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: Comidas navideñas más seguras

La compra de productos frescos de calidad y una congelación adecuada evitan la mayoría de las toxiinfecciones alimentarias

Comprar con antelación y congelar

  • Si se decide comprar un alimento con antelación y conservarlo congelado deben utilizarse para este fin productos muy frescos y de gran calidad.
  • Hay que retirar las partes no comestibles, envasar el alimento de forma
    correcta. Ya sea en táper o en papel de aluminio los alimentos deben estar bien tapados para que no entren en contacto directo con el frío ni con otros alimentos. Hay que etiquetar e indicar el nombre del producto y la
    fecha de su congelación.
  • Es preferible y más seguro comprar directamente los crustáceos congelados a hacer el proceso en casa. Si se van a congelar verduras, es necesario escaldarlas antes.
  • Enfriar los platos cocinados antes de congelar, ya que de lo contrario tardarían mucho en hacerlo y descongelarían los productos con los que entren en contacto. Una vez terminada su elaboración, hay que dejarlos enfriar una hora como máximo y congelar en recipientes tapados.
  • La congelación deberá ser lo más rápida posible, así se minimiza el riesgo y se mantienen mejor las propiedades organolépticas.
  • Es recomendable utilizar un frigorífico de cuatro estrellas que garantice una temperatura de mantenimiento de al menos, -18º C con potencia extra para
    congelación que alcance los -30º C.
  • Para su descongelación, los alimentos deben estar separados del resto para evitar contaminaciones cruzadas. Hay que colocarlo en un recipiente limpio e impermeable dentro del frigorífico, y evitar siempre que gotee sobre otros alimentos.
  • Nunca recongelar un alimento descongelado total o de forma parcial. El único caso en el que se puede congelar de nuevo es cuando el alimento se ha cocinado antes con calor intenso, ya que este proceso reduce totalmente el número de microorganismos.

Aprovechamiento de sobras

El manejo inadecuado de las sobras, muy habituales en las comidas navideñas, es uno de las principales causas de toxiinfecciones alimentarias producidas por microorganismos. Una vez preparados los alimentos, han de servirse de inmediato; en caso contrario, han de mantenerse en frío, si se trata de alimentos fríos, y en caliente los platos calientes hasta el momento del consumo, que deberá ser lo antes posible. Las temperaturas templadas favorecen el rápido desarrollo bacteriano. Pero una vez servidos en la mesa los restos de alimentos que vuelven a la cocina deben seguir unos criterios en su manipulación respetando unas básicas pero necesarias precauciones higiénicas.

Antes de manipular las sobras, hay que lavarse las manos y utilizar siempre utensilios limpios. Para guardar las sobras, conviene usar un recipiente limpio, preferiblemente hermético, nunca el que se utilizó para cocinar o servir. Si llevan salsa, hay que guardarla por separado.

La mayoría de los alimentos preparados solo se pueden conservar por un tiempo máximo de dos días en refrigeración. Alargar este plazo dispara el riesgo de toxiinfección alimentaria. Además:

  • Los platos caseros cocinados con huevo, sobre todo los elaborados sin
    tratamiento térmico, se consumirán de inmediato. En el caso contrario se deben conservar en frío y consumir lo antes posible: un día después de su preparación, como máximo.
  • Los pescados y mariscos, muy perecederos y de fácil contaminación, hay que consumirlos el mismo día de su preparación.
  • La carne se conservará separada de su salsa durante no más de 24 horas.
  • No hay que usar las sobras fuera de los plazos recomendados ni congelarlas si han estado fuera de la nevera durante un tiempo.

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