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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Accidentes de tráfico y aseguradoras : Cuando dar parte se complica

La amplia casuística de siniestros y nuestro desconocimiento de las condiciones del seguro motivan que dar parte se convierta en una tarea difícil y problemática

Qué hacer si...

La casuística de los accidentes es tan variada que, dependiendo de las circunstancias del siniestro y del comportamiento de las aseguradoras de los vehículos implicados, un mero parte puede derivar en la reclamación de nunca acabar.

Tras una colisión, el vehículo culpable del incidente se da a la fuga. Un dato imprescindible para la reclamación es disponer de la matrícula del coche. Con ella, primero a través de la Jefatura Provincial de Tráfico y posteriormente utilizando el FIVA (Fichero Informático de Vehículos Asegurados) la aseguradora puede identificar al causante del accidente y a la aseguradora del mismo, correspondiendo a ésta el pago de las indemnizaciones derivadas del siniestro. Si no es posible identificar al vehículo fugado, el Consorcio de Compensación de Seguros se hará cargo de la indemnización de los daños personales (no de los daños materiales) ocasionados por dicho vehículo Si es robado o carece de seguro, el Consorcio de Compensación de Seguros tendría que indemnizar los daños tanto personales como materiales.

Las compañías aseguradoras no se ponen de acuerdo. Las compañías gestionan los siniestros en función de los datos facilitados por los asegurados. Una información clara -sobre todo en cuanto a la ocurrencia del siniestro- deviene fundamental para una correcta tramitación del parte. En caso de que las aseguradoras de los vehículos implicados en el accidente no lleguen a un acuerdo amistoso, y dependiendo de los elementos probatorios disponibles, se puede iniciar la vía judicial.

En un siniestro, el culpable no lo reconoce y su compañía se niega a pagar. Si un conductor no puede probar quién es el responsable del siniestro (no tiene testigos ni otro modo de culpar al otro conductor), los daños materiales corren a cargo de él mismo (si tiene contratado un seguro a todo riesgo puede dar parte).

Durante un viaje, se suelta una maleta de la baca del coche y golpea el vehículo propio y al que circula detrás. Los daños provocados a otro vehículo están cubiertos por el seguro de Responsabilidad Civil (“a terceros”). Por lo que respecta a los daños en el vehículo propio y el equipaje, depende de las coberturas complementarias que se tengan contratadas. El seguro obligatorio excluye los daños sufridos por las cosas transportadas. En este caso sólo se podría reclamar si se han contratado pólizas de daños propios o asistencia en viaje (que podría cubrir la pérdida o deterioro del equipaje).

La póliza del seguro ha caducado pocos días antes del siniestro. Tras el vencimiento de la póliza, la compañía se hará cargo de los siniestros ocurridos dentro del mes siguiente, pero sólo si después el cliente renueva el seguro con la misma entidad dentro de ese “mes de gracia”. Si el accidente ocurre ya pasado el mes desde que expiró la póliza, ésta entra en suspenso y a pesar de que se renueve la póliza con la misma compañía, esos daños no se cubren.

Si las aseguradoras no se ponen de acuerdo, y dependiendo de los elementos probatorios, se puede iniciar la vía judicial

Tras el robo de un coche, éste aparece con desperfectos. Siempre que el seguro contratado incluya cobertura de robo del vehículo, la entidad aseguradora se hará cargo de los daños ocasionados al mismo. Si en el periodo en el que el vehículo ha estado desaparecido, éste provoca daños a personas o cosas, el Consorcio de Compensación de Seguros se hará cargo de los producidos a terceros, pero no de los del propio vehículo.

Accidentes con amigos o familiares. Ante un siniestro en el que los ocupantes del vehículo son amigos o familiares del conductor culpable del accidente, éstos pueden, y deben, reclamar por lesiones o daños si los hubiere, a pesar de que la aseguradora del conductor intente convencerles de lo contrario, alegando que con ello se puede perjudicar al amigo o familiar que conducía el vehículo, ya que en el caso de indemnización, es la compañía, y no el asegurado, quien corre con los gastos. Sólo un juicio por imprudencias graves o delitos cometidos podría perjudicar al conductor, si es considerado culpable.

El asegurado duda del buen hacer de los abogados de su compañía. Si el tomador del seguro tiene contratado un seguro de asistencia jurídica y no confía en los abogados de su aseguradora, ésta ha de cubrir los honorarios del abogado que su cliente elija, ya que según la Ley 21/90, “todo asegurado tiene derecho a la libre elección de Abogado y Procurador”. Pero, ojo, algunas pólizas contienen cláusulas que indican claramente que sólo se abonará parte -que puede ser un porcentaje o una cantidad fija- de la minuta del abogado contratado. Antes de solicitar por nuestra cuenta los servicios de un letrado, conviene sopesar detenidamente si ese gasto nos compensará.

