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Encuestadas 2.000 personas de 25 a 69 años de 9 comunidades autónomas sobre la influencia de la crisis en los hábitos alimentarios familiares : Hogares en crisis: las familias moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

Las comunidades una a una

Andalucía

Las familias andaluzas encuestadas moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

  • Un 26% de los responsables de las compras alimentarias encuestados cree que, desde que se inició la crisis, su dieta es menos saludable

El poder adquisitivo de las familias españolas se hunde. Según el INE, los ingresos de los hogares durante 2012 ascendieron a 26.775 euros de media, un 11% menos que en 2008. Cada trabajador ganó también en 2012 una media de 22.726 euros brutos, un 0,8% menos que en 2011. Las cifras no engañan y el aumento del paro (superior al 24%) y la reducción de los sueldos de aquellos que logran mantener su trabajo han hecho mella en la economía familiar.

Los gastos se multiplican y a las familias no les queda más remedio que imponer recortes. Los expertos nutricionistas temen que con un presupuesto limitado no se realicen las mejores elecciones y se produzca un desequilibrio nutricional en el afán por ajustarse el cinturón. EROSKI CONSUMER ha querido indagar en este asunto y saber si la crisis económica ha modificado de alguna manera los hábitos nutricionales y de compra de productos alimenticios de la población. Para ello, realizó entre agosto y septiembre una encuesta online a 2.000 personas de entre 25 y 69 años que procedían de 9 comunidades autónomas.

En Andalucía, se entrevistó a un total de 286 personas. Poco más del 50% eran hombres y todos se encontraban entre los 25 y los 69 años. Sin embargo, el grupo de personas más numeroso era el de 30 a 49 años (suponían el 47% del total de entrevistados andaluces). La media de edad se hallaba en los 43 años. Todos los consumidores andaluces consultados eran responsables de las decisiones de compra de productos de alimentación en su casa. El 55% se encarga solo de esta tarea y otro 45% la comparte con otra persona.

Gasto en comida

Cada mes, las familias andaluzas encuestadas por EROSKI CONSUMER dicen gastar en comida una media de 351 euros, un 3% más que la media del estudio (343 euros). Estos cálculos aproximados de los encuestados se aproximan a los obtenidos en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Según ésta, las familias andaluzas hicieron en 2013 un desembolso de 4.002 euros de media por hogar, un presupuesto que ha disminuido un 13% desde que se inició la crisis en 2008.

Sin embargo, algunos encuestados andaluces lo perciben de otra manera. Un 60% considera que ha aumentado la partida que dedica a la alimentación familiar. Incluso concretan que ese presupuesto ha crecido una media de 112 euros mensuales. Por el contrario, otro 24% (entre las proporciones más altas del estudio) sí piensa que el presupuesto doméstico que destina a la alimentación ha disminuido. Manejan un decrecimiento de 141 euros de media al mes, cuando el INE lo cifra en alrededor de 50 euros mensuales en los hogares andaluces.

La compra en crisis

La crisis ha influenciado la forma de hacer la compra. En los últimos 5 o 6 años, el 95% de los entrevistados en Andalucía suele comparar más los precios de los productos alimenticios que desea adquirir y el 86% asegura que presta más atención a las ofertas. Asimismo, el 89% evita gastos superfluos o caprichos con el fin de ahorrar y el 80% reconoce que adquiere más productos de marca blanca.

Pero los consumidores andaluces encuestados no solo miran y comparan más, el 86% sustituye un tipo de alimento considerado más caro por otro más económico. Es más, el 57% admite que modera la cantidad de productos que adquiere. Por un lado, entre el 45% y el 40% de los consultados compra menos galletas, bollería, pastelería y repostería; carne de bovino (ternera, vaca), chocolate, bebidas refrescantes y zumos, embutidos y azúcar, confituras y miel. Por el otro, 36% adquiere más carne de ave (pollo, gallina o codorniz) y en torno al 20% verduras y hortalizas y pasta.

Con todo, no solo varían la cantidad de productos que adquieren, también la calidad. El 57% de los entrevistados andaluces reconoce que la crisis económica le ha obligado a reducir la calidad de los productos alimenticios que compra.

La dieta en crisis

Un 71% de los consumidores consultados en Andalucía reconoce que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años. Incluso un 26% de los entrevistados andaluces admite que su dieta actual es menos saludable debido a la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios (la media del estudio es del 24%).

