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Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución : Cada hogar gasta al año una media de casi 4.400 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina más presupuesto (un 23%), en ella gastamos una media de más de 1.000 euros anuales

Las 17 Comunidades, una a una

Andalucía

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar andaluz gasta al año una media de 4.500 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 22%). En ella, las familias andaluzas gastan casi 1.000 euros anuales

En Andalucía, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.532 euros, un 4% más que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), casi un 22% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros) y un 9% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares andaluces decreció casi un 2%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en Andalucía un 11,8% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 58,9% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Andalucía ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó un 5% y un año después, ese crecimiento fue mucho menos importante, no alcanzó el 1%. Ya en 2009, se produjo la punta más negativa (decreció un 4%), una evolución negativa que continuó en 2010 (disminuyó otro 2%). Por último, en 2011 se produjo otro decrecimiento, pero menos importante: la inversión familiar media cayó un 0,9%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias andaluzas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 22% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue el pan y cereales; la leche, queso y huevos; el pescado; las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos) y las frutas: suponen entre el 16% y el 8%. Alrededor del 6% se encuentra la partida de aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos, y al resto de categorías de productos se destina menos esa proporción.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares andaluces son quienes más dinero destinan a las cervezas (93 euros de media, un 50% más que la inversión global del estudio, 62 euros), a los espirituosos y licores (42 euros de media, un 44% más que el desembolso global, 29 euros), y a los aceites y grasas (128 euros de media, un 31% más que la del informe, 98 euros).

Con todo, las familias andaluzas realizan un gasto superior al global del análisis en pan y cereales; leche, queso y huevos; hortalizas, salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; y aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en carne, pescado, frutas; azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; café, té y cacao; y vinos.

Aumenta la inversión en espirituosos y licores

En cinco años, el carro de la compra de las familias andaluzas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y las grasas (un 29%), y en pescado (un 13%); mientras que en espirituosos y licores los hogares en Andalucía han aumentado su presupuesto un 46%. Asimismo, otro tipo de productos que también ha aumentado su presupuesto de manera importante son: café, té y cacao; cervezas y salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (en torno a un 22%).

Aragón

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar aragonés gasta al año una media de 4.400 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 26%). En ella, las familias aragonesas gastan casi 1.200 euros anuales

En Aragón, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.470 euros, un 2% más que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 20% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros) y un 10% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares aragoneses aumentó un 0,4%, de las pocas comunidades del estudio donde se dio esta tendencia (junto con Galicia, País Vasco y La Rioja). También el IPC creció en ese periodo en Aragón un 11,9% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 56,9% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Aragón ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó un 3% y un año después, ese crecimiento fue muy similar, aunque  no alcanzó el 3%. Ya en 2009, se produjo la punta más negativa (decreció un 2%), una evolución negativa que continuó en 2010 (la caída no llegó al 1%). Por último, en 2011 se produjo otro decrecimiento importante: la inversión familiar media cayó un 2%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias aragonesas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 26% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue el pan y cereales, el pescado; la leche, el queso y los huevos; las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos), y las frutas: suponen entre el 14% y el 8%. Alrededor del 4% se encuentra la partida de las aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos, y al resto de categorías de productos se destina menos de esa proporción.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares aragoneses son quienes menos dinero destinan a la leche, el queso y los huevos: 462 euros de media, un 13% menos que la inversión global del estudio, 531 euros. Con todo, las familias aragonesas realizan un gasto superior al global del análisis en carne, pescado, aceites y grasas, hortalizas, azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; café, té y cacao; espirituosos y licores, y cervezas. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en pan y cereales; frutas; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; y vinos.

Aumenta la inversión en café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias aragonesas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y las grasas (un 32%), y en pescado (un 15%); mientras que en café, té y cacao los hogares en Aragón han aumentado su presupuesto un 39%. Asimismo, otro tipo de productos que también ha aumentado su presupuesto de manera importante son: las cervezas; y las salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (ambas categorías (en torno a un 27%).

