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Guía de compra: chocolates a la taza : Consumo y análisis de nutrientes

Los adultos consumen una media de 81 gramos de chocolate a la taza al mes, cifra que no preocupa a las autoridades sanitarias, aunque recuerdan que, como todo alimento rico en azúcar, debe consumirse de forma ocasional

Consumo y análisis de nutrientes

Su lugar en la dieta

Como todo alimento rico en azúcar, conviene saber que un consumo excesivo de chocolate desequilibraría nuestra dieta. Las actuales cifras de obesidad en adultos y niños requieren que seamos conscientes de que tomamos demasiado azúcar (unos 100 gramos diarios). Debemos comprender la diferencia entre consumo ocasional (unas pocas veces al mes) y consumo habitual (varias veces por semana). En el caso del chocolate a la taza, un consumo ocasional nos permitirá disfrutar de su impagable sabor sin remordimiento alguno.

En todo caso, según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética en España (ENIDE), los adultos españoles toman, de media, 81 gramos de chocolate a la taza al mes. A ello conviene sumar otros 73 gramos mensuales de chocolate negro y 14 gramos mensuales de chocolate con leche (ambos en forma de tableta).

Como se puede observar, no son cifras que preocupen a las autoridades sanitarias. Sin embargo, sí es más alarmante el consumo de chocolate y productos chocolateados en niños, tanto por su volumen (están entre los alimentos que más contribuyen al consumo de azúcares en niños) como por el hecho de que casi la mitad de los niños tienen exceso de peso. Una reciente investigación ha comprobado que, al cabo del año, los niños llegan a consumir su peso en azúcar, de ahí que convenga enviar mensajes de moderación siempre que estemos ante un producto que contribuya a la ya elevada cantidad de azúcar que toman nuestros niños.

En este sentido, el chocolate juega un papel importante en la promoción de una dolencia cada vez más frecuente: la caries dental. Casi uno de cada diez españoles presenta alguna dificultad para comer a causa de problemas dentales.

La caries no solo ejerce dolor o problemas físicos o mecánicos, también influye en la comunicación y, no menos importante, en la capacidad de alimentarse. Y, también, en la autoestima: una boca con unos dientes cariados influye en la apariencia externa. Algunos estudios han relacionado una mayor frecuencia de caries con ciertos trastornos sociales.

Por todo lo anterior, tanto adultos como niños deben cepillarse bien los dientes después de consumir alimentos azucarados, como es el caso del chocolate (sea a la taza, en forma de tabletas de chocolate o de productos chocolateados).

Semáforo nutricional

Para elaborar el semáforo nutricional, se han utilizado los tres tipos de chocolates a la taza: los elaborados a partir de cacao en polvo con azúcar, los que se hacen a partir de chocolate en tableta y los que se comercializan listos para tomar.

En materia de energía, el semáforo nutricional indica que un chocolate a la taza elaborado con tableta tiene unas 80 kilocalorías más que el resto. Esto se debe a su mayor contenido en grasa (cerca de diez gramos más que el resto de preparaciones).

Sea como fuere, en el apartado de energía, todos los productos analizados se destacan con un color amarillo, por lo que no se debe abusar de este producto, sobre todo, si nos preocupa la evolución de nuestro peso o si intentamos perder kilos.

A este respecto, los chocolates listos para tomar, pese a tener bastantes menos grasas que el resto (entre la mitad y una tercera parte), aportan casi las mismas calorías. La explicación a su bajo contenido en grasas es que se elaboran con leche desnatada y cuentan con un similar contenido calórico porque contienen más azúcares que el resto de productos. Es posible que esto último lo haga el fabricante para que su sabor no se vea afectado por la menor proporción de grasas (los alimentos con más grasas suelen ser más sabrosos).

Por su parte, en los chocolates a la taza elaborados con tableta, se puede observar un contenido superior en grasas saturadas (en el semáforo se marcan en naranja). No obstante, los estudios realizados sobre el chocolate no observan perjuicios atribuibles a las grasas saturadas de este alimento (hay distintos tipos de grasas saturadas y no todas ejercen los mismos efectos en el organismo). De hecho, cada vez más investigaciones señalan que es mejor fijarnos en el perfil general del alimento que en un nutriente concreto (salvo en el caso de azúcares y sal).

En la última década, numerosas investigaciones han confirmado que los nutrientes más implicados en el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación son la sal y el azúcar. La sal no debe preocuparnos en el caso del chocolate a la taza, pero sí el azúcar. En el semáforo, todos los productos analizados se etiquetan con un color naranja, lo que alerta del alto porcentaje de azúcar que contienen, mayor en los chocolates listos para tomar, son en concreto 8 gramos más por taza (unas dos cucharaditas de café).

Ninguno de los chocolates analizados supone una preocupación por su contenido en sal.

En cuanto a la fibra dietética, como el chocolate es un producto de origen vegetal, presenta un contenido muy interesante de fibra, que oscila entre un 5% y un 10% de las recomendaciones de ingesta.

Por último, el chocolate a la taza, si se elabora con leche, es fuente de calcio, un nutriente conocido por su papel en la formación de huesos y dientes. Sin embargo, recientes estudios desmienten la creencia de que cuanto más calcio, mejor para los huesos (en nutrición no siempre “más es mejor”). Por su parte, si el chocolate a la taza se elabora sin leche y con una alta proporción de chocolate, es posible que también sea fuente de ciertos micronutrientes como selenio o zinc.

Pese a ello, tanto en uno como en otro caso los posibles beneficios se ven oscurecidos por el elevado aporte de calorías y azúcar del producto. Esto último, que puede resultar beneficioso en épocas de escasez alimentaria, no lo es en nuestro medio, en el que uno de los principales problemas nutricionales a los que nos enfrentamos es la obesidad tanto en adultos como en niños.

Chocolate y cafeína

La cantidad de cafeína del chocolate preocupa a muchos padres y a las mujeres embarazadas, pero lo cierto es que su contenido en cafeína es muchísimo más bajo que el presente en el café o en las llamadas “bebidas energéticas”.

Así, mientras que una taza estándar de café exprés o una lata de 250 ml. de “bebida energética” aportan entre 80 y 100 miligramos de cafeína, una ración de chocolate a la taza aporta menos unos 20 miligramos de cafeína. Se considera que las embarazadas no deberían tomar más de 4,6 mg de cafeína por kg de peso al día, una cifra que en los niños disminuye a un máximo de 2,5 mg por kg de peso al día.

Es difícil que embarazadas y niños superen estos límites a partir del chocolate. Sin embargo, las “bebidas energéticas” están desaconsejadas tanto en el embarazo como en menores de edad porque se sospecha que puedan ejercer efectos adversos en el feto o en niños o adolescentes.

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