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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Maternidad a partir de los 35 años : Más meditada y responsable, pero no exenta de riesgos

El momento de la maternidad se puede elegir. La mujer dispone desde hace algunos años de medios para decidir cuando nacerán sus hijos. La tendencia actual es inequívoca: la llegada de los vástagos se pospone

Escasas ayudas a la natalidad

El gran gasto que ocasiona un hijo, que puede alcanzar el millón de pesetas por año, y las escasas ayudas por parte de la Administración, incide en la decisión de postergar el momento de tener descendencia hasta alcanzar cierta estabilidad laboral.

Las ayudas son escasas. Desde 1990 la cuantía que corresponde por hijos menores de 18 años sin minusvalías no ha variado. Así, las familias con hijos reciben 36.000 pesetas anuales por cada uno hasta su mayoría de edad. Aunque recientemente se ha aprobado una ayuda de 75.000 pesetas anuales para familias con tres hijos, esta cantidad sigue siendo exigua si la comparamos con las de otros países de la Unión Europea, que comenzaron su apoyo a la natalidad durante los 80. Las mujeres danesas reciben del gobierno 19.000 pesetas mensuales por hijo y las finlandesas entre 15.000 y 29.000 pesetas al mes, según el número de hijos. En Luxemburgo, una familia con tres hijos percibe una ayuda mensual de más de 75.000 pesetas, y en Francia, con el tercer hijo la ayuda es de 35.000 pesetas al mes.

Fecundación asistida: todo un presupuesto

Un tercio de las mujeres de entre 35 y 40 años, y la mitad de las que han rebasado la barrera de los 40 años sufren problemas de fertilidad. En el 40% de los casos hay solución: someterse a alguno de estos costosos tratamientos de reproducción asistida. El éxito de los tratamientos disminuirá a medida que aumenta la edad de la madre.

Inducción a la ovulación

Mediante fármacos inyectables, se estimula la ovulación con el fin de obtener más de un ovocito (óvulo fecundado). Si el ovario responde bien, el tratamiento dura entre 10 y 12 días. Su coste puede alcanzar las 25.000 pesetas. Fecundación in vitro. Tras un tratamiento hormonal para estimular la ovulación, se extraen los óvulos, se fecundan en el laboratorio y se vuelven a implantar en el útero materno. En cada proceso se transfieren cuatro embriones, y su coste total ronda las 500.000 pesetas. Este método tiene un nivel de éxito del 25%.

Microinyección espermática

Se sigue el mismo proceso que en la fecundación in vitro, con la salvedad de que al hombre se le extrae el espermatozoide directamente del testículo. El éxito de este método depende de la maduración de los espermatozoides. Su coste oscila entre 600.000 y 700.000 pesetas.

Inseminación conyugal

Se colocan los espermatozoides, aislados del semen eyaculado, dentro del útero. Este tratamiento puede durar hasta 2 años, con un máximo de 6 ciclos. Su coste oscila entre las 50.000 y las 100.000 pesetas por ciclo. En cada intento el porcentaje de éxito es del 15%.

Donación de ovocitos

Se fecundan los ovocitos de una donante anónima con el semen del varón, y los embriones se transfieren al útero. Su coste puede alcanzar las 800.000 pesetas, y las probabilidades de éxito son del 50%.

Pautas para un embarazo sin riesgos

Las normas que deben seguir las embarazadas de edad madura no difieren mucho de las generales para evitar riesgos. La única diferencia es que deben seguir con rigor las indicaciones del ginecólogo, y pasar por controles médicos más exhaustivos.

  • Informe a su médico sobre posibles enfermedades hereditarias, así como sobre su estado de salud. Pídale información antes de engendrar.
  • Mantenga una estrecha colaboración y comunicación con su ginecólogo. Consúltele cualquier duda, por pequeña que parezca y aunque no sea estrictamente médica.
  • No se automedique y no varíe el tratamiento que le haya prescrito su ginecólogo. Durante la gestación, siga una alimentación variada, sana y suficiente. Restrinja la ingesta de sal y de cafeína. No consuma bebidas alcohólicas ni tabaco.
  • Extreme las medidas higiénicas en el aspecto personal, en los alimentos y en el entorno que le rodea.
  • Evite el manejo de sustancias o productos tóxicos, tanto en las tareas domésticas como en el trabajo.
  • No realice actividades que exijan un esfuerzo físico considerable, le obliguen a permanecer en ambientes nocivos o impliquen exposiciones a otros riesgos.
  • Adopte precauciones en el contacto con animales, ya que pueden transmitir enfermedades (tosmoplaxtosis) y poner en riesgo su embarazo.

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