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Analizados 12 aeropuertos: accesos, servicios, seguridad, comodidad y ocio, organización, limpieza y conservación : La mayoría de los más importantes aeropuertos españoles deben mejorar en comunicaciones y comodidad

Resultan seguros, se encuentran limpios y en buen estado y ofrecen todos los servicios que un aeropuerto debe disponer, pero hay cuestiones que deben corregir

Accesibilidad y organización

Todos los aeropuertos están adaptados para personas con movilidad reducida, pero no así para usuarios con problemas graves de visión o invidentes. La única medida adoptada por la mitad de los aeropuertos es la existencia de ascensores cuyos números pueden leerse también en braille (son Alicante, Valencia, Gran Canaria, Bilbao, Santiago y Sevilla). En el aeropuerto de Prat en Barcelona, tan sólo los ascensores del “parking nuevo” están adaptados para invidentes.

Respecto a la señalética, en ninguno se encontraron carteles informativos en los que se indicara el horario de las instalaciones. Los aeropuertos españoles tienen dos tipos de horarios y se distinguen por ser H12 o H24, esto implica que los servicios (no nos referimos a comercio u hostelería) de los aeropuertos están disponibles durante 12 ó 24 horas diarias. En cuanto a la existencia de flechas o indicaciones para facilitar el tránsito y localizar las diferentes zonas y servicios de los aeropuertos, en todos ellos las zonas y servicios están bien señalizadas. Esto permite que cerca puedan presumir de una facilidad de orientación muy buena los de Alicante, Valencia, Málaga, Pamplona, Madrid, Gran Canaria y Santiago, mientras que en el 40% restante es buena. En lo que se refiere a la suficiente y estratégicamente repartida existencia de pantallas informativas sobre llegadas y salidas, en dos de cada tres aeropuertos están óptimamente ubicadas y en un número adecuado. Así ocurre en los de Valencia, Málaga, Pamplona, Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, San Sebastián y Sevilla. El resto no consigue superar el “regular”, porque el número de pantallas es insuficiente o porque se echan en falta en ciertos lugares del aeropuerto.

En los aeropuertos de Málaga, Madrid y Loiu (Bilbao) el sistema de megafonía no se escucha con claridad suficiente en todos los lugares. En cuanto a los idiomas en que se presenta la información (tanto en los carteles, como escrita o mediante megafonía), en todos los aeropuertos se ha comprobado un esfuerzo encomiable. En todos ellos, la mayor parte de la información se ofrece en dos, tres o cuatro idiomas. Aunque los predominantes son el inglés y el castellano, muchos tienen la información disponible en la lengua local, alemán o francés.

Como- didad y ocio

Las largas esperas en el aeropuerto son relativamente habituales tanto para los pasajeros cuyo vuelo sufre retraso o como usuarios que han acudido al aeropuerto a recoger a un viajero. Y además de tediosas, pueden convertirse, por incómodas, en agotadoras. En cuanto a la comodidad, deviene fundamental que los aeropuertos dispongan de zonas de descanso con sillas, bancos y similares donde poder sentarse y que no pertenezcan a comercios o establecimientos hosteleros. El viajero y quienes van a recibirle no tienen por qué incurrir en gastos extra para esperar con una mínima comodidad: el precio del billete aéreo debería incluir esta prestación. En los aeropuertos de Valencia, Málaga, Pamplona, Madrid, Gran Canaria, Palma de Mallorca, Santiago y San Sebastián hay suficientes zonas de descanso y se hallan adecuadamente repartidas y, además, resultan cómodas para el usuario.

En el resto, salvo en Alicante donde sólo son confortables los de una de las zonas, su número es escaso, y su deficiente comodidad o su insuficiente número hacen que no sobrepasen el “regular” en lo que a las zonas de descanso se refiere. En lo que respecta al despliegue realizado por el aeropuerto para amenizar la estancia de sus usuarios y visitantes mientras esperan a su vuelo o acompañan al viajero que se va o esperan al que llega, la situación es muy mejorable. Sólo aprueban los aeropuertos de Málaga (en el que además de una exposición de pintura, había un área de juego para los más pequeños), San Sebastián (exposición de cuadros y cerámicas y otra de automóviles) y Barajas (zona de ocio infantil). El de Sevilla, por su exposición “Andalucía y la aviación” consigue un “regular” en este subapartado. Los ocho aeropuertos restantes suspenden en lo que a opciones para amenizar la espera respecta.

