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: Las edades de la nutrición, de 0 a 3 años: los cimientos de la salud

El periodo lácteo –así llamado por ser la leche el único alimento con el que se nutre el bebé– resulta de vital importancia para la salud y posterior desarrollo del niño. Sea leche materna o artificial, conocer a fondo ambas posibilidades definirá su óptimo aprovechamiento.

Lactancia artificial

Si la madre no puede amamantar a su hijo porque la leche que produce no resulta idónea para una correcta nutrición; porque su situación social o laboral se lo impide o, sencillamente, porque ha optado por no darle el pecho, la lactancia artificial o formulada resulta adecuada para el crecimiento del bebé. Tal como explica la doctora Mireia Roselló, pediatra especializada en urgencias pediátricas del Hospital Universitario Doctor Peset, de Valencia, en ella se emplean leches modificadas, normalmente derivadas de leche de vaca, que simulan la composición bioquímica de la leche humana. “Y cubren las necesidades energéticas que precisa el lactante para poder realizar los procesos metabólicos para su adecuado desarrollo y que se traducen en un 40-60% de carbohidratos, 30-45% de lípidos y un 7-15% de proteínas; además de vitaminas y minerales”, comenta.

¿Cómo elegir la mejor leche de fórmula?

La elección de la leche de fórmula dependerá de las preferencias de la madre, asesorada por el pediatra, siempre teniendo la tranquilidad de que todas las comercializadas han pasado estrictos controles de seguridad y presentan los requerimientos nutricionales necesarios para el bebé. Existen distintas fórmulas: las de inicio o tipo 1, indicadas a partir de 0 meses, así como las de continuación o tipo 2, indicadas a partir de los 6 meses de vida. A partir del año, ya se puede administrar leche entera de vaca o fórmulas de crecimiento. Entre los 4 y 6 meses, las necesidades de hierro son más elevadas y es preciso administrar alimentación complementaria, ya que, a partir de esa edad, la dieta basada exclusivamente en la leche favorece la anemia ferropénica.

¿Existen leches adaptadas?

En el mercado encontramos las conocidas como “leches especiales”: preparaciones diseñadas para cubrir las necesidades nutritivas de los lactantes con algún tipo de trastorno metabólico. Para elaborarlas, se suelen basar en leches infantiles convencionales, a las que se realizan las modificaciones oportunas. Y, a la hora de emplearlas, las recomendaciones del pediatra son, aún si cabe, más importantes.

Leches sin lactosa. Son derivadas de leche de vaca, en las que la lactosa se ha sustituido por otro tipo de carbohidrato (como, por ejemplo, la soja). Están indicadas en caso de que exista una deficiencia de la enzima lactasa. Se recomienda su uso hasta que se recupere la actividad enzimática.

Fórmulas antirregurgitación. Indicadas para niños en los que el paso del alimento del estómago a la boca es habitual (reflujo gastroesofágico). En estas leches se utilizan agentes espesantes que dificultan el ascenso de la leche del estómago a la cavidad bucal.

Fórmulas hidrolizadas. Son leches en las que las proteínas están fragmentadas por hidrólisis (desdoblamiento de las moléculas por acción del agua) en unidades más pequeñas (proteínas menores o incluso aminoácidos), facilitando así su digestión y absorción en niños intolerantes a las proteínas de la leche de vaca, con problemas de absorción intestinal o alergia a ese tipo de proteínas.

Fórmulas para problemas metabólicos. Un defecto en el funcionamiento de una enzima determinada puede provocar enfermedades cuyo tratamiento es únicamente dietético. Así, deben suprimirse en la dieta los nutrientes que necesitan dicha enzima deficiente. Estas leches son específicas para cada caso y requieren un estricto control médico para su utilización.

Fórmulas para prematuros y recién nacidos de bajo peso. Los neonatos con bajo peso y los prematuros requieren unas condiciones nutricionales determinadas, ya que tienen una reserva de nutrientes muy escasa y una función digestiva y metabólica inmadura. Estas leches deben aportar los nutrientes necesarios para cubrir sus requerimientos teniendo en cuenta la inmadurez de los mismos.

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