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Transporte escolar: encuestadas 92 empresas y comprobada la edad de 424 autobuses en todo el país : El 7% de los buses supera los 16 años, máximo que permitirá la nueva normativa

Un millón de estudiantes menores de 14 años comienza en nuestro país su jornada académica montando en un autobús escolar

A vueltas con la edad de los buses

Como es sabido, muchas empresas agotan con el transporte escolar las últimas posibilidades de un autobús que ofrece escasas prestaciones y ninguna rentabilidad en otro tipo de desplazamiento o de viajeros. Los responsables de las compañías aseguran que la antigüedad de los vehículos está compensada por la imposibilidad de alcanzar velocidades altas y por la especial pericia del conductor, que conoce perfectamente su autocar y adopta las precauciones necesarias.

Según la normativa, estos vehículos deben tener una antigüedad inferior a 10 años, pero (y esta es una excepción crucial) pueden utilizarse vehículos de hasta 18 años si han estado dedicados a este transporte en la misma empresa antes de cumplir los 10 años y han pasado de forma satisfactoria una inspección extraordinaria. El proyecto del Gobierno central limita la utilización de vehículos para el transporte escolar a los que no tengan más de 16 años. Los autocares que lleven funcionando entre 17 y 18 años antes de la entrada en vigor de la nueva norma podrán seguir en carretera sólo hasta que finalice el curso escolar en el que cumplan 18 años.

Un problema añadido al desgaste de los años en estos vehículos es su falta de prestaciones en cuanto a seguridad interior, ya que las especificaciones más importantes sobre dispositivos para autobuses y autocares están recogidas en el Reglamento 36 de Ginebra, norma obligatoria en España desde 1985 pero que sólo afecta a los vehículos que se construyeron a partir de entonces. En esta norma se explican todos los detalles que conciernen a las salidas del bus y su emplazamiento, las ventanas de emergencia, las trampillas de evacuación y elementos como la iluminación interior del vehículo, fundamental en caso de accidente si el viaje o parte de él se realiza en horas de poca luz.

Pero son aún muchos los autobuses de transporte escolar matriculados antes de 1985 (y, por tanto, carecen de algunos de estos dispositivos o no están adaptados a esta normativa) que ruedan cada día en nuestro país.

Pagar más no siempre significa viajar más seguro

Dos provincias destacan en este estudio: Barcelona y Málaga. La ciudad condal ofrece el transporte escolar más caro (12.685 pesetas de media al mes por alumno), pero utiliza una de las flotas más modernas y puede presumir de la casi absoluta implantación de la figura del acompañante adulto. En Málaga, es también caro (casi 10.200 pesetas al mes) pero por sus carreteras circulan los autocares más antiguos.

Además, no se invierte mucho en la contratación de acompañantes, ya que según las propias empresas malagueñas sólo el 28% de las buses escolares cuentan con esta figura. Málaga y Cantabria (con buses baratos, sólo 6.340 pesetas al mes) son, por otro lado, los territorios donde menos proliferan los autobuses escolares con el sistema de seguridad de arco antivuelco (poco más del 30% de los vehículos). Si se produce el vuelco lateral del vehículo, con el arco antivuelco la estructura de la carrocería no se deforma y mantiene un espacio de seguridad para los pasajeros. Navarra y Guipúzcoa (con más del 70% de sus autobuses con arco antivuelco) son la otra cara de la moneda. Algo más de la mitad de los buses destinados al transporte escolar en las 12 provincias cuenta con este sistema de seguridad, que constituye una innovación directamente ligada a la antigüedad del vehículo.

Málaga es también la que ostenta la menor proporción de buses escolares dotados con frenos ABS (sólo el 45%). Al otro lado de la balanza se sitúan Alicante (91%), Murcia (85%) y Guipúzcoa (79%). El sistema de frenado ABS consigue que las cuatro ruedas se paralicen por igual, independientemente de que alguna de ellas tope con una superficie deslizante. Esta es una innovación de la que carecen los autocares antiguos. Los que cuentan con freno eléctrico y con retarder se han incluido en el mismo porcentaje, ya que ambos sistemas cumplen la misma función: complementar al freno normal para que si éste falla pueda detenerse el vehículo. Alicante y Málaga figuran a la cola en buses con este sistema de frenado, con un 38% y un 51% de los vehículos, respectivamente. Destacan Murcia y Alava, con todos los autocares dotados de retarder o freno eléctrico, según datos proporcionados por las empresas.

Conductores experimentados

El chófer de autobús escolar cuenta en nuestro país con una experiencia media de 15 años llevando niños al colegio. Es en Barcelona donde más años suman los conductores al volante realizando este servicio (19 años), mientras que Vizcaya ha registrado la media más baja, con sólo 10 años. En algunos casos y según fuentes sindicales, la jornada habitual de los trabajadores de este sector no baja de las 16 horas, con lo que el tiempo de descanso entre uno y otro día se reduce, a duras penas, a 6 ó 7 horas en total. Los conductores de autocar tienen a su favor lo que indican las pruebas psicotécnicas de la Dirección General de Tráfico, que demuestran que la cualificación de los conductores de autocar es superior a la media, tanto en pericia como en capacidad de reacción.

Este dato adquiere una relevancia especial si se considera que en un 90% de accidentes participa el factor humano. En 1994, en el 20% de los accidentes de turismos participaba la conducción desatenta porcentaje que era sólo del 11% en los accidentes de autocar. Todos los conductores de autobús, por otro lado, figuran inscritos en un registro especial que de la DGT. No se ha encontrado ninguna empresa que carezca de un seguro complementario que cubra sin limitaciones económicas la responsabilidad civil por daños y perjuicios. La totalidad de los autobuses cuentan con autorización municipal, autonómica o municipal, salvo los de una empresa de Vizcaya que reconoce disponer de algunos vehículos sin este documento. En el interior de los vehículos, por otra parte, no faltan los elementos de seguridad más comunes. Todos los conductores están provistos de teléfonos móviles y algunos cuentan con una emisora incorporada al vehículo, y cada autocar dispone de martillo rompecristales para su utilización en casos de emergencia. No obstante, es común la protesta de los conductores por la circunstancia de que casi todos acaban fuera de su sitio a consecuencia de las chiquilladas de sus usuarios habituales.

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