Asturias

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar asturiano gasta al año una media de 4.200 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 24%). En ella, las familias asturianas gastan más de 1.000 euros anuales

En Asturias, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.257 euros, un 2% menos que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 14% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros) y otro 14% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares asturianos decreció un 2%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en Asturias un 11,9% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 55,1% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Asturias ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, disminuyó un 1% y un año después, cambió de tendencia y se incrementó de manera importante, un 8%. Ya en 2009, también creció aunque en menor proporción (un 0,9%) y en 2010 comenzó a caer casi un 4%, una evolución negativa que continuó en 2011 cuando se produjo la punta más negativa (decreció un 6%).

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias asturianas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 24% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue la leche, queso y huevos; el pan y los cereales, el pescado, las frutas y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre un 14% y un 8%. Alrededor del 4% se encuentra la partida del azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados, y al resto de categorías de productos se destina menos de esa proporción.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares asturianos son quienes menos dinero destinan a las cervezas: 34 euros de media, un 45% menos que la inversión global del estudio, 62 euros. Con todo, las familias asturianas realizan un gasto superior al global del análisis en pescado, leche, queso y huevos; aceites y grasas, azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; y café, té y cacao. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en pan y cereales, carne, frutas, hortalizas; sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, y vinos.

Aumenta la inversión en espirituosos y licores; y café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias asturianas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familias en aceites y las grasas (un 39%) y también en hortalizas (un 11%); mientras que en espirituosos y licores los hogares en Asturias han aumentado su presupuesto un 45% y en café, té y cacao un 22%. Asimismo, otro tipo de productos que también ha aumentado su presupuesto de manera importante son: las salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (un 11%).

Baleares

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar balear gasta al año una media de 4.000 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 21%). En ella, las familias baleares gastan 848 euros anuales

En las Islas Baleares, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.056 euros, un 7% menos que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 18% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros) y un 9% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares baleares decreció un 9%, la evolución más negativa del estudio. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en las Islas Baleares un 11,1% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 48,5% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en las Islas Baleares ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, apenas aumentó un 0,6% y un año después, también lo hizo pero de manera importante, un 10%. Ya en 2009, también creció aunque en menor proporción (no llegó al 2%) y en 2010 comenzó a caer un 4%, una tendencia que continuó en 2011 cuando se produjo la punta más negativa (decreció un 5%).

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias baleares, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 21% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue el pan y los cereales; la leche, el queso y los huevos; el pescado, las frutas, las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos); y las aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos: suponen entre un 15% y un 7%. Alrededor del 4% se encuentra la partida del azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados, y al resto de categorías de productos se destina menos de esa proporción.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

Las familias baleares realizan un gasto superior al global del análisis en azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; café, té y cacao; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, vinos y cervezas. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en pan y cereales, carne, pescado; leche, queso y huevos; aceites y grasas; frutas, hortalizas; y salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos.

Aumenta la inversión en café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias baleares ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión en aceites y las grasas (un 43%) y también en vinos (un 26%); mientras que en café, té y cacao los hogares en las Islas Baleares han aumentado su presupuesto un 54%. Asimismo, otro tipo de productos que también han disminuido su presupuesto de manera importante son: la carne (un 13%) y las hortalizas (un 10%).

Canarias

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar canario gasta al año una media de 4.100 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 19%). En ella, las familias canarias gastan 778 euros anuales

En Canarias, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.151 euros, un 5% menos que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 16% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros) y un 12% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares canarios decreció un 7%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en Canarias un 14,6% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 20,5% en bebidas alcohólicas y tabaco (variación más baja de las 17 comunidades del estudio).

