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: Dieta cetogénica: “Yo perdí 10 kilos comiendo beicon”

LA LLAMADA DIETA KETO CONSISTE EN REDUCIR AL MÍNIMO LA INGESTA DE CARBOHIDRATOS Y DAR PRIORIDAD A LAS GRASAS. ES LA MÁS BUSCADA EN INTERNET Y SE PRESENTA COMO UNA SOLUCIÓN NOVEDOSA PARA ADELGAZAR, PERO, ¿LO ES? ANALIZAMOS QUÉ PROPONE Y CUÁLES SON SUS EFECTOS.

Un siglo de existencia

La dieta cetogénica es casi centenaria. Existe desde 1921 y su creador, Russell M. Wilder, fue un destacado médico e investigador estadounidense que estudió, entre otras cosas, patologías como la diabetes. Sin embargo, ha pasado inadvertida durante décadas, a excepción de grupos de población muy concretos (como las personas que padecen epilepsia intratable, para quienes podría suponer algún beneficio). En el mundo, la búsqueda de información sobre ella comenzó en 2016, se disparó en 2018 y alcanzó su popularidad máxima en enero de 2019. También en España, donde, este año, la dieta cetogénica ha alcanzado sus cotas máximas de interés y de actualidad, según datos estadísticos de Google, que reflejan un incremento de las búsquedas sobre esta dieta. Lo novedoso no es la dieta sino el interés popular que despierta. 

¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado? Nada más (ni nada menos) que el contexto. Si antes el problema eran las grasas, casi no se hacía distinción entre ellas y proliferaban todo tipo de productos light, low fat o 0% MG, ahora lo que está en el punto de mira son los carbohidratos, en particular, el azúcar. En los últimos años, las investigaciones científicas, la innovación de la industria alimentaria, las campañas institucionales y los mensajes publicitarios han puesto el foco en el binomio azúcar-obesidad. Y nuestras preocupaciones, como consumidores, también se han ido modificando. 

Según muestran las estadísticas de Google (ver gráfico inferior), la búsqueda de información sobre las grasas dominaba nuestros intereses hasta diciembre de 2017. En ese momento, el interés creciente por los carbohidratos y por el azúcar alcanza a las grasas y, desde entonces, lidera las búsquedas. Sobre todo en el caso del azúcar. En otras palabras, la preocupación por el azúcar coincide en el tiempo con el interés por la dieta cetogénica, la más baja en carbohidratos.

Carbohidratos con dos caras

Los carbohidratos constituyen nuestra principal fuente de energía, pero no todos son iguales. Y aunque tengan mala reputación en general, lo cierto es que son necesarios para el organismo. Al igual que en las grasas, existen beneficiosos y perjudiciales. 

LOS BUENOS 

Los que contienen pocos azúcares y son ricos en fibra, esto es, los que están presentes en las frutas, las verduras, las legumbres, las semillas y los frutos secos. “Estos alimentos aportan nutrientes importantes, desde fibra dietética hasta vitaminas, minerales y oligoelementos. El cuerpo necesita estos nutrientes para la digestión, el metabolismo, el crecimiento y la reparación de las células y para ayudar a proteger el cerebro, el corazón, los músculos y los nervios”, detallan las investigadoras de la Universidad de Newcastle Claire Collins y Rebecca Williams.

  • Frutas
  • Verduras
  • Legumbres
  • Semillas
  • Frutos secos

LOS MALOS 

Se hallan en alimentos ricos en azúcar, escasos de fibra y excesivamente procesados: desde la bollería, los refrescos y los ultraprocesados hasta algunos cereales del desayuno (aquellos altamente azucarados). Una reciente revisión científica expone además que, para reducir el riesgo de padecer algunas enfermedades –como problemas cardiovasculares, diabetes tipo 2 o diversos tipos de cáncer–, deberíamos consumir más carbohidratos buenos y olvidarnos de estos. Y lo confirma un reciente metaanálisis de la nutricionista e investigadora de la Escuela de Salud Pública de Harvard Sara B. Seidelmann publicado en Lancet Public Health. 

  • Bollería
  • Ultraprocesados
  • Refrescos
  • Cereales de desayuno

El problema de la dieta cetogénica es que no distingue unos carbohidratos de otros y que, al erradicarlos todos, impide comer muchos alimentos saludables.

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