En este sentido, se llevan a cabo algunas tendencias insanas. Por una parte, un 19% de las personas consultadas admite haber incrementado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Además, el 17% reconoce haber aumentado el consumo de precocinados (croquetas, salchichas, pizzas, etc.) repletos de harinas, grasas saturadas, sal y calorías. Una cena rápida que llena, pero poco sana. Por otra parte, en torno al 27% de los entrevistados andaluces han disminuido el consumo de frutas y el 19%, de verduras y hortalizas frescas, ambos alimentos ricos en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).

Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico a la vez que se gana peso.

Baleares

Las familias baleares encuestadas moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

  • Un 29% de los responsables de las compras alimentarias encuestados cree que, desde que se inició la crisis, su dieta es menos saludable

En las Islas Baleares, se entrevistó a un total de 142 personas. Poco más del 50% eran hombres y todos se encontraban entre los 25 y los 69 años. Sin embargo, el grupo de personas más numeroso era el de 30 a 49 años (suponían el 48% del total de entrevistados baleares). La media de edad se hallaba en los 42 años. Todos los consumidores baleares consultados eran responsables de las decisiones de compra de productos de alimentación en su casa. El 57% se encarga solo de esta tarea y otro 42% la comparte con otra persona.

Gasto en comida

Cada mes, las familias baleares encuestadas por EROSKI CONSUMER dicen gastar en comida una media de 307 euros, un 10% menos que la media del estudio (343 euros) y un 17% menos que la comunidad que más dice gastar, Galicia (368 euros). Estos cálculos aproximados de los encuestados no difieren mucho de los obtenidos en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Según ésta, las familias baleares hicieron en 2013 un desembolso de 3.776 euros de media por hogar, un presupuesto que ha disminuido un 15% desde que se inició la crisis en 2008.

Sin embargo, algunos encuestados baleares lo perciben de otra manera. Un 63% considera que ha aumentado la partida que dedica a la alimentación familiar. Incluso concretan que ese presupuesto ha crecido una media de 105 euros mensuales. Por el contrario, otro 19% sí piensa que el presupuesto doméstico que destina a la alimentación ha disminuido. Manejan un decrecimiento de 123 euros de media al mes, cuando el INE lo cifra en alrededor de 55 euros mensuales en los hogares baleares.

La compra en crisis

La crisis ha influenciado la forma de hacer la compra. En los últimos 5 o 6 años, el 87% de los entrevistados en las Islas Baleares suele comparar más los precios de los productos alimenticios que desea adquirir y el 80% asegura que presta más atención a las ofertas. Asimismo, el 81% evita gastos superfluos o caprichos con el fin de ahorrar y el 78% reconocen que adquieren más productos de marca blanca.

Pero los consumidores baleares encuestados no solo miran y comparan más, el 83% sustituye un tipo de alimento considerado más caro por otro más económico. Es más, el 49% admite que modera la cantidad de productos que adquiere. Por un lado, entre el 52% y el 40% de los consultados compra menos carne de bovino (ternera, vaca), galletas, bollería, pastelería y repostería; queso, chocolates y embutidos. Por el otro, el 30% adquiere más carne de ave (pollo, gallina o codorniz) y el 20%, verduras y hortalizas.

Con todo, no solo varían la cantidad de productos que adquieren, también la calidad. El 61% de los entrevistados baleares reconoce que la crisis económica le ha obligado a reducir la calidad de los productos alimenticios que compra.

La dieta en crisis

Un 68% de los consumidores consultados en las Islas Baleares reconoce que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años. Incluso un 29% de los entrevistados baleares admite que su dieta actual es menos saludable debido a la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios (la media del estudio es del 24%).

En ese sentido, se llevan a cabo algunas tendencias insanas. Por una parte, un 27% de las personas consultadas reconoce haber aumentado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Además, el 16% admite haber incrementado el consumo de precocinados (croquetas, salchichas, pizzas, etc.) repletos de harinas, grasas saturadas, sal y calorías. Una cena rápida que llena, pero poco sana. Por otra parte, en torno al 23% de los entrevistados baleares han disminuido el consumo de frutas y el 14%, de verduras y hortalizas frescas. Ambos son ricos en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).

Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico a la vez que se gana peso.