El seguro se retrasa en el pago de la indemnización. La aseguradora a la que le corresponda la indemnización debe efectuar el pago forma inmediata o, en cualquier caso, en los cuarenta días posteriores a la declaración del siniestro. Si el pago se retrasa más de tres meses, el asegurado debe exigir que la indemnización se incremente con el interés legal del dinero incrementado en un 50%.

Si un conductor no puede demostrar que no es responsable de un siniestro, los daños materiales correrán a su cargo

Surgen discrepancias con nuestra compañía de seguros. Si un usuario tiene problemas con su aseguradora, puede recurrir al servicio de atención al cliente de su compañía de seguros, al Defensor del Asegurado de la compañía (si lo tuviera), a la Dirección General de Seguros, a la Junta Arbitral de Consumo o a la vía judicial.

Convenios entre aseguradoras

Si bien las compañías insisten en que el sistema de convenios entre aseguradoras surgió para agilizar trámites y acortar plazos de reclamación y cobro de indemnizaciones, lo cierto es que, quizá porque se desconoce su funcionamiento, estos acuerdos provocan malestar, desconfianza y reclamaciones por parte de los usuarios. Merced a estos convenios, es la propia aseguradora del usuario la que, en caso de siniestro, le abona la indemnización que debería pagar el seguro del otro vehículo, siempre y cuando no exceda de determinada cuantía. Estos convenios suscitan tres tipos de reclamaciones:

  • Cuando, tras sufrir un siniestro con otro automóvil con responsabilidad de este último, la propia aseguradora, en virtud de dichos convenios, propone a su asegurado el pago del valor venal (valor de venta, con la correspondiente depreciación por uso) del vehículo, en lugar de la reparación del mismo, basándose en la cobertura de “Daños Propios” de su propio seguro, cuando lo que se debe hacer es exigir la Responsabilidad Civil del otro vehículo. Por su parte, las aseguradoras afirman que esta práctica nada tiene que ver con los convenios.
  • Otra cuestión objeto de reclamación es la asistencia jurídica en reclamaciones a terceros. A este respecto, el conflicto se origina cuando, teniendo contratado un seguro de asistencia jurídica, y ante un determinado siniestro, la aseguradora se niega a reclamarlo judicial o extrajudicialmente alegando falta de viabilidad, y a cambio ofrece al tomador del seguro la indemnización propuesta por la otra aseguradora, que suele coincidir con el máximo al que están dispuestas a responsabilizarse las aseguradoras propias del perjudicado dentro de estos convenios. Según las aseguradoras, esta medida pretende evitar que el cliente opte por la vía judicial por cuestiones menores (la rotura de un faro, por ejemplo) o en casos en los que todas las pruebas apuntan contra su cliente. De todos modos, si el titular de la póliza decide seguir adelante, contrata a un letrado y gana el caso, las compañías de seguros han de pagar la minuta del abogado.
  • El último punto que genera malestar es la pérdida de las bonificaciones en la póliza del usuario que pueden motivar estos convenios. Aunque no todas las compañías actúan de este modo, el titular de una póliza se puede encontrar con que, sin haber sido responsable de tres colisiones que ha sufrido, su aseguradora le reste bonificaciones, ya que, merced a los convenios es su propia compañía la que le ha abonado las indemnizaciones.

Trámites, paso a paso

  • En caso de sufrir un percance en la carretera lo primero que hay que hacer es determinar si se han producido daños físicos.
  • Cuando hay lesiones, heridos o fallecidos, o si el conductor contrario se encuentra bajo los efectos del alcohol o se niega a aceptar posibles responsabilidades, la presencia de la policía y, en su caso, la asistencia médica, hacen más fácil levantar un atestado que sirva como prueba para un posible juicio.
  • Si los daños sólo afectan a la carrocería de los vehículos y son leves, lo primero es tomar nota de los datos personales del otro conductor y de su vehículo. Si ambos conductores firman la Declaración Amistosa de Accidente, se cumplimentarán todos los apartados y se hará un croquis del accidente que servirá como reconstrucción de los hechos.
  • La tramitación amistosa acelera los trámites y los periodos de cobro, en caso de que sea necesario.
  • En un parte de accidente deben figurar los datos de los vehículos y conductores implicados, el nombre de la compañía aseguradora y el número de póliza, así como toda la información sobre las condiciones y circunstancias en las que se produjo el accidente, daños y lesiones.
  • No está de más tomar nota, a nivel personal, del nombre y teléfono de los testigos del accidente, que podrían ser de ayuda en caso de que no haya acuerdo en la versión ofrecida a las respectivas compañías de seguros.
  • A continuación, todas las partes implicadas en el accidente deben dar parte a su compañía de seguros en un plazo máximo de siete días, salvo que se haya fijado en la póliza un plazo más amplio. La compañía aseguradora que corra a cargo de la indemnización mandará un perito para que evalúe los daños del coche.

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