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Guía de compra: conservas de atún : ¿Cuál compro?

Proporcionan una cantidad notable de hierro, yodo, vitaminas del grupo B y ácidos grasos esenciales.

¿Cuál compro?

Sugerencias de compra

Siempre que incluimos atún o bonito en otras preparaciones, el tipo de conserva que elijamos puede ser determinante sobre el resultado final del plato elaborado. Así, el bonito y el atún al natural son más secos que los conservados en aceite y por ello, se suelen utilizar en recetas que tengan otros elementos grasos -como las pizzas o los rellenos de empanadillas-. Las conservas en aceite son más cremosas y suaves, quizá demasiado aceitosas para una pizza, pero muy aconsejables para una ensalada. Por su parte, los atunes y bonitos en escabeche tienen un sabor muy pronunciado; por ello, se suelen utilizar para pinchos y bocadillos. Dicho esto, las siguientes son algunas sugerencias de compra para acertar en la cocina:

Como entrante.

El bonito y el atún en aceite son excelentes opciones para combinar con multitud de ingredientes, desde vegetales y huevos, hasta pasta. La principal recomendación es escurrir las piezas de su aceite de conserva para que el sabor sea más puro y no tengamos una sensación de exceso de grasa. También el atún natural tiene aquí su sitio si vamos hacer mezclas con salsas, como la mayonesa o la rosa.

En ensalada.

Por su textura y jugosidad, la primera elección es el bonito o el atún en aceite, escurrido. Pero si queremos sabores marinos, elegiremos el natural, que se complementa mejor con las salsas vinagretas o mayonesas que agreguemos. Las conservas de escabeche maridan muy bien con ensaladas en las que hay trocitos de frutas, ya que el dulzor y frescor de las frutas quedan equilibrados con el contrapunto del escabeche.

En bocadillo o sándwich.

En este caso, podemos utilizar cualquiera de las opciones del mercado. Por supuesto, cada una aportará sus características al bocadillo, pero la elección es una cuestión de gustos y, por supuesto, de los demás ingredientes que añadamos. El atún al natural nos dará un sabor muy marinero, el atún o bonito en aceite nos brindará una textura más suave y el escabeche aportará su sabor tan característico.

Como “plan B”.

Para elaborar un plato de urgencia, la mejor opción son los lomos de atún o bonito en aceite. Más económicos que la ventresca, su tamaño y textura puede funcionar muy bien tanto como entrante (para una tapa con encurtidos y pimientos, por ejemplo), como en caliente (con una salsa de tomate y pimientos en tiras) o desmigado, como acompañamiento a platos de pasta por ejemplo.

Los casos especiales: sal y mercurio

Las conservas de pescado contienen cantidades destacadas de sal. La única excepción son aquellas latas o frascos que especifican ser “bajos en sal”. Para las personas que tengan hipertensión, esta ha de ser la elección, sin dudarlo. El mercurio, por su parte, está muy presente en el atún rojo. Su consumo está especialmente desaconsejado para ciertos grupos de población (mujeres embarazadas y lactantes, niños menores de 3 años). En estos casos, conviene optar por el bonito.

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