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Canarias ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó un 8% y un año después, también lo hizo pero en menor proporción, un 0,4%. Ya en 2009, se produjo la punta más negativa (casi un 10%), aunque en 2010 se mantuvo (apenas creció un 0,02%), una regularidad que continuó en 2011 cuando la inversión familiar media subió solo un 0,6%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias canarias, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 19% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue el pan y los cereales; la leche, el queso y los huevos; las frutas, las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos); las aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos, y el pescado: suponen entre el 15% y el 8%. Alrededor del 5% va al azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados y al resto de categorías de productos se destina menos del 4%.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares canarios son quienes más dinero destinan a las aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos (357 euros de media, un 74% más que la inversión global del estudio, 205 euros). Pero las familias canarias también son las que menos destinan al pescado (322 euros de media, un 36% menos que la del informe, 506 euros) y a la carne (778 euros de media, un 24% menos que el desembolso global, 1.024 euros).

Con todo, las familias canarias realizan un gasto superior al global del análisis en leche, queso y huevos; hortalizas; azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; café, té y cacao; y aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en pan y cereales, aceites y grasas, frutas, espirituosos y licores, vinos y cervezas.

Aumenta la inversión en café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias canarias ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y las grasas (un 32%) y también en espirituosos, licores y cervezas (un 24%). Por el contrario, en café, té y cacao los hogares en Canarias han aumentado su presupuesto un 8%.

Cantabria

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar cántabro gasta al año una media de 4.200 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 24%). En ella, las familias cántabras gastan más de 1.000 euros anuales

En Cantabria, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.261 euros, un 2% menos que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 14% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros) y otro 15% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares cántabros decreció un 3%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en Cantabria un 10,6% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 54,4% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Cantabria ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, creció nada menos que un 8% y un año después, también lo hizo pero en menor proporción (un 3%). Ya en 2009, se produjo un cambio de tendencia y decreció un 6%. Sin embargo, la punta más negativa se produjo en 2010, cuando cayó más de un 7%. Esta evolución negativa continuó en 2011, pero en menor proporción (disminuyó un 3%).

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias cántabras, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 24% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue el pan y los cereales, el pescado; la leche, queso y huevos; las frutas y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre un 14% y un 9%. Alrededor del 4% va a parar al azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; y al resto de categorías de productos se destina menos de esa proporción.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

Las familias cántabras realizan un gasto superior al global del análisis en carne, pescado, frutas; azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; café, té y cacao; y cervezas. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en pan y cereales; leche, queso y huevos; aceite y grasas, hortalizas, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, y vinos.

Aumenta la inversión en café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias cántabras ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión en aceites y las grasas (un 54%), mientras que fue la tendencia contraria en café, té y cacao (creció un 16%). Asimismo, otro tipo de productos que también han disminuido su presupuesto de manera importante en los hogares cántabros son el pescado (un 10%) y los vinos (9%).

Castilla la Mancha

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar en Castilla La Mancha gasta al año una media de 4.000 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 24%). En ella, las familias manchegas gastan 986 euros anuales

En Castilla-La Mancha, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.054 euros, un 7% menos que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 18% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros) y un 9% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares manchegos decreció un 4%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en Castilla-La Mancha un 10,4% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 58,8% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Castilla-La Mancha ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, apenas aumentó un 0,5%, pero al año siguiente también lo hizo en una proporción mucho más importante (un 4%). Ya en 2009, cambió la tendencia y se produjo la punta más negativa (decreció un 5%). En 2010, se mantuvo la caída, aunque en menor proporción (casi un 2%), para al año siguiente, volver a caer casi un 5%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias manchegas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 24% del presupuesto destinado a la alimentación. Le siguen el pan y los cereales, la leche, el queso y los huevos; el pescado, las frutas y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre un 16% y un 8%. Alrededor de un 5% del presupuesto total de las familias manchegas se destina a al agua mineral, bebidas refrescantes y zumos. El resto de categorías de productos se destina menos del 3%.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares manchegos son quienes menos dinero destinan al azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados (135 euros de media, un 21% menos que la inversión global del estudio, 170 euros).

Con todo, las familias manchegas realizan un gasto inferior al global del análisis en todas las demás categorías de productos; pan y cereales, carne, pescado; leche, queso y huevos; aceites y grasas, frutas, hortalizas; salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; café, té y cacao; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, vinos y cervezas.

