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Servidores de Internet : Gratis lo que antes costaba miles de pesetas al año

Internet ha pasado, en sólo cinco o seis años, de ser un ámbito casi exclusivo de "locos de la informátic" a convertirse en herramienta de trabajo cotidiana para muchos profesionales y en una de las alternativas domésticas más entretenidas y eficaces para informarse, llenar el tiempo de ocio, e incluso hacer compras o iniciar amistades.

Un nuevo mercado

Para poder acceder a Internet, hasta hace bien poco era necesario pagar a una empresa que conectara nuestro ordenador con la Red. Además, debíamos (y debemos, esto no ha cambiado) abonar el tiempo de conexión telefónica que durase nuestro paseo ciberespacial. Primero, fueron los bancos quienes ofrecieron acceso gratuito a Internet, luego lo hicieron los colegios oficiales (abogados, agentes comerciales, farmacéuticos, ingenieros…). Con la irrupción de las empresas operadoras de telefonía, el mercado de los proveedores de Internet terminó abriéndose también a los clientes de las líneas telefónicas, esto es, a casi toda la población.

Este ha sido el gran salto, lo que ha propiciado que las cifras de usuarios de la Red se multipliquen día a día: se estima que en el 2.000 llegarán a cuatro millones en nuestro país.

Ahora, cualquier persona que cuente con un ordenador conectado a Internet puede disfrutar de todas las posibilidades que nos abre la Red pagando únicamente el uso de la línea telefónica durante el tiempo que permanezca conectado.

Alehop, Canal 21, Terra-Teleline o World on Line son algunos de los nuevos portales que ofrecen al internauta la opción de entrar en el ciberespacio sin pagar por el acceso. En los bancos (Argentaria, Santander, Banco Guipuzcoano, Bankinter, BBV, Openbank o Unicaja ofrecen conexión gratuita a Internet) se presenta como un servicio añadido a los clientes. Las operadoras telefónicas también han saltado a la arena: Airtel, Retevisión, Euskaltel, Telefónica (Teleline) y Uni2, tienen sus propios accesos gratuitos.

Gratis sí, pero…

¿Qué consiguen estas empresas, y a cambio de qué ofrecen ahora gratuitamente un servicio que antes costaba un buen dinero al usuario? El motivo, no podía ser otro, es el marketing, el consumo telefónico y la publicidad directa al usuario. Muchos de estos servidores gratuitos de Internet se reservan el derecho de hacer llegar al internauta publicidad propia o de terceros, ya sea a través de su página de inicio o portal, por la que hay que pasar obligatoriamente, o emitiendo los mensajes publicitarios a través del navegador (Netscape o Internet Explorer). De ahí el interés que tienen en aumentar la audiencia de sus portales, por donde siempre “entra” el usuario a la Red. A más audiencia, mayores ingresos por publicidad. Pero el acceso gratuito cumple un segundo objetivo de estas empresas: captar clientes. La reflexión es la siguiente: si los usuarios utilizan nuestros servicios gratuitos y quedan satisfechos, es más fácil que recurran a los que son de pago. Es decir, se trata de un banderín de enganche hacia otros servicios de la empresa, por los que hay que pagar. No en vano a la hora de darnos de alta gratuitamente, nos proponen rellenar un cuestionario en el que se registran nuestras preferencias para el tiempo de ocio o nuestro nivel cultural.

El negocio de estos proveedores estriba también en el dinero que estas empresas consiguen a través de las cuotas de interconexión entre operadores telefónicos. Situémonos en una llamada telefónica Málaga-Chicago. El origen de la llamada está en la red de Telefónica y sigue en ella hasta alcanzar USA; en ese momento, la llamada recurre a la red de una operadora americana hasta alcanzar el teléfono de destino.

El cobro al usuario por la llamada lo realiza Telefónica, que pagará a la operadora americana por el uso de esa porción de su red. Con la irrupción de las nuevas empresas de telefonía en el mercado español, tras la liberalización parcial del sector, el panorama que la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) diseñó para las comunicaciones en régimen de monopolio ha cambiado mucho. El dueño de una licencia de operador telefónico (Jazztel, Retevisión, Airtel, Euskaltel) puede empezar a instalar teléfonos. Y sus abonados comienzan a recibir cualesquiera llamadas, pero sólo pueden realizarlas utilizando la red de Telefónica (excepto en el caso de Euskaltel, en el País Vasco, donde la Administración pública tiene ya acceso directo a la red de Euskaltel). De esta forma, Telefónica se ve obligada a pagar a los nuevos operadores por la parte de red propia que tiene cada una de ellas y a la que accede el internauta. Por ejemplo, para utilizar el acceso gratuito a Internet de Airtel, Retevisión, Euskaltel o Jazzfree, es necesario marcar un número de teléfono que pertenece a la red propia de cada uno de ellos. Por esa invasión en su red, y gracias a las condiciones impuestas por la CMT a los nuevos operadores y al dominante, Telefónica se ve obligada a pagar a sus competidores por un servicio que ellos regalan.

Disponer de una licencia de operador telefónico permite a estas empresas cobrar a Telefónica por la interconexión. Euskaltel fue la primera en utilizar esta fórmula, que han seguido el resto de operadoras incluso las radicadas más allá de nuestras fronteras (BT, América Online, Dell, Freeserve). En este tiempo, Euskaltel ha conseguido más de 40.000 clientes para su servicio de Internet, por el que no tienen que pagar nada sus abonados del acceso indirecto 050.

