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Ciudades y exclusión social: analizados los recursos sociales dirigidos a personas sin hogar ni medios económicos de 18 ciudades españolas : Los ayuntamientos aumentan el gasto social para los más pobres, pero continúan faltando recursos

-Los servicios asistenciales de alojamiento e higiene priman sobre las ayudas sociales de tipo laboral o sanitario
-La gran diversidad y heterogeneidad de los servicios sociales ofrecidos por los ayuntamientos marca la comparación entre las 18 ciudades seleccionadas por CONSUMER EROSKI

Albergues municipales, otros recursos residenciales y tablas comparativas

En casi todos los municipios, los albergues son privados pero están concertados entre el Ayuntamiento y asociaciones, en su mayoría congregaciones religiosas. Empujados por la demanda creciente, los ayuntamientos han habilitado centros, pisos, apartamentos tutelados o estancias en pensiones para alojar a estas personas sin recursos y que carecen de domicilio. Madrid es la que tiene un mayor número de recursos residenciales de titularidad municipal: ocho centros de acogida, siete centros para inmigrantes sin recursos y una treintena de pisos compartidos para población sin domicilio ni recursos (además del medio centenar de camas habilitadas en pensiones de Madrid con las que se suscriben convenios de colaboración). Tras ella se sitúa Barcelona, con 11 alojamientos municipales, y Bilbao, con siete espacios gestionados por la administración local. A ello hay que sumar los bonos o vales que distribuyen los consistorios para que estas personas sin recursos duerman en pensiones u hostales con las que se establecen convenios de colaboración. Esta infraestructura asistencial permanece abierta todos los días del año. El servicio de higiene se presta tanto en estos albergues y centros como en edificios específicos para este cometido como es el caso de Barcelona, Bilbao, Madrid, Valencia, Pamplona y Vitoria, que disponen de casa de duchas y baños públicos. En todos los casos, esta prestación no tiene coste alguno (en Madrid se pide al usuario un pago de 0,15 euros además de llevar jabón y toalla; sin embargo, también se permite usar este servicio de forma gratuita a quienes ni siquiera pueden hacer frente a este gasto).

Las pernoctaciones se limitan entre tres días y algo más de una semana cada mes, aunque la estancia de cada usuario en el centro depende de si se trata de un transeúnte que acaba de llegar a la ciudad y se marchará en unos días o de una persona que se encuentra en pleno proceso de reinserción social y laboral o que por motivos de salud tenga que alargar su estancia. En Alicante, Bilbao, Madrid, Valencia y Vitoria, la duración depende de la valoración de los responsables de Servicios Sociales. Los centros de Madrid recibieron el mayor número de pernoctaciones (que no personas) de todo el estudio en 2008: más de 300.000.

Para los días más fríos de invierno, los ayuntamientos aumentan las plazas de estos centros (así lo hacen en Alicante, Barcelona, Pamplona, Vitoria o Valladolid) o habilitan espacios concretos (albergues de frío) para que las personas sin hogar no pasen la noche al raso soportando gélidas temperaturas (casos de Bilbao, Barcelona, Madrid, Murcia, San Sebastián, Valencia y Zaragoza).

Algunos albergues exigen que los usuarios cumplan ciertos requisitos: ser mayor de 18 años (los menores deben estar acompañados por sus padres o bien por un tutor), tener documentos de identificación, carecer de recursos económicos para poder vivir por cuenta propia, poder valerse por sí mismo, comprometerse a iniciar un proceso de inserción socio-laboral y, además de cumplir con las normas establecidas en estos centros, no consumir alcohol o drogas ni mostrar un comportamiento violento hacia los responsables y trabajadores del centro o hacia el resto de personas que utilizan el servicio.

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