Castilla La-Mancha

Las familias manchegas encuestadas moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

  • Un 35% de los responsables de las compras alimentarias encuestados cree que, desde que se inició la crisis, su dieta es menos saludable

En Castilla La Mancha, se entrevistó a un total de 143 personas. Poco más del 52% eran hombres y todos se encontraban entre los 25 y los 69 años. Sin embargo, el grupo de personas más numeroso era el de 30 a 49 años (suponían el 47% del total de entrevistados manchegos). La media de edad se hallaba en los 43 años. Todos los consumidores manchegos consultados eran responsables de las decisiones de compra de productos de alimentación en su casa. El 56% se encarga solo de esta tarea y otro 44% la comparte con otra persona.

Gasto en comida

Cada mes, las familias manchegas encuestadas por EROSKI CONSUMER dicen gastar en comida una media de 339 euros, apenas un 1% menos que la media del estudio (343 euros). Estos cálculos aproximados de los encuestados no difieren mucho de los obtenidos en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Según ésta, las familias manchegas hicieron en 2013 un desembolso de 3.927 euros de media por hogar, un presupuesto que ha disminuido un 4% desde que se inició la crisis en 2008.

Sin embargo, algunos encuestados manchegos lo perciben de otra manera. Un 66% considera que ha aumentado la partida que dedica a la alimentación familiar. Incluso concretan que ese presupuesto ha crecido una media de 102 euros mensuales. Por el contrario, otro 21% sí piensa que el presupuesto doméstico que destina a la alimentación ha disminuido. Manejan un decrecimiento de 142 euros de media al mes, cuando el INE lo cifra en alrededor de 15 euros mensuales en los hogares manchegos.

La compra en crisis

La crisis ha influenciado la forma de hacer la compra. En los últimos 5 o 6 años, el 93% de los entrevistados en Castilla La Mancha suele comparar más los precios de los productos alimenticios que desea adquirir y el 85% asegura que presta más atención a las ofertas. Asimismo, el 84% evita gastos superfluos o caprichos con el fin de ahorrar y otro 82% reconoce que adquiere más productos de marca blanca.

Pero los consumidores manchegos encuestados no solo miran y comparan más, el 89% sustituye un tipo de alimento considerado más caro por otro más económico. Es más, el 58% admite que modera la cantidad de productos que adquiere. Por un lado, entre el 57% y el 45% de los consultados compra menos galletas, bollería, pastelería y repostería; chocolates, bebidas refrescantes y zumos, carne de ovino (ternera, vaca) y frutos secos. Por el otro, el 36% adquiere más carne de ave (pollo, gallina o codorniz) y en torno al 25%, también pasta y patata.

Con todo, no solo varían la cantidad de productos que adquieren, también la calidad. El 58% de los entrevistados manchegos reconoce que la crisis económica le ha obligado a reducir la calidad de los productos alimenticios que compra.

La dieta en crisis

Un 74% de los consumidores consultados en Castilla La Mancha reconoce que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años. Incluso un 35% de los entrevistados manchegos admite que su dieta actual es menos saludable debido a la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios (es la proporción más alta del estudio, la media es del 24%).

En este sentido, se llevan a cabo algunas tendencias insanas. Por una parte, un 36% de las personas consultadas reconoce haber aumentado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Además, el 30% admite haber incrementado el consumo de precocinados (croquetas, salchichas, pizzas, etc.) repletos de harinas, grasas saturadas, sal y calorías. Una cena rápida que llena, pero poco sana. Por otra parte, en torno al 32% de los entrevistados manchegos han disminuido el consumo de frutas y verduras y hortalizas frescas, que son ricas en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).

Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico a la vez que se gana peso.

Cataluña

Las familias catalanas encuestadas moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

  • Un 21% de los responsables de estas compras alimentarias encuestados cree que, desde que se inició la crisis, su dieta es menos saludable

En Cataluña, se entrevistó a un total de 286 personas. Poco más del 50% eran hombres y todos se encontraban entre los 25 y los 69 años. Sin embargo, el grupo de personas más numeroso era el de 30 a 49 años (suponían el 48% del total de entrevistados catalanes). La media de edad se hallaba en los 43 años. Todos los consumidores catalanes consultados eran responsables de las decisiones de compra de productos de alimentación en su casa. El 55% se encarga solo de esta tarea y otro 45% la comparte con otra persona.