Una parte de los gastos, y aquí reside el “truco”, se los paga Telefónica a los demás operadores mediante la interconexión. Airtel y su portal Navegalia, ha sido una de las últimas en sumarse al carro. La empresa de telefonía móvil prevé contar con medio millón de usuarios para final de año. En resumen, el cobro de las interconexiones por terminación de la llamada, complementado con los ingresos publicidad, las estrategias de marketing y otros ingresos de origen diverso (como cobrar por la asistencia técnica) son la justificación económica de los accesos gratuitos. Todo ello sin menospreciar que el aumento del uso de Internet conlleva el incremento del consumo telefónico, y por ende, el beneficio empresarial de los operadores de telefonía.

Servicios prestados

A pesar de la ventaja que supone la gratuidad, debemos saber en qué condiciones realizaremos esos paseos por Internet. Si las cosas nos van mal (sobre todo, por la lentitud de la conexión y navegación entre las diversas páginas web que visitamos), tal vez lleguemos a la conclusión de que más nos hubiera convenido contratar el servicio con alguna de las empresas que cobran por la conexión (entre 2.000 y 3.500 pesetas al mes), ya que nos aseguran una cierta calidad.

Si tardamos mucho en ver una página web o en descargar un fichero de la Red, la factura telefónica aumentará ya que necesitaremos más minutos de conexión para conseguir nuestro objetivo internauta, enviar un mensaje o consultar una página web determinada, por ejemplo.

La mayoría de los servidores asegura llegar a los 56 kilobytes por segundo, un satisfactorio nivel de velocidad; sin embargo sólo cuatro de los 12 reflejan en sus páginas la velocidad de conexión a la que se realizará el acceso. Y únicamente Red Internauta y Terra-Teleline ofrecen al usuario la siempre deseable posibilidad de conectarse a través de una línea RDSI, que ofrece mayor velocidad y calidad que la convencional (analógica).

Otro aspecto fundamental para el internauta es saber si la llamada telefónica que realiza su ordenador para acceder a la Red le costará lo mismo que si hiciese una llamada local con su teléfono. La forma en que se efectuará la conexión, a través de un nodo local o de Infovía Plus, aparece señalado en las páginas web de los proveedores estudiados, excepto en Jazzfree, Off Campus Net y Airtelnet, aunque esto no quiera decir que no utilicen este sistema para el acceso. Es decir, que, excepto en estos tres casos, sabemos que se nos facturarán como llamadas locales los minutos que permanezcamos conectados a Internet.

En cuanto a las cuentas de correo y el espacio que las empresas reservan para las páginas web que nosotros diseñamos, las diferencias son notorias. Alehop, Zork y World Online son los más generosos. Los dos primeros no ponen límite al número de cuentas de correo que podemos usar, y World Online ofrece hasta 5 cuentas de correo distintas. Destaca el espacio del buzón que cede Euskalnet, con 20 megabytes de capacidad. En cuanto al espacio reservado a la publicación y hospedaje de nuestras páginas web, Jazzfree se lleva la palma con 15 megabytes de capacidad y le sigue World Online con sus 10 megabytes, mientras que el resto reserva sólo 5 megabytes para cada usuario.

La atención al cliente marca la diferencia

El servicio técnico de atención al cliente es fundamental, especialmente si se trata de la primera vez que probamos a conectarnos y movernos en Internet. La configuración del programa para poder situarnos en Internet (sólo se hace una vez) no es tarea fácil y un técnico que nos guíe en el proceso resulta de gran ayuda. La mitad de los servidores gratuitos no hacen referencia a la existencia de un servicio técnico y en algunos (Canal21, Jazzfree, Media Web y Red Internauta) ni siquiera se pone a disposición del usuario un teléfono de atención al cliente. Off Campus Net ofrece asistencia técnica, pero hay que pagar por ella. Y de los seis que indican en sus páginas el despliegue de este servicio (Euskalnet, Airtelnet, Terra-Teleline, Alehop, Uni2 y World Online), cuatro emplean un número 902 como teléfono de atención (el coste, para el usuario, equivale a una llamada interprovincial). Sólo Euskaltel utiliza un número 900, gratuito para el usuario que llama. Uni2 tiene también un 900, pero, al igual que su servicio de atención, sólo lo ofrece a los clientes de pago que acceden a través del @bono30.

Las condiciones del contrato

Los proveedores gratuitos de Internet estudiados facilitan el alta en el mismo momento de solicitarla a través de su página web; sin embargo, dos de ellos (Zork y Euskalnet) no ponen a disposición del usuario un contrato o pliego de condiciones. La ausencia de este contrato, en el que se recogen los derechos y deberes de los usuarios, puede dar lugar a una situación de indefensión por parte del usuario a la hora de realizar cualquier reclamación relacionada con el servicio, o ante una posible venta o publicación de sus datos privados. En sus páginas web, Zork y Euskalnet no hacen referencia a las condiciones bajo las que se suscribe el servicio. Ahora bien, Euskaltel remite esa información junto al contrato, por correo postal, varios días después del alta del usuario e incluso de que haya comenzado a usar su acceso a Internet.

En resumen, lo que debe decidir a un usuario a inclinarse por un proveedor u otro ha de ser el conjunto de prestaciones que ofrece: velocidad de acceso, acceso a través de llamada local, servicio de asistencia y las cuentas de correo que nos faciliten con el alta, así como el espacio que reserven en sus ordenadores para albergar las paginas web que nosotros creamos. La mayoría facilitan una cuenta de correo y espacio para una página web que oscila entre los 5 y los 15 megabytes de capacidad. También casi todos reservan mejores condiciones a los clientes que pagan. Así bajo la denominación “profesional” o “familiar”, la mayoría de empresas (Jazzfree, Airtelnet, Euskaltel, Zork, Canal21, Uni2) ofrecen servicios añadidos a sus clientes de pago. En el cuadro que incluimos en este informe aparecen datos y comentarios que pueden ayudar al internauta a tomar su decisión. No es fácil decantarse por una u otra opción.

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