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: Las edades de la nutrición, de 0 a 3 años: los cimientos de la salud

El periodo lácteo –así llamado por ser la leche el único alimento con el que se nutre el bebé– resulta de vital importancia para la salud y posterior desarrollo del niño. Sea leche materna o artificial, conocer a fondo ambas posibilidades definirá su óptimo aprovechamiento.

Biberones y tomas: dudas más frecuentes

¿Cómo se sabe qué tipo de leche de fórmula necesita el bebé? La necesidad de la alimentación del bebé con fórmulas especiales debe ser determinada por el pediatra, en función de la historia clínica, la exploración del lactante y, en ocasiones, los resultados de pruebas complementarias. En general, la mayoría de los bebés se alimentan de manera adecuada con las fórmulas de inicio (hasta 6 meses) y de continuación (a partir de 6 meses), que les aportan todos los nutrientes para un correcto desarrollo. Ahora bien, hay algunas necesidades especiales frecuentes, como la intolerancia a la proteína de leche de vaca, debida a la inmadurez del tubo digestivo del bebé para absorber proteínas grandes. En la inmensa mayoría de los casos, este problema se resuelve espontáneamente antes del año de edad, cuando ha habido una maduración digestiva.

¿Qué hay que tener en cuenta para preparar un biberón? Una adecuada preparación del biberón resulta fundamental, ya que una relación inapropiada de la fórmula con el agua, es decir, utilizar más o menos polvo del indicado, puede producir cuadros de deshidratación o desnutrición en el bebé. Por eso, se seguirán las normas de preparación o reconstitución dadas por el fabricante. Se puede emplear tanto agua potable del grifo (en función de su calidad, puede ser recomendable hervirla un minuto durante los primeros meses) como agua mineral natural (se recomiendan aguas bajas en sodio), que no necesita hervirse. Antes de dárselo al lactante, hay que comprobar que la temperatura es la adecuada, vertiendo unas gotas en el dorso de la mano de quien lo prepare. Por supuesto, antes de la preparación del biberón es imprescindible el lavado de manos. En nuestro país, con las condiciones sanitarias actuales, no es necesario hervir los biberones ni las tetinas cada vez que se utilicen, sino que es suficiente el lavado con agua y jabón y un cepillo (solo para este uso) con agua abundante.

En cuanto a cantidades, ¿debe ser a demanda o hay que seguir las pautas que fije el pediatra? Cuando la lactancia está establecida, el lactante debe tomar de 160 a 180 ml por kg de peso al día. Para el cálculo de las tomas, el pediatra se basa en el peso del bebé y en el ritmo de su crecimiento. “En cuestión de cantidades, tampoco hay que ser estricto, sino que debemos adaptarnos a cada niño y aceptar cierta flexibilidad”, dice la doctora Roselló. Nunca se debe forzar al lactante a que acabe todo el contenido del biberón. “En ocasiones, nos encontramos a lactantes con problemas de regurgitaciones frecuentes y cólicos, debido a una sobrealimentación. Eso sí, si deja de tomar muchos biberones, se deberá consultar con el pediatra para establecer la causa”, aclara la pediatra.

¿Qué tiempo debe transcurrir entre toma y toma? No hay que ser rígidos con el número de tomas ni con el horario. En el primer mes de vida, la ingesta diaria se ajusta en función del peso del lactante, de su evolución y del crecimiento valorado en las tablas de percentiles de seguimiento, que marcará su médico. En general, se recomienda administrar de 7 a 8 tomas diarias (una cada tres horas), sobre todo en el primer mes de vida, ya que el estómago de los bebés es muy pequeño y se vacía rápidamente, pudiendo producirse hipoglucemias (bajadas de azúcar) si se espacia más el tiempo. A partir de los 15 días, si el bebé lo permite, se puede realizar una pausa nocturna de cuatro a seis horas. A medida que el niño va madurando y creciendo, se pueden espaciar las tomas y administrarse cada 3 horas y media o cada 4 (es decir, cinco o seis tomas al día). En cuanto a la duración de la toma, dependerá del bebe. Por norma general, no deben durar más de 20 minutos.

¿Cómo saber que la leche elegida es la adecuada? Según la pediatra Mireia Roselló, tendremos certeza de que el niño está bien nutrido:

  • Si orina con frecuencia (al menos cinco veces al día).
  • Si depone con normalidad.
  • Si aumenta de peso de forma adecuada (unos 200 g/semana). Es importante también que el bebé tenga las mucosas húmedas, la piel hidratada y muestre interés en interaccionar con el medio y con quienes lo rodean.

 

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