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Guía de compra: cereales : Cereales, variedad de sabor y diversidad de nutrientes

La adición de azúcar, sal y aceites vegetales hacen de los cereales de desayuno unos productos más sabrosos y crujientes, pero menos recomendables para un consumo diario

La gran familia

Hay casi tantas propuestas de cereales como gustos y lo peor para el consumidor es que aparentemente, todas parecen igual de “inocentes”. Las que siguen son las principales singularidades de las clases más comunes:

  • Azucarados: suelen estar enriquecidos con vitaminas y minerales. Estos nutrientes, sin embargo, se pueden cubrir mediante una dieta saludable. Una dieta sana se debe basar, en ese sentido, en el consumo preferente de alimentos de origen vegetal, que cuente con una menor presencia de carnes blancas, pescados y huevos, un consumo ocasional de carnes rojas y una limitación en el consumo de alimentos superfluos. Si su contenido en azúcar y sal superan las recomendaciones descritas con anterioridad, estos cereales pueden clasificarse como alimentos superfluos de consumo esporádico.
  • Copos de maíz: destacan por tener, en general, poco azúcar en relación al resto de cereales. Un ventaja que puede verse deslucida si tenemos la mala costumbre de añadir azúcar para dar sabor al preparado. Su contenido en fibra dietética es similar a la del pan blanco. El contenido en sal de estos copos también es mejorable.
  • Arroz inflado: por definición, suelen ser ricos en azúcar por lo que su consumo debe restringirse a ocasiones excepcionales. Puede ser una buena opción para deportistas que quieran cubrir altos requerimientos energéticos en poco tiempo.
  • Fibra integral: pese a que el consumo de cereales integrales es prioritario para prevenir enfermedades crónicas, los cereales de desayuno integrales no siempre son la mejor opción. Esto se debe a que suelen contener niveles elevados de azúcar, un nutriente cuyo consumo habitual se ha asociado a caries y a un mayor riesgo de sufrir obesidad. Es mejor, en cualquier caso, escoger los que no tienen chocolate y dejar para un consumo excepcional los que están recubiertos o rellenos de chocolate.
  • De trigo: suelen tener mucho azúcar. Su ingesta, de nuevo, solo está justificada en deportistas con altas cargas de entreno cuyo desgaste físico requiera una alta ingesta energética.
  • Avena (salvado y copos): aunque parezca sorprendente, además de fibra dietética, tienen bastante azúcar. Es lógico, ya que el salvado es un material insípido y con una textura poco agradable, razón por la cual el fabricante les añade azúcar, para mejorar su aceptación. Su contenido en fibra puede ser demasiado elevado para intestinos sensibles (puede generar muchas flatulencias, además de molestias digestivas, si supera los 15 gramos de fibra en 100 gramos de alimento) y es desaconsejable en niños, salvo prescripción médica.
  • Muesli: conviene diferenciar entre los típicos cereales azucarados bajo el falso reclamo de muesli, del verdadero o del tipo alemán, a base de frutas desecadas, frutos secos y cereales integrales. Este último tiene mucho menos azúcar, poca sal y una cantidad notable de fibra. Es la opción más recomendable para un desayuno saludable.
  • Rellenos varios: son muy calóricos y su contenido en azúcar y sal es considerable. Su público diana suelen ser los niños, que es justo quienes menos deberían tomar este tipo de cereales de forma habitual.

Más allá del desayuno

Los cereales no tienen por qué quedarse en un tazón de leche o yogur. Además de su uso clásico, en el desayuno de cada mañana, pueden aparecer como un divertido ingrediente de platos dulces y salados.

Frituras y empanados:

  • Salados. Si se trituran los cereales en una batidora a máxima velocidad se consigue un preparado que puede sustituir al pan rallado para empanar croquetas. Es importante usar cereales sin azúcar, con el fin de que no transmitan su dulzor a estas recetas.
  • Agridulces. También es posible experimentar combinaciones de dulce y salado con los cereales, por ejemplo, en la elaboración de unos nuggets caseros. Para hacerlos, empanamos el pollo con un rallado de cereales dulces con miel.
  • Dulces. También se puede empanar algún postre, como la leche frita o unas croquetas dulces de chocolate. Para este fin sí que se usarán los cereales azucarados y hasta se pueden utilizar los chocolateados.

En ensaladas y cremas de verduras:

  • El punto crocante. Los cereales de desayuno se pueden utilizar en una ensalada a modo de acompañamiento. Cuando los espolvoreamos en la ensaladera logran un punto crujiente que, además de original, puede resultar sabroso. Eso sí, es muy importante añadirlos a la ensalada justo antes de tomarla para que no pierdan tersura.
  • Como picatostes. Por otro lado, acompañar una crema de verduras con unos trocitos de cereales sin azúcar -a modo de picatostes- es un aliciente para que los más pequeños de la casa coman las verduras sin demasiados problemas.

En repostería:

  • Tartas. Muchas recetas dulces, como la clásica tarta de queso cremoso, se preparan con una base hecha con galletas. Se pueden sustituir por cereales azucarados triturados que, mezclados con mantequilla derretida, servirán de base.
  • Decoración. Los cereales son muy útiles para decorar bizcochos y tartas. Podemos utilizarlos como la “guinda del pastel”, bien sobre una crema chantilly o sobre una cobertura de chocolate. Combinan muy bien con perlitas de chocolate.
  • Macedonias. La combinación de frutas y cereales es, además de conocida, saludable. También se pueden utilizar los cereales en batidos de frutas, compotas, sopas frías de frutas, etc.

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