Gasto en comida

Cada mes, las familias catalanas encuestadas por EROSKI CONSUMER dicen gastar en comida una media de 349 euros, apenas un 2% por encima de la media del estudio (343 euros). Estos cálculos aproximados de los encuestados no difieren mucho de los obtenidos en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Según ésta, las familias catalanas hicieron en 2013 un desembolso de 4.394 euros de media por hogar, un presupuesto que ha disminuido un 9,4% desde que se inició la crisis en 2008.

Sin embargo, algunos encuestados catalanes lo perciben de otra manera. Un 68% considera que ha aumentado la partida que dedica a la alimentación familiar. Incluso concretan que ese presupuesto ha crecido una media de 104 euros mensuales. Por el contrario, otro 16% sí piensa que el presupuesto doméstico que destina a la alimentación ha disminuido. Manejan un decrecimiento de 162 euros de media al mes, cuando el INE lo cifra en alrededor de 38 euros mensuales en los hogares catalanes.

La compra en crisis

La crisis ha influenciado la forma de hacer la compra. En los últimos 5 o 6 años, el 91% de los entrevistados en Cataluña suele comparar más los precios de los productos alimenticios que desea adquirir y el 81% asegura que presta más atención a las ofertas. Asimismo, el 80% evita gastos superfluos o caprichos con el fin de ahorrar y el 75% reconoce que adquiere más productos de marca blanca.

Pero los consumidores catalanes encuestados no solo miran y comparan más, el 81% sustituye un tipo de alimento considerado más caro por otro más económico. Es más, el 48% admite que modera la cantidad de productos que adquiere. Por un lado, entre el 50% y el 30% de los consultados compra menos galletas, bollería, pastelería y repostería; carne de bovino (vaca, ternera), embutidos, chocolates, bebidas refrescantes y zumos y carne de ovino y caprino (cordero, oveja, cabra). Por el otro, el 32% adquiere más carne de ave (pollo, gallina o codorniz) y el 18% más verduras y hortalizas.

Con todo, no solo varían la cantidad de productos que adquieren, también la calidad. El 45% de los entrevistados catalanes reconoce que la crisis económica le ha obligado a reducir la calidad de los productos alimenticios que compra.

La dieta en crisis

Un 66% de los consumidores consultados en Cataluña reconoce que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años. Incluso un 21% de los entrevistados catalanes admite que su dieta actual es menos saludable debido a la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios (la media del estudio es del 24%).

En este sentido, se llevan a cabo algunas tendencias insanas. Por una parte, un 15% admite haber incrementado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Además, el 12% de las personas consultadas reconoce haber aumentado el consumo de precocinados (croquetas, salchichas, pizzas, etc.) repletos de harinas, grasas saturadas, sal y calorías. Una cena rápida que llena, pero poco sana. Por otra parte, en torno al 19% de los entrevistados catalanes han disminuido el consumo de frutas y verduras y hortalizas frescas, que son ricas en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).

Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico a la vez que se gana peso.

Galicia

Las familias gallegas encuestadas moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

  • Un 16% de los responsables de las compras alimentarias encuestados cree que, desde que se inició la crisis, su dieta es menos saludable

En Galicia, se entrevistó a un total de 214 personas. Poco más del 50% eran mujeres y todos se encontraban entre los 25 y los 69 años. Sin embargo, el grupo de personas más numeroso era el de 30 a 59 años (suponían el 45% del total de entrevistados gallegos). La media de edad se hallaba en los 44 años. Todos los consumidores gallegos consultados eran responsables de las decisiones de compra de productos de alimentación en su casa. El 59% se encarga solo de esta tarea y otro 41% la comparte con otra persona.

Gasto en comida

Cada mes, las familias gallegas encuestadas por EROSKI CONSUMER dicen gastar en comida una media de 368 euros, un 7% más que la media del estudio (343 euros). Estos cálculos aproximados de los encuestados no difieren mucho de los obtenidos en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Según ésta, las familias gallegas hicieron en 2013 un desembolso de 4.464 euros de media por hogar, un presupuesto que ha disminuido un 16% desde que se inició la crisis en 2008.

Sin embargo, algunos encuestados gallegos lo perciben de otra manera. Un 67% considera que ha aumentado la partida que dedica a la alimentación familiar. Incluso concretan que ese presupuesto ha crecido una media de 107 euros mensuales. Por el contrario, otro 18% sí piensa que el presupuesto doméstico que destina a la alimentación ha disminuido. Manejan un decrecimiento de 156 euros de media al mes, cuando el INE lo cifra en alrededor de 68 euros mensuales en los hogares gallegos.