Servicios del aero- puerto

Todos cuentan con personal de atención al público en número suficiente y adecuadamente repartido por todo el aeropuerto o, cuando son pequeños, sólo en Información. Pero en atención al público, el personal del aeropuerto de Alicante y de Sevilla no destacó precisamente por su amabilidad ni por la calidad de la información proporcionada. Tan sólo en los de Palma de Mallorca y Santiago el personal de AENA acompañó a nuestros técnicos al lugar por el que habían preguntado, y ello a pesar de que este es uno de los compromisos que AENA voluntariamente ha adquirido con sus usuarios. El de Valencia destacó en el buzón de sugerencias, por ofrecer este servicio bien a la vista y por facilitar las hojas de reclamaciones sin objeción alguna. De todos modos, los demás aeropuertos, aunque no contaran con este buzón visible también facilitaron hojas de reclamaciones. La atención y el servicio dispensados en la consulta realizada por los técnicos de CONSUMER se estimaron insatisfactorios en el personal del aeropuerto de Alicante y el de Sevilla, mientras que los empleados de los de Valencia, Pamplona, Madrid, Canarias y Bilbao se distinguieron por su atención y amabilidad en el trato. En cuanto a la Carta de Derechos de los Pasajeros de la UE que todos los aeropuertos deberían tener en lugar visible, no la tenían en el aeropuerto de Santiago, donde el personal incluso adujo no tener conocimiento de dicho documento. Por otro lado, sólo los de Madrid y San Sebastián disponen de consigna en el aeropuerto; el resto no ofrece al usuario este servicio para guardar temporalmente sus equipajes o pertenencias. Otro aspecto crítico en un aeropuerto es la existencia de carritos portaequipajes en número suficiente y ubicados allí donde puedan ser necesarios. En la mitad de los aeropuertos (en concreto, los de Alicante, Pamplona, Barcelona, Bilbao, Sevilla y San Sebastián) los carritos eran escasos o se echaban en falta en alguna zona en la que podrían ser necesarios. Por otro lado, el de San Sebastián es el único que no cuenta con cambiadores para bebés. Pero únicamente en los de Málaga, Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Bilbao y Sevilla se permite que el padre cambie al bebé: o hay cambiadores para bebés tanto en los aseos de señoras como en los de caballeros, o bien disponen de un aseo específico para este cometido. En el resto, tiene que ser forzosamente una mujer quien cambie al niño.

En los precios de hostelería se registraron ostensibles diferencias. Destacan por su carestía las cafeterías de los aeropuertos de Pamplona, Madrid, Gran Canaria y Palma de Mallorca, mientras que entre los más baratos se encuentran los de Alicante, Málaga, Barcelona, Bilbao y Santiago. El refresco más caro se encontró en Gran Canaria (2,10 euros) y el más barato en Bilbao (1,25 euros). Los extremos en el precio del café se detectaron en Palma de Mallorca (1,32 euros) y en Santiago (0,85 euros). Y en cuanto las máquinas expendedoras, el más caro es el de Pamplona (una lata de refresco cuesta 1,95 euros) mientras que el de Bilbao es el más económico, a 1,05 euros la lata de cola. No se encontraron máquinas expendedoras de bebidas en los aeropuertos de Alicante y Palma de Mallorca. En el resto de servicios destaca el de Madrid, ya que además de los mínimos (información, atención al viajero, cambio de moneda, cajero automático, restaurante y cafetería, aseos y aseos específicos para minusválidos, y alquiler de vehículos) dispone de guardería, consigna de equipajes, oficinas bancarias, servicios religiosos…. Y entre los que menos servicios ofrecen están los de Alicante, Valencia y Pamplona.

El equipamiento de los aseos (papel, jabón y agua en los lavabos…) fue correcto en todos los aeropuertos

Dejar el vehículo durante una hora en el parking del aeropuerto supone de media algo más de un euro. Los más caros para una hora de parking fueron los de Madrid y Barcelona (1,30 euros/hora), Santiago (1,20 euros) y Málaga (1,14 euros). Los más económicos son el de Valencia (0,80 euros), Palma de Mallorca y Bilbao (0,82 euros). El resto se sitúan en torno a la media. Pero la cosa la situación varía mucho cuando nos planteamos dejar el vehículo un día completo. Aquí el aeropuerto de Bilbao (uno de los más baratos para una hora) ocupa el segundo lugar entre los más caros, con un coste diario de 9,75 euros. Por delante, encontramos tan sólo al de Madrid, con 11,35 euros, tres euros más que la media de los diez aeropuertos (ya que tanto en Pamplona como en San Sebastián el parking es gratuito), que se sitúa en 8,17 euros por día completo. Tras Madrid y Bilbao encontramos el aeropuerto de Barcelona, con 9,10 euros. Y los más baratos para dejar el coche un día completo son los de Valencia, Palma de Mallorca y Sevilla (6,50 euros/día en todos ellos).

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