó recientemente una encuesta a más de 13.000 aficionados a los videojuegos de 17 países. Cerca del 30% de los usuarios tienen ya una suscripción a alguno de los servicios de este tipo. Y casi el 9% tienen más de una. Por otra parte, este tipo de suscripciones están generando un mayor enganche, algo similar a los maratones de series y películas en plataformas como HBO o Netflix. Cerca del 70% de los gamers consultados con una suscripción activa confesaron que ahora juegan más horas a la consola o PC.

  • Sin suscripción: 65%
  • Con suscripción: 35%
    • Suscrito a varias plataformas: 9%
    • Interesado en suscribirse a varias plataformas: 71%
    • Sin intención de suscribirse a varias plataformas: 20%

Fuente: Encuesta a 13.000 usuarios realizada por la consultora Simon-Kucher & Partners.

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