La compra en crisis

La crisis ha influenciado la forma de hacer la compra. En los últimos 5 o 6 años, el 90% de los entrevistados en Galicia suele comparar más los precios de los productos alimenticios que desea adquirir y el 79% asegura que presta más atención a las ofertas. Asimismo, el 87% evita gastos superfluos o caprichos con el fin de ahorrar y un 73% reconoce que adquiere más productos de marca blanca.

Pero los consumidores gallegos encuestados no solo miran y comparan más, el 77% sustituye un tipo de alimento considerado más caro por otro más económico. Es más, el 47% admite que modera la cantidad de productos que adquiere. Por un lado, entre el 50% y el 30% de los consultados compra menos galletas, bollería, pastelería y repostería; chocolates, embutidos, azúcar, confituras y miel; carne de bovino (ternera, vaca) y pescado blanco. Por el otro, el 20% adquiere más carne de ave (pollo, gallina o codorniz), y verduras y hortalizas.

Con todo, no solo varían la cantidad de productos que adquieren, también la calidad. El 47% de los entrevistados gallegos reconoce que la crisis económica le ha obligado a reducir la calidad de los productos alimenticios que compra.

La dieta en crisis

Un 65% de los consumidores consultados en Galicia reconoce que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años. Incluso un 16% de los entrevistados gallegos admite que su dieta actual es menos saludable debido a la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios (la media del estudio es del 24%).

En este sentido, se llevan a cabo algunas tendencias insanas. Por una parte, un 10% de las personas consultadas reconoce haber aumentado el consumo de precocinados (croquetas, salchichas, pizzas, etc.) repletos de harinas, grasas saturadas, sal y calorías. Una cena rápida que llena, pero poco sana. Además, en la misma proporción, admiten haber incrementado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Por otra parte, en torno al 19% de los entrevistados gallegos han disminuido el consumo de frutas y otro 16% el de verduras y hortalizas frescas. Ambos tipos de alimentos son ricos en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).

Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico a la vez que se gana peso.

Madrid

Las familias madrileñas encuestadas moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

  • Un 24% de los responsables de las compras alimentarias encuestados cree que, desde que se inició la crisis, su dieta es menos saludable

En la Comunidad de Madrid, se entrevistó a un total de 286 personas. Poco más del 51% eran mujeres y todos se encontraban entre los 25 y los 69 años. Sin embargo, el grupo de personas más numeroso era el de 30 a 49 años (suponían el 48% del total de entrevistados madrileños). La media de edad se hallaba en los 43 años. Todos los consumidores madrileños consultados eran responsables de las decisiones de compra de productos de alimentación en su casa. El 61% se encarga solo de esta tarea y otro 39% la comparte con otra persona.

Gasto en comida

Cada mes, las familias madrileñas encuestadas por EROSKI CONSUMER dicen gastar en comida una media de 335 euros, apenas un 2% menos que la media del estudio (343 euros). Estos cálculos aproximados de los encuestados no difieren mucho de los obtenidos en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Según ésta, las familias madrileñas hicieron en 2013 un desembolso de 4.085 euros de media por hogar, un presupuesto que ha disminuido un 9% desde que se inició la crisis en 2008.

Sin embargo, algunos encuestados madrileños lo perciben de otra manera. Un 65% considera que ha aumentado la partida que dedica a la alimentación familiar. Incluso concretan que ese presupuesto ha crecido una media de 87 euros mensuales. Por el contrario, otro 18% sí piensa que el presupuesto doméstico que destina a la alimentación ha disminuido. Manejan un decrecimiento de 114 euros de media al mes, cuando el INE lo cifra en alrededor de 34 euros mensuales en los hogares madrileños.

La compra en crisis

La crisis ha influenciado la forma de hacer la compra. En los últimos 5 o 6 años, el 92% de los entrevistados en la Comunidad de Madrid suele comparar más los precios de los productos alimenticios que desea adquirir y el 83% asegura que presta más atención a las ofertas. Asimismo, el 82% evita gastos superfluos o caprichos con el fin de ahorrar y otro 70% reconoce que adquiere más productos de marca blanca.