Aumenta la inversión en salsas y condimentos

En cinco años, el carro de la compra de las familias manchegas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y las grasas (un 33%), y en pescado (un 16%); mientras que las salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos crecieron un 39%; y el café, el té y el cacao un 34%. También lo hicieron otras categorías de productos como las cervezas (un 20%) y los espirituosos y licores (un 16%).

Castilla y León

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar en Castilla y León gasta al año una media de 4.150 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 26%). En ella, las familias castellanoleonesas gastan más de 1.000 euros anuales

En Castilla y León, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.150 euros, un 5% menos que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 16% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros) y un 12% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares castellanoleoneses decreció un 6%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en Castilla y León un 13,1% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 56,4% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Castilla y León ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, disminuyó un 0,6%, pero al año siguiente, aumentó un 4%. Ya en 2009, volvió a cambiar la tendencia y se produjo la punta más negativa (decreció casi un 7%). En 2010, se mantuvo la caída, aunque en menor proporción (casi un 3%), para al año siguiente, subir un 0,8%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias castellanoleonesas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 26% del presupuesto destinado a la alimentación. Le siguen el pan y los cereales, el pescado, la leche, el queso y los huevos, y la fruta: suponen entre un 10% y un 14%. Alrededor del 8% del presupuesto total de las familias castellanoleonesas va a parar a las hortalizas y el 3%, al azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados. El resto de categorías de productos se destina menos de esa proporción.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares castellanoleoneses son quienes menos dinero destinan al café, té y cacao (60 euros de media, un 23% menos que la inversión global del estudio, 78 euros); a las salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (110 euros de media, 19% menos que el desembolso global, 136 euros); y al pan y los cereales (580 euros de media, un 12% menos que la del estudio, 655 euros).

Con todo, las familias castellanoleonesas realizan un gasto superior al global del análisis en carne, pescado, aceites y grasas, y frutas. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en leche, queso y huevos; hortalizas, azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, vinos y cervezas.

Aumenta la inversión en salsas y condimentos

En cinco años, el carro de la compra de las familias castellanoleonesas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y las grasas (un 38%) y en espirituosos y licores (un25%); mientras que en salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; y en cervezas los hogares castellanoleoneses aumentaron su presupuesto entre un 21% y un 24% en el mismo periodo.

Cataluña

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar catalán gasta al año una media de 4.600 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 23%). En ella, las familias catalanas gastan más de 1.000 euros anuales

En Cataluña, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.644 euros, un 6% más que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), casi un 25% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros) y un 6% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares catalanes apenas ha variado (se produjo un descenso del 0,03%), aunque el IPC en ese periodo se incrementó en Cataluña un 13% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 52,6% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Aun así, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Cataluña sí ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó nada menos que un 5%, pero un año después ese crecimiento solo fue del 0,7%. Ya en 2009, se produjo la punta más negativa (decreció casi un 4%), mientras que en 2010 volvió a crecer un 3%. Por último, en 2011 se produjo otro decrecimiento, la inversión familiar media cayó más de un 2%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias catalanas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 23% del presupuesto destinado a la alimentación. Le siguen el pan y los cereales; la leche, el queso y los huevos; el pescado, las frutas y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre un 15% y un 9%. Rondando el 5% se encuentra la partida de aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos y al resto de categorías de productos se destina menos del 4%.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares catalanes son quienes más destinan al café, té y cacao (103 euros de media, un 32% más que la inversión global, 78 euros); y a las salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (169 euros de media, un 24% más que la del estudio, 136 euros).

Con todo, las familias catalanas realizan un gasto superior al global del análisis en pan y cereales, carne, pescado, frutas, hortalizas; azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, vinos y cervezas. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en leche, queso y huevos; y aceites y grasas.

