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Guía de compra: hamburguesas : Hamburguesa, tan deseada como criticada

Con moderación (no más de 2 veces por semana), mesura al elegir los extras que la acompañan y eligiendo las de carne blanca (pollo, pavo o conejo) este plato encaja en nuestra dieta

Nuestra selección

Para paladares exigentes

Como dice el refrán, sobre gustos no hay nada escrito. En el caso de las hamburguesas, habrá quien prefiera degustar aquellas con un sabor fuerte y pronunciado. Las hamburguesas de buey de Irlanda de la marca Roler o las de cerdo ibérico EROSKI SeleQtia son dos propuestas interesantes. Eso sí, aviso para navegantes: los dietistas-nutricionistas indican que cuando nos acostumbramos a tomar alimentos con sabores menos intensos, nuestra dieta en su conjunto se torna más saludable.

  • ¿Sabías que… en el caso de las hamburguesas no podemos fiarnos al 100% de nuestro paladar? Muchas de ellas contienen potenciadores del sabor. El más común el glutamato monosódico, etiquetado en muchas ocasiones como E-621. No es perjudicial para la salud (salvo en personas sensibles a este aditivo), pero conviene tener en cuenta que enmascara el sabor y la calidad de la carne.
  • Precio por paquete: 3 euros
  • Precio por ración: entre 1,50 y 0,75 (los paquetes contienen 2 o 4 hamburguesas)

Para niños

Las hamburguesas más recomendables en niños siempre serán aquellas que contengan menos cantidad de grasas animales, ya que, en general, la dieta de los niños españoles es muy desequilibrada. Conviene revisar la etiqueta, y descartar aquellas hamburguesas en cuya composición aparezcan ingredientes tales como “grasa animal”, “grasa de cerdo” o similares. Es conveniente priorizar, las hamburguesas elaboradas con carnes blancas. Muchos padres consideran que las hamburguesas de ternera son mejores para sus hijos, ya que creen que aportan nutrientes que creen necesarios para el crecimiento infantil. Lo cierto es que el crecimiento de los niños en España no es en absoluto un problema, mientras que sí lo son las altas tasas de obesidad infantil, sobre las que influye la cantidad y el tipo de grasas ingeridas. Es por ello que resultarán más convenientes las hamburguesas de pollo, pavo o conejo, debido a que aportan menos energía, menos grasas totales y menos grasas saturadas. Como por ejemplo, las hamburguesas de pollo de EROSKI.

  • ¿Sabías que… el primer aspecto importante a tener en cuenta en los niños es que sus necesidades calóricas son inferiores a las de los adultos? Siempre que sea posible conviene evitar escoger las versiones “extra”, “maxi” o similares de las hamburguesas, y decantarse por las versiones adaptadas a menores. Dichas hamburguesas suelen pesar unos 60 gramos, a diferencia del peso normal de una hamburguesa, que oscila entre los 80 y los 150 gramos. En caso de no hallarlas, se puede optar por dividir la hamburguesa en dos partes y acompañarla la hamburguesa de alimentos de origen vegetal (verduras, hortalizas, legumbres, pan -mejor si es integral-).
  • Precio por paquete: 2,75 euros
  • Precio por ración: 0,68 euros

Para cuidarse

Las hamburguesas elaboradas con carnes blancas (pollo, pavo y conejo) tienen un menor contenido en calorías y en grasas. Recientes estudios señalan que la disminución en la ingesta de grasa puede contribuir a evitar la obesidad. De nuevo es importante revisar los ingredientes, para detectar si en la elaboración el fabricante ha añadido grasas animales o no. Las hamburguesas de pavo EROSKI Sannia al estar elaborados con pavo, contienen menos grasa que otros productos cárnicos, en concreto, hasta un 62% menos de grasa que otras de marca EROSKI.

  • ¿Sabías que… tanto o más importante que el tipo de hamburguesa escogida son los alimentos con los que acompañaremos la hamburguesa? De poco sirve escoger una hamburguesa de pavo, que aporta unas 150 kilocalorías, si la aderezamos con una cucharada sopera de mayonesa, que contiene 175 kilocalorías, es decir, más que la propia hamburguesa. Lo mismo sucederá con la bebida que escojamos. Tomar un vaso de agua significará añadir 0 kilocalorías, pero tomar, por ejemplo, una lata de cerveza sumará unas 110 kilocalorías, y si la lata corresponde a un refresco azucarado de cola, añadiremos 130 kilocalorías a nuestro “menú”.
  • Precio por paquete: 2,75 euros
  • Precio por ración: 0,68 euros

Made in home (hechas en casa)

Aunque cueste creerlo, las hamburguesas compradas superan más controles de seguridad que las que se hacen en casa con carne picada comprada. La inseguridad arranca en el mismo punto de venta. Aquello de que la carne más segura es la que uno mismo contempla cómo se pica parece no estar exento de sus propios peligros: la dudosa limpieza de las máquinas, del propio operario, la frescura de la carne….

  • La manipulación de la carne cruda conlleva importantes riesgos de intoxicación alimentaria a los que se añaden infinidad de descuidos caseros, como dejar la carne muchas horas fuera de la nevera, no lavarse las manos antes de manipular la carne picada para darle la forma redondeada e, incluso, el descuido de alguno de los componentes con los que se quiera mezclar la carne (huevo crudo) pueden hacer de este alimento un hogar para muchas bacterias. La duración de las hamburguesas hechas en casa con carne picada comprada es también menor frente a las envasadas: no pueden pasar más de dos días en el frigorífico después de su elaboración, mientras que las envasadas aguantan, en general, más de 7 días. El motivo es que las caseras carecen de conservantes y que las industriales están envasadas bajo atmósfera protectora que las aísla de los patógenos.
  • La temperatura de refrigeración debe llegar a 4 oC, ya que así se mantiene en buen estado durante unos tres días. Una temperatura superior favorece la proliferación bacteriana y aumenta la presencia de microorganismos. Respecto a la cocción, elimina los posibles patógenos si se somete la pieza a más de 70 oC durante, al menos, durante 5 minutos. En las zonas crudas o poco hechas, el riesgo continúa latente por eso es preferible cocinarla de manera adecuada.
  • La limpieza es fundamental y aunque lo recomendable es usar espacios y utensilios diferentes para manipular alimentos crudos y cocinados, en el ámbito doméstico es difícil llevarlo a la práctica. Si esto no se cumple es imprescindible lavar y desinfectar todo el material que ha estado en contacto con la carne antes utilizarlos de nuevo con alimentos cocidos.

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