Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa > Alimentación > Tendencias

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Encuestadas 2.000 personas de 25 a 69 años de 9 comunidades autónomas sobre la influencia de la crisis en los hábitos alimentarios familiares : Hogares en crisis: las familias moderan la cantidad y calidad de sus compras en alimentación

¿Ha variado nuestra dieta con la crisis?

La dieta

Un 70% de los encuestados reconoce que ha variado su dieta de alguna forma desde que se inició la crisis hace 6 años (en su mayoría, los jóvenes y las familias monoparentales). Un ejemplo de ello es que el 36% asegura haber aumentado el consumo de patatas, un producto muy recurrente en época de dificultades económicas. Sin embargo, de cada cuatro entrevistados, uno admite que su dieta actual es menos saludable. Lo confiesan en mayor medida las mujeres, los jóvenes de 30 a 39 años, las familias monoparentales y quienes viven en Castilla La Mancha. Todos ellos argumentan principalmente dos motivos: la disminución del poder adquisitivo y el aumento de los precios.

Y ¿cuáles son esas tendencias insanas? Por una parte, un 19% de las personas consultadas reconoce haber aumentado el consumo de bollería y repostería industrial barata, pero de baja calidad nutricional. Además, el 16% admite haber incrementado el consumo de precocinados (croquetas, salchichas, pizzas, etc.) repletos de harinas, grasas saturadas, sal y calorías. Una cena rápida que llena, pero poco sana.

Por otra parte, en torno al 20% ha disminuido el consumo de frutas y verduras y hortalizas frescas, que son ricas en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes, etc.).

Aunque con un presupuesto limitado, no siempre se puede acertar a la hora de hacer la compra. Según los criterios de alimentación sana, estas malas elecciones pueden acarrear consecuencias para la salud y para el físico, ya que se pueden desajustar los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico, a la vez que se gana peso. En este sentido, un 21% asegura que los miembros de su hogar han ganado peso.

Por necesidad

Es más, el 79% de los encuestados controla siempre o a veces las cantidades de alimentos que destina a un plato. En concreto, los alimentos que suelen estar en el punto de mira son la carne, el chocolate y otros dulces, los aceites y las grasas, el pescado, el marisco y los embutidos.

Asimismo, un 45% de los encuestados reduce las raciones que sirve e incluso el 55% nunca cocina (o muy pocas veces lo hace) algunos platos porque resulta poco económico hacerlo. Normalmente el ingrediente principal de esa receta es el marisco.

Por suerte, no son muchas las familias en las que algún miembro ha tenido que privarse de alguna comida del día por tener necesidades económicas: un 13% la merienda, un 10% el almuerzo, un 6% el desayuno, un 5% la cena y un 3% la comida.

Paginación dentro de este contenido

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones