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A un año de la llegada del euro, encuesta de CONSUMER : El euro ha encarecido los precios y no estamos familiarizados con él

Un año es poco tiempo...

A pesar del largo periodo transitorio al euro y de que la nueva moneda ha completado todo un año incorporada plenamente a lo más doméstico y rutinario de nuestra vida cotidiana, las compras y la economía familiar, todavía no pensamos en euros: la peseta sigue siendo nuestra referencia a la hora de calcular el precio de productos y servicios. Y esto puede decirse sin ambages, porque sólo uno de cada cuatro ciudadanos piensa en euros y no traduce a pesetas el importe los productos para hacerse una idea de lo que realmente cuestan. Y las perspectivas al respecto son poco halagüeñas: la mitad de quienes siguen calculando en pesetas creen que nunca llegarán a pensar sólo en euros. Si bien esta última impresión es más común en los mayores de 65 años, un 15% de los jóvenes menores de 30 años que siguen traduciendo a pesetas los importes en euros dicen que nunca conseguirán pensar sólo en euros. Además, si nos fijamos exclusivamente en los ciudadanos más optimistas, los que confían en que algún día pensarán sólo en euros, en realidad no lo son tanto: el grupo mayoritario (45%) lo componen quienes calculan que tardarán dos o más años en pensar sólo en euros, y sólo el 22% piensa que tardará menos de un año.

Parece reinar, por tanto, un cierto pesimismo, contradictorio con el hecho de que sólo el 22% de los ciudadanos reconozca que manejarse con euros le ha resultado difícil. Pero también hay datos alentadores al respecto: casi tres cuartas partes de la población no usa conversores ni calculadoras a la hora de realizar sus compras. Y son mayoría quienes conocen, al menos, el precio en euros de los productos más recientemente adquiridos, especialmente si éstos se compran de manera unitaria y se abonan en metálico (periódico, un café en un bar, una barra de pan). Pero con las grandes cifras las expresamos en pesetas, porque se nos atragantan los euros: si se pregunta al ciudadano si sabe el valor en euros de un sueldo medio sólo el 14% sabe expresarlo y si se trata del coste en euros de una vivienda media en su ciudad, la ratio se queda en un muy decepcionante 4%.

El euro nos ha perjudicado más que beneficiado

Se preguntó a los usuarios su opinión sobre diversos aspectos relacionados con la nueva moneda. Sobre todas las opiniones prevalece, por su importancia, una: el euro ha encarecido los precios de productos y servicios, introduciendo un elemento nítidamente inflacionista en nuestra economía. No otra cosa indica el dato de que para el 98% de los ciudadanos españoles el euro ha aumentado los precios, por efecto del redondeo, a pesar de que para evitar esta “tentación” se acuñaran monedas de uno, dos y cinco céntimos, que el tiempo ha revelado como muy poco usadas. Además, ocho de cada diez personas subrayan que han aumentado mucho los precios y sólo el 18% piensa que el incremento ha sido moderado.

Por otra parte, más de una vez, en charlas con amigos o familiares, antes de la llegada del euro nos preguntamos si el euro iba a beneficiar o perjudicar nuestra economía personal. A fecha de hoy, casi la mitad de los ciudadanos percibe que el impacto ha sido negativo, perjudicial, y sólo uno de cada diez creen que les ha beneficiado.

Los efectos colaterales

La entrada en vigor en euro ha tenido también efectos colaterales. Sin ir más lejos, nos hemos vuelto un poco más previsores: dos de cada diez personas que antes apenas comprobaban que las vueltas fueran correctas ahora lo hacen siempre. Otros efectos son el aumento (del 14%) en el uso de los cajeros automáticos, y el incremento en la cantidad que de ellos se extrae cada vez que se usan; una de cada tres personas dice que ahora saca más dinero de los cajeros que antes de la llegada del euro.

Una sensación muy arraigada entre los consumidores es que el dinero dura hoy menos tiempo en la cartera que antes: nueve de cada diez dicen que un billete de 50 euros cunde menos que su equivalente en pesetas antes de la llegada de la nueva moneda. Por otra parte, el euro ha conducido a muchas personas (el 20% de la población adulta) a cambiar de monedero, fundamentalmente porque la anterior no tenía espacio para monedas, aunque hay quien aduce que los billetes en euros son más grandes. Continuando con las repercusiones del euro en nuestra vida cotidiana, la encuesta revela que el 37% de los ciudadanos lleva a cuestas más dinero hoy que antes de la entrada en vigor del euro. Todo apunta, sin duda, a que el consumidor considera que el euro ha encarecido los productos y servicios y que es necesario más dinero para mantener el mismo nivel de vida que cuando la moneda oficial era la peseta.

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