Aumenta la inversión en café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias catalanas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que han tenido los aceites y las grasas (un 40%), mientras que en el café, té y cacao los hogares en Cataluña han aumentado su presupuesto en nada menos que un 65%. Asimismo, otro tipo de productos que también ha aumentado su presupuesto de manera importante son: los espirituosos y licores (un 47%), las salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (un 28%); las cervezas (un 18%); y el azúcar, confituras, miel, chocolate y confitería (un 16%). Por el contrario, el pescado también ha decrecido de manera importante (un 13%).

Extremadura

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar extremeño gasta al año una media de 3.700 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 24%). En ella, las familias extremeñas gastan 880 euros anuales

En Extremadura, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 3.718 euros, un 15% menos que la media del estudio (cerca de 4.361 euros) y un 25% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares extremeños decreció un 6%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en Extremadura un 12,8% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 60,2% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Extremadura ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó casi un 2%, y al año siguiente, cerca de un 3%. Ya en 2009, cambió la tendencia y se produjo la punta más negativa (decreció un 6%). En 2010, se mantuvo la caída, aunque en menor proporción (casi un 4%), y también el año siguiente, descendió un 3%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias extremeñas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 24% del presupuesto destinado a la alimentación. Le siguen el pan y los cereales, la leche, el queso y los huevos; el pescado, las frutas y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre un 17% y un 8%. Alrededor de un 5% del presupuesto total de las familias extremeñas se destina al agua mineral, bebidas refrescantes y zumos. El resto de categorías de productos se destina menos del 4%.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares extremeños son quienes menos dinero destinan a los vinos (30 euros de media, un 61% menos que la media del estudio, 62 euros), espirituosos y licores (16 euros de media, un 45% menos que la cifra global, 29 euros), las frutas (297 euros de media, un 24% menos que la inversión global, 393 euros), y hortalizas (314 euros de media, un 21% menos que la media del estudio, 397 euros).

Con todo, las familias extremeñas solo realizan un gasto superior al global del análisis en aceites y grasas. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en pan y cereales, carne, pescado, leche, queso y cereales; azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; café, té y cacao; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; cervezas.

Aumenta la inversión en salsas y condimentos

En cinco años, el carro de la compra de las familias extremeñas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en espirituosos y licores, en aceites y grasas (alrededor del 39% en ambos casos), en pescado (un 25%) y en vinos (un 22%); mientras que se produce la tendencia contraria en las salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (sube un 44%).

Galicia

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar gallego gasta al año una media de 4.800 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 26%). En ella, las familias gallegas gastan más de 1.200 euros anuales

En Galicia, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.864 euros, un 11% más que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), casi un 31% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros) y apenas un 2% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares gallegos se incrementó casi un 3%, de las pocas comunidades del estudio donde se dio esta tendencia (junto con Aragón, País Vasco y La Rioja). También el IPC creció en ese periodo en Galicia un 12% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 51% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Galicia ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó un 3% y un año después, ese crecimiento fue nada menos que del 6%. Ya en 2009, se produjo la punta más negativa (decreció un 3%), una evolución negativa que continuó en 2010 (disminuyó otro 3%). Por último, en 2011 se produjo otro decrecimiento, pero menos importante: la inversión familiar media cayó un 0,8%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias gallegas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 26% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue el pescado, pan y cereales; leche, queso y huevos; frutas y hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre el 14% y el 8%. Rondando el 4% se encuentra la partida de aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos, y al resto de categorías de productos se destina una proporción inferior.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares gallegos son quienes más dinero destinan al vino (129 euros de media, un 69% más que la inversión global, 76 euros), al pescado (685 euros, un 35% más que el desembolso medio del estudio, 506 euros), a la carne (1.247 euros de media, un 22% más que la del estudio, 1.024 euros); y a la leche, queso y huevos (628 euros, un 18% más que la media, 531 euros).

Con todo, las familias gallegas realizan un gasto superior al global del análisis en aceites y grasas, frutas, y en café, té y cacao. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en pan y cereales, hortalizas, azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, y cervezas.

