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Guía de compra: hamburguesas : Hamburguesa, tan deseada como criticada

Con moderación (no más de 2 veces por semana), mesura al elegir los extras que la acompañan y eligiendo las de carne blanca (pollo, pavo o conejo) este plato encaja en nuestra dieta

Parecidas, pero distintas

Su apariencia puede ser similar y ello puede provocar que en muchas ocasiones (más si no nos detenemos a leer su etiquetado) no seamos capaces distinguir las diferencias que distinguen a unas de otras. Las hamburguesas según su forma de presentación pueden ser:

  • Carne picada: se compone de forma exclusiva de carne que ha sido picada mediante una máquina. Su principal particularidad es que su fecha de caducidad es muy breve: dos días después de su envasado. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional es la más recomendable.
  • Preparado de carne picada: además de carne, este preparado contiene aditivos (conservantes) que permiten alargar su vida útil, pero también colorantes, que mejoran su aspecto. Pueden contener sal, pimienta u otros condimentos e incluso otros alimentos como pan, soja, piñones, uvas pasas, espinacas y un largo etcétera.
  • “Burger meat”: este anglicismo se traduce como “carne de hamburguesa”. Contiene carne picada mezclada con un mínimo del 4 % de cereales u hortalizas, pero también puede contener sulfitos, unos aditivos que actúan como conservantes debido a sus propiedades antioxidantes, además de otros aditivos tales como aromas, potenciadores del sabor o colorantes.

La carne que se utilice también dota a la hamburguesa de unas características u de otras. La de vacuno es la más usual, pero también es frecuente encontrar hamburguesas a base de carne de buey, pollo, conejo o pavo. También hay mezclas y mix entre diferentes carnes, siendo las más habituales las de ternera y cerdo.

Desde un punto de vista dietético, las carnes blancas son más recomendables que las rojas. El color de la carne proviene de una proteína que contiene hierro, llamada “mioglobina”. Ello explica su mayor contenido en hierro. El término carne roja hace referencia, en general, a carnes de mamíferos, como ternera, cerdo, cordero… Las carnes blancas son las de las aves de corral (pollo o pavo), aunque también incluye la carne de conejo, que es un mamífero. La razón que esgrimen las autoridades sanitarias para desaconsejar el consumo frecuente de carnes rojas es que aportan más grasas saturadas, un tipo de grasas sólidas a temperatura ambiente y cuyo consumo en exceso se ha asociado a niveles altos de colesterol, mayor riesgo cardiovascular y algunos tipos de cáncer. Por todo ello es más conveniente escoger aquellas hamburguesas elaboradas con carnes blancas, aunque conviene revisar el etiquetado para detectar grasas añadidas, que empeorarán la calidad del producto y que pueden incluso hacer que sea menos recomendable que una hamburguesa a base de carne roja (buey, ternera o cerdo).

Etiquetado

Durante el proceso de producción pueden aparecer trazas de sustancias, por ejemplo en el caso de que se use una misma línea de producción u otras cercanas para procesar distintos alimentos. Tanto la maquinaria como las superficies se lavan y desinfectan tras su uso, aunque es posible que pueda quedar algún pequeño resto de algún ingrediente usado para fabricar el producto anterior. Se trata de cantidades ínfimas, lo que se denomina trazas, ínfimas concentraciones que no suponen un riesgo para la salud. En la mayoría de estos casos, se trata de “contaminaciones residuales” procedentes de la maquinaria que no suponen riesgo para la salud. En estos casos, no es obligatorio que el alimento indique en el etiquetado que contiene trazas. Según el Reglamento 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2011, “la lista de ingredientes para los ingredientes compuestos no es obligatoria siempre que el ingrediente compuesto constituya menos del 2% del producto acabado”, excepto en el caso de los aditivos.

Hamburguesa, con h de ahorro

Una de las principales partidas del gasto de una familia sigue siendo la alimentación. Según una reciente investigación de esta misma revista, publicada el pasado mes de marzo, la carne es el producto al que se destina más presupuesto; en ella gastamos una media de 1.000 euros anuales. Con estas cifras, cabe preguntarse si es posible conseguir ciertos ahorros en la compra por ejemplo, de hamburguesas y si con ellas podemos conseguir que el presupuesto general de carne baje en cierta medida.

  • Ofertas y promociones. Es cierto que depende más de la voluntad de marcas y distribuidores, pero no está de más permanecer atento a ofertas puntuales y promociones que se lancen. De la misma manera, es importante hacer el ejercicio de comparar entre marcas blancas de hamburguesas y de fabricante o entre distintos formatos y pesos en busca de posibles ahorros.
  • Tirar comida es tirar dinero. El despilfarro de alimentos es uno de los grandes males de nuestra sociedad. Cambiarlo depende en gran medida de nosotros mismos y su cruzada debe empezar en nuestro propio hogar. Por su corto ciclo de vida, es fácil que nos descuidemos y que finalmente la carne sea uno de los firmes candidatos a acabar en la basura. Hay que tener en cuenta que si apostamos por elaborar las hamburguesas de manera casera, lo mejor es congelar las que sobren para futuras degustaciones. En cualquier caso, ser conscientes de los plazos y fechas de caducidades de cada tipo de carne evitará echar a perder el producto y el dinero invertido en su compra.
  • Más barata que otras opciones. La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria recomiendan un consumo de 3 a 4 raciones semanales de carne en niños o adultos. Como se ha mencionado, el consumo de hamburguesas (preferiblemente si están elaboradas con carnes blancas) no debe superar las dos raciones por semana, por tanto puede encajar perfectamente en nuestra planificación semanal. De hecho, es una manera económica de satisfacer estas necesidades. Un dato: una hamburguesa de pavo cuesta de media, apenas 0,70 euros. Un escalope de ternera casi 0,90. Multiplique y compruebe el ahorro que esto le puede suponer.

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