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Seguros multirriesgo del hogar : La clave está en saber qué se contrata

Continente y contenido

En un seguro multirriesgo del hogar se establecen tres capitales distintos, de manera que cada uno corresponde a los elementos asegurados en la póliza: continente, contenido y responsabilidad civil. Por continente se entiende el soporte físico de la vivienda: suelos, techos paredes, ventanas, puertas, etc. En él se incluyen también elementos fijos como antenas o lámparas empotradas. El contenido aglutina todo lo que se encuentra dentro de la casa: ropas, muebles, electrodomésticos y todo tipo de objetos. Estos dos capitales (continente y contenido) cubren los daños causados en la vivienda en caso de incendio, explosión y caída de rayo; actos de vandalismo, acciones tumultuarias y huelgas; fenómenos atmosféricos (lluvia, viento, pedrisco y nieve); pérdidas de alquileres e inhabitabilidad de la vivienda; robo, expoliación y hurto; daños producidos por el agua, y rotura de cristales. La cobertura de responsabilidad civil, por otro lado, permite al asegurado protegerse sobre las reclamaciones de que pueda ser objeto por el daño que cause a terceros. A estas coberturas básicas se les puede añadir otras opcionales, que cubren, entre otros riesgos, los daños ocasionados por animales domésticos, accidente, fallecimiento, atraco fuera de la vivienda, el uso fraudulento de las tarjetas de crédito o el servicio de cerrajería urgente.

Valoración del continente y del contenido

Las limitaciones y exclusiones son fuente habitual de queja: hay que informarse sobre ellas antes de firmar la póliza

El capital por el que se tasará el continente es difícil de calcular, por lo que normalmente se hace una estimación aproximada de entre 550 y 700 euros por metro cuadrado para calcular coste de la reconstrucción. El contenido resulta aún más complicado de valorar, pues cada usuario puede tener su vivienda decorada de muy distinta manera y poseer bienes muy variados (joyas, cuadros, muebles antiguos, ropa, vajillas, ordenadores, electrodomésticos, equipamientos diversos). Todo ello tiene un valor que hay que declarar para que, en caso de siniestro, se pueda reponer. Lo más frecuente es fijar una suma de entre un 35% y un 50% del capital del continente, según los bienes que se posean. Pero expertos consultados por CONSUMER aconsejan que para no quedarse cortos ni pecar de exceso, lo mejor es calcular, habitación por habitación, cuánto costaría reponer los bienes.

Llegado a este punto, el consumidor debe fijarse si la indemnización está fijada a precio de reposición o de mercado. Si la indemnización es de reposición, la televisión, el vídeo o la nevera siniestrada se sustituirán por otros nuevos de similares características. Si la indemnización está fijada a valor de mercado, la aseguradora repondrá un electrodoméstico por el precio que tendría el siniestrado en caso de venderlo. Es decir, un valor inferior.

Es importante asegurar la vivienda por una cifra lo más cercana posible a su valor real. Si se hace a la baja (“infraseguro”) por ahorrar un poco en la prima del seguro, la indemnización será menor al perjuicio sufrido. Si una casa tiene un valor de 200.000 euros y se asegura en 150.000, la compañía entiende que sólo se asegura la vivienda parcialmente, en este caso en un 75%. En caso de siniestro se indemniza en esa proporción, tanto si los daños son totales como parciales. Si la tasación es superior al valor real (“sobreseguro”), la póliza será más cara pero la indemnización sólo cubrirá el valor real del inmueble y de los bienes. No merece la pena, pues, sobreasegurar una casa.

Las coberturas menos utilizadas

Con demasiada frecuencia, y por desconocimiento, dejamos de percibir prestaciones a las que tenemos derecho. Éstas son las coberturas menos conocidas que algunas pólizas incluyen:

  • Abono del importe de los alimentos congelados que se hayan estropeado por la interrupción de la cadena de frío, si la causa ha sido un corte eléctrico por avería.
  • Indemnización (para el titular del seguro o los miembros de su familia) en caso de atraco con violencia fuera de la vivienda.
  • Compensación de los gastos de un hotel si el asegurado debe abandonar el domicilio mientras duren las reparaciones.
  • Reposición, en caso de rotura, de lunas, cristales, loza sanitaria y vitrocerámicas.
  • Si como consecuencia del robo o extravío de una tarjeta se produce un uso fraudulento de la misma, la aseguradora indemniza al cliente.
  • Algunas pólizas abonan los gastos originados por la recuperación de documentos (DNI, permiso de conducir, pasaporte) dañados en el siniestro.
  • El asegurado puede garantizar las pertenencias que lleve consigo cuando se vaya de vacaciones o realice cualquier traslado temporal, dentro de España.

Excepciones poco conocidas de las coberturas

Pasar por alto “pequeños detalles” puede conducirnos a perder prestaciones y dinero.

  • En caso de incendio, algunas compañías no se hacen cargo del siniestro si se ha producido por un descuido.
  • Cuando hay daños en aparatos eléctricos, algunas aseguradoras cubren los desperfectos en cualquier circunstancia -rayos, subida de tensión en la red, cortocircuito…-. En otras, el daño sólo se cubre si lo ha producido un rayo, o quedan fuera de la póliza los ordenadores o los aparatos con más de tres años.
  • Las aseguradoras hilan muy fino en cuestiones semánticas. Diferencian entre hurto (sustracción sin violencia) y robo (con violencia). El primero de los supuestos no suele estar cubierto por las pólizas.
  • Algunos seguros no cubren robos, inundaciones o incendios si el asegurado se ha ausentado de su vivienda más de 72 horas.
  • En caso de ser necesario un cambio de cerradura, algunas compañías sólo pagan cuando ésta ha sido forzada o cuando al cliente le han robado las llaves. Otras, por el contrario, también se hacen cargo si las ha perdido.

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