Aumenta la inversión en salsas y condimentos, y cervezas

En cinco años, el carro de la compra de las familias gallegas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que han tenido los aceites y las grasas (un 42%), y los espirituosos y licores (un 34%); mientras que en salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos los hogares en Galicia han aumentado su presupuesto un 28% y en cervezas un 22%. Asimismo, otro tipo de productos que también ha incrementado su presupuesto de manera importante son: la fruta y la carne (un 13%).

La Rioja

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar riojano gasta al año una media de 4.300 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 24%). En ella, las familias riojanas gastan más de 1.000 euros anuales

En La Rioja, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.346 euros, similar a la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 12% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros) y un 17% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares riojanos se incrementó cerca de un 3%, de las pocas comunidades del estudio donde se dio esta tendencia (junto con Aragón, Galicia y País Vasco). También el IPC creció en ese periodo en La Rioja un 10,2% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 54,6% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en La Rioja ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó casi un 2%, una evolución positiva que continuó al año siguiente (creció otro 2%). Ya en 2009, cambió la tendencia y se produjo una bajada de más del 1%. En 2010, volvió a aumentar la inversión familiar casi un 2% y el año siguiente, un 3%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias riojanas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 24% del presupuesto destinado a la alimentación. Le siguen el pan y los cereales, el pescado; la leche, el queso y los huevos; las frutas y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre un 15% y un 9%. Alrededor de un 4% del presupuesto total de las familias riojanas se destina al azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados. El resto de categorías de productos se destina menos de esa proporción.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

Con todo, las familias riojanas realizan un gasto superior al global del análisis en pan y cereales, carne, pescado y vinos. Por el contrario, hacen un gasto inferior en leche, queso y huevos; aceites y grasas, frutas, hortalizas; azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; café, té y cacao; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, y cervezas.

Aumenta la inversión en vinos y cervezas

En cinco años, el carro de la compra de las familias riojana ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y las grasas (un 46%), mientras que en vinos ha crecido un 74% en el mismo periodo, en cervezas un 51%, en café, té y cacao (un 38%), en el azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados (un 32%), y en salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias (31%).

Madrid

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar madrileño gasta al año una media de 4.400 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 23%). En ella, las familias madrileñas gastan más de 1.000 euros anuales

En la Comunidad de Madrid, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.425 euros, un 1% más que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 19% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros) y un 11% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares madrileños decreció casi un 7%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en la comunidad madrileña un 10,4% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 58,3% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en la Comunidad de Madrid ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó un 9% y un año después, ese crecimiento se mantuvo, también el 9%. Ya en 2009, se produjo un cambio de tendencia (decreció un 3%), una evolución negativa que continuó en 2010 (disminuyó otro 6%, la punta más negativa). Por último, en 2011 la inversión familiar media volvió a subir, pero apenas un 0,4%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias madrileñas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 23% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue el pan y cereales, la leche, el queso y los huevos; el pescado; las frutas y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre un 14% y un 9%. Rondando el 5% se encuentra la partida de las aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; y al resto de categorías de productos se destina menos del 4%.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

Las familias madrileñas realizan un gasto superior al global del análisis en frutas, hortalizas, azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; café, té y cacao; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, vinos y cervezas. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en pan y cereales, carne, pescado; leche, queso y huevos, y aceites y grasas.

Aumenta la inversión en café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias madrileñas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y las grasas (un 37%), en pescado (un 22%), y en espirituosos y licores (un 19%); mientras que en café, té y cacao los hogares en la Comunidad de Madrid han aumentado su presupuesto un 36%. Asimismo, otro tipo de productos que también ha aumentado su presupuesto de manera importante son: salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (en torno a un 28%).

