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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Los hogares sustentados por personas con más de 65 años realizaron el 24% del gasto total de las familias españolas : Encuestadas 1.200 personas mayores de 65 a 80 años para conocer sus dificultades de consumo

La capacidad económica, tecnológica y de movilidad determina el consumo de los mayores

¿Dificultades de consumo?

Para estudiar los problemas de consumo de la población mayor, también se elaboró un Índice de Dificultades al Consumo (IDC). Este indicador cuantificó los hábitos y las dificultades en las diferentes áreas de consumo (alimentación y bienes diarios, salud, vivienda y sus gastos, oferta de transporte y ocio, equipamiento personal y entidades financieras) y permitió segmentar a la población entre los 65 y 80 años respecto a sus dificultades de consumo y también crear ocho perfiles de consumidores mayores. En definitiva, el IDC medio se sitúa en los 2,6 puntos sobre una escala de 1 (dificultades mínimas) y 10 (máximas). El 89% de los entrevistados se encuentran en un nivel de dificultades en torno a la media (de 0 a 4 puntos).

Aunque la media general indica un nivel de dificultades de consumo bajo, el IDC permitió comprobar que el 22% de las personas de entre 65 y 80 años encuestadas tienen problemas a la hora de consumir. Se engloban en tres grupos: ancianos solitarios en riesgo (5%), ancianos tutelados sin interés por el consumo (7%) y ancianos solitarios con limitaciones físicas (10%).

Se puede observar, por tanto, que en líneas generales no parece que las personas mayores identifiquen muchas limitaciones en su consumo, salvo las derivadas de su capacidad adquisitiva. Sin embargo, las manifestaciones físicas y cognitivas del envejecimiento afectan más de lo que ellos, como colectivo, pueden manifestar. De hecho, en la investigación, se ha comprobado que hay población que queda excluida de prácticas que el resto consideran comunes en el día a día: sacar efectivo de un cajero, recargar la tarjeta de transporte… Sin embargo, a ellos les cuesta identificar esta exclusión como una limitación, ya que tienden a organizarse de otro modo, acudiendo a ventanilla, esperando colas o solicitando ayuda a familiares, etc.

Por lo tanto, más allá de la capacidad económica, son dos las variables principales que marcan las mayores o menores barreras al consumo de la población mayor: la mayor o menor distancia con la tecnología y la merma de las capacidades físicas relacionadas con la movilidad. Así, quienes menor capacidad tengan para enfrentarse a un contestador automático o a una máquina expendedora tendrán mayores límites a su autonomía personal. Igualmente quien sufre o padece cierto deterioro físico, más allá de los normales achaques de esta etapa vital, más ayuda precisará en el transporte de compras, la necesidad de áreas de descanso, el acceso a transporte público o la movilidad en tienda.

La encuesta: ¿quién participa?

  • Un 54% de los 1.200 entrevistados mayores son mujeres. El grupo de edad más numeroso es el de 65 a 69 años (suponen un 40%), mientras que un 30%, respectivamente, tienen de 70 a 74 años y de 75 a 80 años. Además, el 42% tiene un nivel de estudios primarios, el del 34% es un nivel medio y solo el del 14% es superior. Apenas el 10% carece de formación reglada, una proporción que se incrementa a medida que se avanza en la edad.
  • Por otra parte, el 53% de los mayores consultados vive exclusivamente con su pareja y un 26% forma un hogar unipersonal. Solo el 16% convive con hijos o nietos y, de ellos, cuatro de cada cinco siempre lo ha hecho. Al resto, esta situación le ha sobrevenido en los últimos años a consecuencia de la crisis económica, la pérdida del cónyuge o por una pérdida de salud o autonomía, entre otros motivos.
  • En cuanto al nivel de renta, el 42% dispone de unos ingresos mensuales situados por debajo de los 1.000 euros, el 23% se ubica en la banda de los 1.000 a 1.500 euros y el 15% ingresa más de 1.501 euros. Es destacable que dos de cada diez encuestados no hayan querido aportar esta información.
  • Por último, el 54% valora su estado de salud como bueno o muy bueno, aunque el 38% dice sufrir achaques propios de la edad (que sin embargo no les invalidan para llevar una vida normal). Como es natural, a medida que se incrementa la edad, crece el volumen de entrevistados que sufre achaques o valora su salud como mala o muy mala.
  • Capacitación tecnológica. Es el hábito de uso de diferentes medios tecnológicos (ordenadores, Internet e, incluso, el teléfono móvil) que dan como resultado una mayor o menor cercanía a medios telemáticos en la vida diaria y, por tanto, una mayor o menor habilidad para su utilización.
  • Según el análisis realizado, el 21% de las personas de más de 65 años participantes en la investigación dispone de una capacitación tecnológica nula. No utiliza ordenadores, Internet e incluso dispositivos básicos de telecomunicaciones como un teléfono móvil. Es más, un 47% se sitúa en un nivel bajo, puesto que solo dispone de teléfono móvil, lo que a su vez no indica que pueda o sepa operar en un entorno de pantalla táctil.

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