Pero los consumidores madrileños encuestados no solo miran y comparan más, el 82% sustituye un tipo de alimento considerado más caro por otro más económico. Es más, el 44% admite que modera la cantidad de productos que adquiere. Por un lado, entre el 50% y el 35% de los consultados compra menos galletas, bollería, pastelería y repostería; embutidos, chocolate, carne de bovino (ternera, vaca), frutos secos, patatas fritas de bolsa, gominolas y otras chucherías, y queso. Por el otro, el 43% adquiere más carne de ave (pollo, gallina o codorniz) y en torno al 24%, verduras, hortalizas y frutas frescas.

Con todo, no solo varían la cantidad de productos que adquieren, también la calidad. El 47% de los entrevistados madrileños reconoce que la crisis económica le ha obligado a reducir la calidad de los productos alimenticios que compra.

La dieta en crisis

Un 70% de los consumidores consultados en la Comunidad de Madrid reconocen que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años. Incluso un 24% de los entrevistados madrileños admite que su dieta actual es menos saludable debido a la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios (igual que la media del estudio).

En este sentido, se llevan a cabo algunas tendencias insanas. Por una parte, un 21% de las personas consultadas reconoce haber aumentado el consumo de precocinados (croquetas, salchichas, pizzas, etc.) repletos de harinas, grasas saturadas, sal y calorías. Una cena rápida que llena, pero poco sana. Además, en similar proporción admiten haber incrementado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Por otra parte, en torno al 13% de los entrevistados madrileños han disminuido el consumo de frutas y verduras y hortalizas frescas, que son ricas en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).

Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico a la vez que se gana peso.

Navarra

Las familias navarras encuestadas moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

  • Un 13% de los responsables de las compras alimentarias encuestados cree que, desde que se inició la crisis, su dieta es menos saludable

En Navarra, se entrevistó a un total de 143 personas. Poco más del 51% eran hombres y todos se encontraban entre los 25 y los 69 años. Sin embargo, el grupo de personas más numeroso era el de 30 a 49 años (suponían el 47% del total de entrevistados navarros). La media de edad se hallaba en los 44 años. Todos los consumidores navarros consultados eran responsables de las decisiones de compra de productos de alimentación en su casa. El 51% se encarga solo de esta tarea y otro 49% la comparte con otra persona.

Gasto en comida

Cada mes, las familias navarras encuestadas por EROSKI CONSUMER dicen gastar en comida una media de 295 euros, un 14% menos que la media del estudio (343 euros) y un 20% que la cifra más alta del estudio, la de los hogares gallegos (368 euros). Estos cálculos aproximados de los encuestados se aproximan a los obtenidos en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Según ésta, las familias navarras hicieron en 2013 un desembolso de 4.428 euros de media por hogar, un presupuesto que ha disminuido un 12% desde que se inició la crisis en 2008.

Sin embargo, algunos encuestados navarros lo perciben de otra manera. Un 64% considera que ha aumentado la partida que dedica a la alimentación familiar. Incluso concretan que ese presupuesto ha crecido una media de 84 euros mensuales. Por el contrario, otro 18% sí piensa que el presupuesto doméstico que destina a la alimentación ha disminuido. Manejan un decrecimiento de 85 euros de media al mes, cuando el INE lo cifra en alrededor de 51 euros mensuales en los hogares navarros.

La compra en crisis

La crisis ha influenciado la forma de hacer la compra. En los últimos 5 o 6 años, el 89% de los entrevistados en Navarra suele comparar más los precios de los productos alimenticios que desea adquirir y el 77% asegura que presta más atención a las ofertas. Asimismo, el 76% evita gastos superfluos o caprichos con el fin de ahorrar y el 70% reconoce que adquiere más productos de marca blanca.

Pero los consumidores navarros encuestados no solo miran y comparan más, el 72% sustituye un tipo de alimento considerado más caro por otro más económico. Es más, el 41% admite que modera la cantidad de productos que adquiere. Por un lado, entre el 47% y el 30% de los consultados compra menos galletas, bollería, pastelería y repostería; carne de bovino (ternera, vaca), embutidos, chocolate, frutos secos y carne de ovino y caprino (cordero, oveja, cabra). Por el otro, el 26% adquiere más carne de ave (pollo, gallina o codorniz) y en torno al 20%, verduras, hortalizas y fruta fresca.