Murcia

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar murciano gasta al año una media de 4.300 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 23%). En ella, las familias murcianas gastan casi 1.000 euros anuales

En la Región de Murcia, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.367 euros, similar a la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 12% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros) y un 17% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares murcianos decreció un 7%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en la Región de Murcia un 13,3% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 54,7% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en la Región de Murcia ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó un 1%, similar proporción que al año siguiente (un 0,8%). Ya en 2009, cambió la tendencia y se produjo la punta más negativa (decreció un 4%). En 2010, se mantuvo la caída, aunque en menor proporción (un 1%), para al año siguiente, subir un 0,7%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias murcianas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 23% del presupuesto destinado a la alimentación. Le siguen el pan y los cereales, la leche, el queso y los huevos; el pescado: suponen entre un 16% y un 11%. Alrededor de un 9% del presupuesto total de las familias murcianas se destina a las frutas y a las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos), y el 6% va a parar al agua mineral, bebidas refrescantes y zumos. Al resto de categorías de productos se destina menos del 4%.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

Con todo, las familias murcianas realizan un gasto superior al global del análisis en pan y cereales, hortalizas; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, y cervezas. Por el contrario, hacen un gasto inferior en carne, pescado; leche, queso y huevos; aceites y grasas, frutas; azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; café, té y cacao; y vinos.

Aumenta la inversión en carne, café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias murcianas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y las grasas (un 28%), en espirituosos y licores (un 21%) y en pescado (un 17%); mientras que en carne y en café, té y cacao el presupuesto de los hogares en la Región de Murcia creció un 8% en el mismo periodo.

Navarra

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar navarro gasta al año una media de 4.800 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 25%). En ella, las familias navarras gastan más de 1.200 euros anuales

En Navarra, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.854 euros, un 11% más que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), casi un 31% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros) y un 2% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares navarros se ha mantenido, aunque decreció un 0,08%, una tendencia generalizada excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en Navarra un 9,8% (la menor variación del estudio) en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 54,7% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en Navarra ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó un 3% y un año después, ese crecimiento se mantuvo, aunque fue menos importante, no alcanzó el 2%. Ya en 2009, se produjo la punta más negativa (decreció un 7%), una tendencia que continuó en 2010 (disminuyó otro 2%). Por último, en 2011 se produjo un pequeño crecimiento: la inversión familiar media aumentó un 0,7%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias navarras, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 25% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue el pan y cereales; el pescado; la leche, queso y huevos; las frutas y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre el 16% y el 9%. Rondando el 4% se encuentra la partida de azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados, y al resto de categorías de productos se destina menos esa proporción.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares navarros son quienes más dinero destinan al pan y a los cereales: 761 euros de media, un 16% más que la inversión global del estudio, 655 euros.

Con todo, las familias navarras realizan un gasto superior al global del análisis en carne, pescado, leche, queso y huevos; frutas, hortalizas, azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; café, té y cacao; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; espirituosos y licores, y vinos. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en aceites y grasas, y cervezas.

Aumenta la inversión en salsas y condimentos

En cinco años, el carro de la compra de las familias navarras ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y las grasas (un 46%), mientras que la tendencia ha sido positiva en salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (creció un 53%); y en café, té y cacao (un 25%).

País Vasco

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 23%). En ella, las familias vascas gastan más de 1.100 euros anuales

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 23%). En ella, las familias murcianas gastan casi 1.000 euros anuales

En el País Vasco, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.957 euros, un 14% más que la media del estudio (cerca de 4.361 euros) y un 33% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares vascos se incrementó un 2%, de las pocas comunidades del estudio donde se dio esta tendencia (junto con Aragón, Galicia y La Rioja). También el IPC creció en ese periodo en el País Vasco un 13,8% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 52,4% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en el País Vasco ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó nada menos que un 10%, pero un año después, ese crecimiento se redujo de manera importante y fue del 0,3%. Ya en 2009, se produjo un cambio de tendencia (decreció casi un 3%), una evolución negativa que continuó de forma más importante en 2010 (disminuyó otro 4%). Por último, en 2011 volvió a cambiar la tendencia y la inversión familiar media creció un 2%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias vascas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 23% del presupuesto destinado a la alimentación. Le sigue el pan y los cereales, el pescado, la leche, el queso y los huevos; las frutas y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre un 15% y un 10%. Rondando el 4% se encuentra la partida de azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados y al resto de categorías de productos se destina una proporción inferior.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares vascos son quienes más dinero destinan al azúcar, confituras, miel, chocolate y helados (una media de 213 euros, un 25% más que la inversión global, 170 euros); a las hortalizas (479 euros, un 20% más que el desembolso medio del informe, 397 euros); y a las frutas (474 euros, un 20% más que la media del estudio, 393 euros).  Pero las familias vascas también son las que menos destinan a las aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos (130 euros de media, un 36% menos que la cifra global, 205 euros).

