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Analizada la accesibilidad en tres edificios públicos (ayuntamiento, hospital y estación de tren) de 18 ciudades : Las ciudades avanzan en accesibilidad para discapacitados físicos pero olvidan a ciegos y sordos

La escasez de información en braille y la falta de intérpretes profesionales de lengua de signos son las trabas más evidentes para los discapacitados auditivos y visuales

Edificios municipales, ¿para todos?

Los ayuntamientos son, sobre el papel, las instituciones más cercanas al ciudadano. Sin embargo, la realidad es otra.

En primer lugar, el acceso a los ayuntamientos no es tan sencillo como parece. Durante el recorrido de 5 minutos hacia el edificio público, las personas con discapacidad motriz hallaron dificultades para circular porque la acera no tenía una anchura de paso libre de obstáculos (ocurrió en A Coruña y en algunas ocasiones en Alicante, Córdoba, Murcia y Sevilla). Además, el mobiliario urbano y los vehículos mal aparcados impedían el paso en las ciudades gallega, alicantina, cordobesa, pamplonesa y sevillana. También los discapacitados visuales tuvieron que sortearlos en Córdoba, Málaga, Oviedo, Pamplona, Sevilla, Valladolid y Vitoria, así como prestar especial atención al pavimento, inestable en las capitales coruñesa, bilbaína, cordobesa, sevillana y vitoriana.

Atravesar la calzada también supone un peligro. En las ocasiones en las que se encontró un paso de peatones, no siempre había un semáforo acústico para las personas ciegas (ocurrió en en A Coruña, Cádiz, Málaga, Murcia, Pamplona y San Sebastián). En este sentido, para las personas con discapacidad auditiva, en muy pocas ciudades se observó un sistema que señalase los segundos que faltaban para que se pusiese en rojo (solo en Bilbao, Córdoba, Granada, Málaga y Vitoria), ni un aviso acústico para las personas con problemas de visión (en Barcelona, Sevilla, Valencia, Vitoria y Zaragoza ninguno de los semáforos observados contaba con este sistema).

Para entrar en los consistorios, es recomendable que la puerta sea automática (solo lo era en ocho ciudades), transparente o con zonas acristaladas para que los discapacitados auditivos puedan ver lo que hay al otro lado (no se observó en A Coruña, Granada ni Zaragoza) y que la entrada esté al mismo nivel que la calle (en el recorrido con la persona en silla de ruedas no lo estaba en la mitad de las ciudades analizadas).

Una vez dentro del edificio, en la mayoría de las ocasiones (excepto en Vitoria) la distribución del edificio permitía la movilidad de una persona en silla de ruedas y el interior se encontraba libre de obstáculos, algo fundamental para un discapacitado visual. Sin embargo, la persona ciega necesita guiarse por el edificio, pero ninguno de los visitados tenía franjas de dirección de diferente color y textura ni tampoco las puertas, paredes y suelos eran de un color contrastado para personas con visión reducida (esto último solo se cumplía en A Coruña, Bilbao, Cádiz, Granada, Málaga y Murcia).

Al solicitar información sobre cómo empadronarse, la persona que más dificultades tuvo fue en todas las ciudades el discapacitado auditivo. Fundamentalmente por la falta de intérpretes profesionales de lengua de signos: solo lo ofrecían en A Coruña, Cádiz, Córdoba, Málaga y Valladolid (en Granada el personal administrativo ni siquiera sabía si existía o no). En la mayoría de los casos, la persona con problemas auditivos tuvo que comunicarse con gestos o de manera escrita. Los discapacitados físicos también tuvieron problemas: los mostradores eran demasiado altos en Alicante, Bilbao, Cádiz, Murcia, Oviedo, Sevilla y Valencia. Por su parte, las personas con discapacidad visual también tienen problemas para acceder a la información, ya que el braille no es un lenguaje fácil de ver en las administraciones públicas. Los aseos son asimismo un espacio imprescindible en cualquier edificio y se debe permitir el acceso y el uso a cualquier ciudadano, sin embargo, en A Coruña, Murcia, Sevilla y Vitoria no había. Y en el resto se echaron de menos señalizaciones universales de accesibilidad, anchura adecuada de la puerta para personas en silla de ruedas, barras de apoyo en el inodoro, letreros en braille para las personas ciegas y sistemas visuales para que las personas sordas sepan si están ocupados o no.

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