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Analizado el precio del agua en 14 ciudades : En Barcelona y Murcia cuesta el doble que en otras siete capitales

Otras conclusiones

De la comparación de las tarifas de este año con las de 1998, se deduce que el mayor incremento se produjo en Málaga (6%), Bilbao (4%) y Murcia (3%). Llama la atención que la ciudad que menos ha encarecido el agua este año (las tarifas decrecieron un 3%) sea Vitoria, precisamente la que más barata la ofrece. Por otro lado, se constata que las ciudades caras lo son en todos los tipos de consumo (moderado, normal, elevado y muy elevado) y que lo propio ocurre con las que ofrecen el servicio más barato. Además, se comprueba que salvo Málaga y Alicante las ciudades no propician con sus tarifas el consumo moderado. Podrían hacerlo (como hacen las dos ciudades mencionadas) cobrando más barata el agua a las familias que menos la utilizan o penalizando su gasto excesivo. Al contrario, la mayoría de las ciudades incluso abaratan el metro cúbico de agua (incluyendo todos los conceptos cobrados en la factura) cuando aumenta el consumo. Es el caso de Bilbao (con 120 metros cúbicos de consumo anual, cada metro sale a 180 pesetas, mientras que si se consumen 280 metros cúbicos, cada uno cuesta sólo 138 pesetas) y Valencia (en los mismos casos, los precios son de 195 y 144 pesetas). Otras ciudades que siguen esta política de precios tan discutible desde una perspectiva de ahorro en el consumo de agua (que no lo olvidemos, es un bien escaso en casi todo el país) pero de modo menos acentuado, son Murcia, Castellón, Pamplona, San Sebastián, Burgos Logroño y Santander. Vitoria, por su parte, no varía el precio del agua (muy barato, por cierto, a 81 pesetas el metro cúbico) en función del consumo. En Barcelona y Madrid, tampoco varía mucho el precio del agua en función de la cantidad que se consuma.

También se confirma que el precio del agua no influye en la cantidad que se consume. Ejemplos elocuentes de ello son Vitoria, con el agua más barata y el menor índice de consumo (41 metros cúbicos de agua al año por habitante) y Murcia, que sirve el agua muy cara y, sin embargo, registra el mayor consumo: 68,5 metros cúbicos por habitante y año.

Al parecer, son mayoría los usuarios que no relacionan el derroche de agua con el sobregasto para la economía familiar. Y, a tenor del precio que tiene hoy el líquido elemento, deberían hacerlo. Porque disminuir el consumo de agua en un 30% (esos grifos abiertos sin ton ni son, esas lavadoras con poca ropa, esas averías que no se arreglan, esos lavavajillas con cuatro platos, esas bañeras hasta el borde, esos generosos riegos del jardín cuando más aprieta el sol,…) es un empeño muy factible y supone el ahorro de varios miles de pesetas al año en cada hogar. Además de un uso más sensato y sostenible de un bien natural que, especialmente en un año seco como 1999, escasea en muchas zonas de nuestro país.

Tarifa anual en cuatro supuestos de consumo

CONSUMER ha partido de un sistema de cálculo que consiste en obtener, para cada una de las 14 ciudades comparadas, el precio a abonar anualmente por una familia en cuatro supuestos: un consumo modesto de agua (120 metros cúbicos al año), normal (160 metros cúbicos), elevado (200 metros cúbicos) y muy elevado (280 metros cúbicos). Estas tasas incluyen las cuotas pagadas, además, por las diversas prestaciones relacionadas con el abastecimiento de agua, como el tratamiento de aguas residuales, alcantarillado, saneamiento o el alquiler de contenedores, entre otros aspectos.

Se estima que el consumo racional de agua por persona y año es de entre 40 y 50 metros cúbicos. Las cuatro hipótesis de este informe pueden entenderse como una familia compuestas por tres miembros con un gasto de agua medio, de 120 ó 160 metros cúbicos al año; una segunda familia, ya de cuatro o cinco personas, que usa al año 200 metros cúbicos; y un último hogar de seis o siete miembros, cuyo contador registra anualmente el paso de 280 metros cúbicos de agua.

El hecho de que los diversos organismos que gestionan el abastecimiento del agua apliquen sistemas muy distintos para fijar las tasas de consumo de agua podría haber provocado que, al cotejar los precios de cada una de las cuatro franjas de consumo, las ciudades ocuparan lugares distintos en este ranking de carestía del agua. Sin embargo, se comprueba que las capitales más caras en la media general del precio del agua (Barcelona, Murcia y Valencia) y las más baratas (Vitoria, Logroño, Burgos, Santander y San Sebastián), lo son prácticamente en los cuatro supuestos testados. Las excepciones son muy pocas.

Barcelona y Murcia, el agua más cara

Barcelona y Murcia constituyen, en materia de precios del agua, un caso aparte, porque superan holgadamente los del resto de las ciudades. Ateniéndonos al supuesto más común, de un consumo de 160 metros cúbicos de agua al año (una familia de tres o cuatro personas), en Barcelona y Murcia habrían de pagarse unas 34.000 pesetas anuales, mientras que la siguiente ciudad más cara sería Valencia, con menos de 28.000 pesetas. Le seguiría Bilbao, con menos de 27.000 pesetas. Y si buscamos las ciudades que menos dinero exigen a sus vecinos por el agua del grifo y todos los servicios con él relacionados, hemos de ir hasta Vitoria, que cobra a esta misma familia 13.000 pesetas, casi la mitad que Barcelona o Murcia.

Y si se comparan las tarifas que deben pagar los hogares que más agua consumen (280 metros cúbicos anuales, un nivel de uso habitual en familias de seis o más miembros), se disparan en Barcelona hasta las 61.500 pesetas anuales. Le sigue en carestía, pero a distancia, Murcia, que exige 53.500 pesetas. En el otro extremo, Vitoria, Logroño y Burgos exigen menos de 25.000 pesetas anuales.

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