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Solariums : El abuso y una utilización incorrecta entraña riesgos serios

Lucir un cuerpo bronceado se ha convertido hoy en día casi en una obligación estética y en toda una carta de presentación ante los demás

El precio del moreno

Mucho han cambiado las cosas desde que en los años 70 salieran al mercado los primeros modelos de lámparas bronceadoras. Por aquel entonces, las camas solares sólo tenían una parte superior, por lo que para conseguir tener moreno todo el cuerpo era necesario estar “vuelta y vuelta”. El mundo del sol artificial ha evolucionado de tal forma que actualmente es posible adquirir un rápido y uniforme bronceado en 3 sesiones de 15 minutos, o hacerlo de pie en sesiones de poco menos de 6 minutos. El precio de cada sesión oscila entre las 600 y las 2.450 pesetas, dependiendo de si el sistema de bronceado es “normal” o “ultra-rápido”. Sin embargo, lo habitual, y más económico, es adquirir bonos de 6, 10 ó 12 sesiones.

También es posible alquilar estos aparatos, hay empresas que se dedican a ello instalándolas en el domicilio del cliente, por una o varias semanas. El coste de ponerse moreno en casa varía entre las 9.500 pesetas por una semana, y las 25.000 pesetas un mes completo. Quien desee tener un aparato de rayos UVA a su libre disposición las 24 horas del día, 365 días al año, y disponga de un lugar en su casa para ello, también puede comprar su propia cama solar. Las hay desde 90.000 hasta 500.000 pesetas, dependiendo del modelo.

Tipos de piel

Se distinguen cuatro tipos de piel, dependiendo de su resistencia al sol que vendrá dada por su capital solar, la cantidad de melanina que se tenga y por el código genético.

  • Tipo I. Personas con piel muy blanca y sensible, pecas, pelo rubio o pelirrojo, y ojos claros. Suelen quemarse con facilidad y casi nunca se broncean. Necesitan protección 25 a 30. Tiene el umbral para la quemadura solar a los 5 ó 10 minutos de comenzar su exposición solar.
  • Tipo II. Personas con piel clara, fina y sensible. Al principio se queman, para después adquirir un ligero tono bronceado. Su índice de protección es de 20 a 25, y su umbral para que se produzca la quemadura solar está entre 10 y 20 minutos de exposición.
  • Tipo III. Su tono de piel es claro o marrón claro. Se broncean bien debido a su mayor resistencia al sol. Necesitan una protección comprendida entre 6 y 15, dependiendo del tiempo de exposición y el umbral para que se queman está entre 20 y 30 minutos de exposición.
  • Tipo IV. Es más gruesa y más resistente a la exposición solar. Su color natural va del marrón claro a un tono más oscuro. Se broncea con gran facilidad y es difícil que se queme. El índice de protección que necesita es menor que los anteriores, estando entre 4 y 10. El umbral de quemadura solar está entre los 30 y 45 minutos de exposición.

Un riesgo conocido, pero sin legislar

El riesgo que entrañan los aparatos de rayos UVA ha llevado al Instituto Nacional de Consumo (INC) a poner en marcha una campaña nacional para controlar que se realice un correcto uso de los 168.000 aparatos de bronceado que existen en salones de belleza, gimnasios, peluquerías y solariums. El INC recuerda a los responsables de los centros que utilizan esos artículos “la obligación de garantizar un servicio libre de riesgos”.

Pero a pesar del interés mostrados por las Administraciones Central y Autonómicas, lo cierto es que, como denuncian los dermatólogos, en nuestro país hay una notoria laguna legal respecto al uso de este tipo de aparatos. Según los especialistas, sería preciso un control de las dosis emitidas, de la cantidad de días que se puede recibir, así como un ajuste regular de este tipo de aparatos, que con el tiempo se estropean y sufren un proceso de contaminación, que conlleva una emisión menor de UVA y el comienzo de una emisión de rayos ultravioleta B (UVB), que son los responsables del cáncer de piel, pudiendo llegar a producirlo. Además, en el caso de avería o mantenimiento incorrecto, algunos de estos aparatos pueden empezar a producir radiaciones ultravioleta de tipo C, provocando quemaduras en la piel.

Los dermatólogos también denuncian que el personal que maneja estas camas, cabinas y lámparas suele carecer de los conocimientos mínimos de fotobiología y dermocosmética. Para el doctor Guillem, “a este vacío legal hay que suma, además, la existencia de una publicidad totalmente engañosa en algunos folletos publicitarios empleados por los Centros de Rayos UVA”.

En el Boletín de Infoconsumo del INC número 20 (año 1998) ya se hacía alusión a un proyecto de decreto en regulación de los centros de bronceado. Entre los años 1998 y 1999, varias publicaciones se hicieron eco de esta noticia en el sentido de la tramitación de un proyecto por el Ministerio de Sanidad que obligaría a estos centros a poner en lugar visible las advertencias necesarias para un uso correcto de los aparatos de rayos UVA y las precauciones en caso de tomar ciertos medicamentos, entre otras obligaciones. Y parece que todo se quedó en proyecto.

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