Con todo, no solo varían la cantidad de productos que adquieren, también la calidad. El 40% de los entrevistados navarros reconoce que la crisis económica le ha obligado a reducir la calidad de los productos alimenticios que compra.

La dieta en crisis

Un 73% de los consumidores consultados en Navarra reconoce que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años. Incluso un 13% de los entrevistados navarros admite que su dieta actual es menos saludable debido a la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios (es la proporción más baja del estudio, la media es del 24%).

Y ¿cuáles son esas tendencias insanas? Por una parte, un 23% de las personas consultadas reconoce haber aumentado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Por otra parte, en torno al 10% de los entrevistados navarros han disminuido el consumo de frutas frescas, que son ricas en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).

Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico a la vez que se gana peso.

País Vasco

Las familias vascas encuestadas moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

  • Un 21% de los responsables de las compras alimentarias encuestados cree que, desde que se inició la crisis, su dieta es menos saludable

En el País Vasco, se entrevistó a un total de 286 personas. Poco más del 50% eran hombres y todos se encontraban entre los 25 y los 69 años. Sin embargo, el grupo de personas más numeroso era el de 30 a 59 años (suponían el 66% del total de entrevistados vascos). La media de edad se hallaba en los 45 años. Todos los consumidores vascos consultados eran responsables de las decisiones de compra de productos de alimentación en su casa. El 60% se encarga solo de esta tarea y otro 40% la comparte con otra persona.

Gasto en comida

Cada mes, las familias vascas encuestadas por EROSKI CONSUMER dicen gastar en comida una media de 363 euros, apenas un 6% más que la media del estudio (343 euros). Estos cálculos aproximados de los encuestados no difieren mucho de los obtenidos en la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Según ésta, las familias vascas hicieron en 2013 un desembolso de 4.636 euros de media por hogar, un presupuesto que ha disminuido un 2% desde que se inició la crisis en 2008 (la menor diferencia del estudio del INE).

Sin embargo, algunos encuestados vascos lo perciben de otra manera. Un 67% considera que ha aumentado la partida que dedica a la alimentación familiar. Incluso concretan que ese presupuesto ha crecido una media de 94 euros mensuales. Por el contrario, otro 13% sí piensa que el presupuesto doméstico que destina a la alimentación ha disminuido. Manejan un decrecimiento de 124 euros de media al mes, cuando el INE lo cifra en alrededor de 6 euros mensuales en los hogares vascos.

La compra en crisis

La crisis ha influenciado la forma de hacer la compra. En los últimos 5 o 6 años, el 86% de los entrevistados en el País Vasco suele comparar más los precios de los productos alimenticios que desea adquirir y el 80% asegura que presta más atención a las ofertas. Asimismo, el 71% evita gastos superfluos o caprichos con el fin de ahorrar y, en la misma proporción, reconocen que adquieren más productos de marca blanca.

Pero los consumidores vascos encuestados no solo miran y comparan más, el 77% sustituye un tipo de alimento considerado más caro por otro más económico. Es más, el 38% admite que modera la cantidad de productos que adquiere. Por un lado, entre el 45% y el 30% de los consultados compra menos galletas, bollería, pastelería y repostería; chocolates, embutidos, marisco, queso y patatas fritas de bolsa, gominolas y otras chucherías. Por el otro, el 33% adquiere más carne de ave (pollo, gallina o codorniz).

Con todo, no solo varían la cantidad de productos que adquieren, también la calidad. El 41% de los entrevistados vascos reconoce que la crisis económica le ha obligado a reducir la calidad de los productos alimenticios que compra.

La dieta en crisis

Un 64% de los consumidores consultados en el País Vasco reconoce que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años. Incluso un 21% de los entrevistados vascos admite que su dieta actual es menos saludable debido a la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios (la media del estudio es del 24%).

En este sentido, se llevan a cabo algunas tendencias insanas. Por una parte, un 16% de las personas consultadas reconoce haber aumentado el consumo de precocinados (croquetas, salchichas, pizzas, etc.) repletos de harinas, grasas saturadas, sal y calorías. Una cena rápida que llena, pero poco sana. Además, el 13% admite haber incrementado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Por otra parte, en torno al 13% de los entrevistados vascos han disminuido el consumo de frutas y verduras y hortalizas frescas, que son ricas en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).

Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico a la vez que se gana peso.

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