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: Las edades de la nutrición: alimentación infantil de 3 a 11 años

La diversificación alimentaria que se inició a partir de los 6 meses de edad se irá moldeando durante toda la vida. A partir de los 3 años, con la incorporación de los alimentos con riesgo de atragantamiento, el menú de los pequeños podrá ser el mismo que el de los adultos. En esta etapa, la forma en que se fomente una alimentación saludable posiblemente traiga consecuencias en la relación que los niños tendrán con la comida, tanto a corto como a largo plazo.

La importancia de disfrutar de la comida

No hay que olvidar la satisfacción y el placer de comer. En esta etapa de la vida, los modelos familiares y, en concreto, las madres y los padres, pero también las abuelas y abuelos y el entorno escolar ejercen una fuerte influencia en la dieta de los más pequeños, ya que representan para ellos auténticos modelos a seguir. El estilo parental en casa y el modelo educativo en la escuela pueden tener un importante impacto en la modulación de la relación que se establece entre individuo y alimentación, y afectar (positiva o negativamente) en las preferencias y elecciones dietéticas.

“Lo importante no es que se coman todo lo que hay en el plato, sino fomentar que creen su propia identidad en relación con la alimentación a través de la continua exposición a alimentos saludables, de entre los cuales podrán elegir aquellos que les gusten y limitando el acceso a alimentos insanos, para que no tengan la opción de elegirlos”, concluye Baladia.

Presionar u obligar mediante castigos o incentivos a que se coman una cantidad de alimento concreto o prohibir continuamente el consumo de alimentos insanos que tienen a su alcance, es innecesario y contraproducente para lograr el objetivo de que los más pequeños creen una buena relación con los patrones de alimentación saludable. La mejor forma de que los niños prueben y se adhieran a esa alimentación es exponerlos continuamente a dichos alimentos, como un acto natural y cotidiano, convirtiéndose las familias en auténticos modelos que los consumen con verdadero placer. Quizás así, algún día prueben los alimentos que consideramos saludables y quizás, al probarlos, les gusten y finalmente los introduzcan en sus hábitos alimentarios de por vida.

El menú del día de los más pequeños 

Una forma sencilla de organizar la alimentación diaria y poder generar menús semanales o mensuales es distribuir las recomendaciones orientativas de frecuencia de grupos de alimentos en las 5 comidas diarias recomendadas y adaptar cada grupo de alimentos por una propuesta concreta:

FRECUENCIAS ORIENTATIVAS DE CONSUMO DE ALIMENTOS

  • Hortalizas // Como mínimo en la comida y en la cena
  • Cereales integrales y derivados // En algunas comidas del día
  • Fruta // Como mínimo, 3 veces al día
  • Lácteos // 1-3 veces al día
  • Proteicos // No más de 2 veces al día, y alternando
    • Legumbres // 3-4 veces a la semana
    • Huevos // 3-4 veces a la semana
    • Pescado // 2-3 veces a la semana
    • Carnes // 3-4 veces a la semana
  • Agua // En función de la sed
  • Aceite de oliva // Para aderezar y cocinar
  • Alimentos insanos* // Cuantos menos, mejor

DISTRIBUCIÓN A LO LARGO DEL DÍA

  • Desayuno: Cereales integrales y derivados (copos de avena, pan integral…) / Lácteo / Fruta y agua.
  • Media mañana y merienda: Cereales integrales y derivados / Lácteo / Fruta y frutos secos (triturados para menores de 5 años) / Agua.
  • Comida y cena: Hortalizas / Cereales integrales y derivados / Proteico / Fruta y agua.

*Bollería, refrescos, bebidas energéticas, comida rápida…

¿Los menores necesitan suplementos? 

Por lo general y de manera rutinaria, no. A pesar de que es frecuente el uso de suplementos nutricionales (en algunos países una tercera parte de los niños y niñas toman algún suplemento nutricional, especialmente multivitamínicos), las pruebas apuntan solo a la suplementación puntual en algunos nutrientes (como el hierro, por ejemplo) únicamente cuando se detecten y diagnostiquen por un especialista estados carenciales.

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