Con todo, las familias vascas realizan un gasto superior al global del análisis en pan y cereales, carne, pescado, leche, queso y huevos; salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; café, té y cacao; y espirituosos y licores. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en aceites y grasas, vinos y cervezas.

Aumenta la inversión en cervezas y café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias vascas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que han tenido los aceites y las grasas (un 50%); mientras que en las cervezas los hogares en el País Vasco han aumentado su presupuesto un 34% y en café, té y cacao un 30%. Asimismo, otro tipo de productos que también ha aumentado su presupuesto de manera importante son: salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; y el azúcar, las confituras, la miel, el chocolate, la confitería y los helados (en ambas categorías un 17%).

Valencia

Analizado el gasto de los hogares en alimentación y su evolución

Cada hogar valenciano gasta al año una media de 4.000 euros en comida y bebida

La carne es el producto al que se destina una mayor proporción del presupuesto (un 22%). En ella, las familias valencianas gastan 897 euros anuales

En la Comunidad Valenciana, la comida y la bebida son necesidades básicas por las que cada hogar realiza un desembolso medio de 4.028 euros, un 8% menos que la media del estudio (cerca de 4.361 euros), un 19% menos que el del País Vasco (la comunidad con el resultado más alto del informe: 4.957 euros) y un 8% más que el gasto medio por hogar de Extremadura (la comunidad con la cifra media más baja del análisis: 3.718 euros).

Entre 2006 y 2011, el presupuesto medio de los hogares valencianos decreció un 7%, una tendencia generalizada, excepto en Aragón, Galicia, País Vasco y La Rioja. El IPC, por el contrario, creció en ese periodo en la Comunidad Valenciana un 11,4% en los alimentos y las bebidas no alcohólicas y un 57,8% en bebidas alcohólicas y tabaco.

Con todo, en esos cinco años, esa inversión familiar media en la Comunidad Valenciana ha fluctuado de forma muy diversa. En 2007, aumentó un 6%, similar proporción que al año siguiente. Ya en 2009, volvió a cambiar la tendencia y se produjo la punta más negativa (decreció un 6%). En 2010, se mantuvo la caída, aunque en menor proporción (casi un 1%), para al año siguiente, subir un 0,4%.

Producto estrella: la carne

La carne (charcutería, carne de ave, bovino, porcino, despojos, casquería, etc.) es el producto en el que más invirtieron las familias valencianas, al igual que el resto de comunidades estudiadas. En concreto, este alimento concentra el 22% del presupuesto destinado a la alimentación. Le siguen el pan y los cereales, la leche, el queso y los huevos; el pescado y las hortalizas (incluyendo patatas y otros tubérculos): suponen entre un 16% y un 10%. Alrededor de un 8% del presupuesto total de las familias valencianas se destina a las frutas y el 6% va a parar al agua mineral, bebidas refrescantes y zumos. El resto de categorías de productos se destina menos del 4%.

Con estas proporciones, queda claro lo diferente que en muchos casos son la teoría de la práctica: las recomendaciones dietéticas pasan por comer a diario verduras, frutas y hortalizas, dar prioridad al pescado frente a la carne o el consumo ocasional de queso y también de algunos tipos de carne. Pero todo ello no se refleja como debiera en el ranking de productos en los que más gastamos.

De las 17 comunidades autónomas tenidas en cuenta en el estudio, los hogares valencianos son quienes menos dinero destinan a los aceites y las grasas: 71 euros de media, un 27% menos que la inversión global del estudio, 98 euros. Con todo, las familias valencianas realizan un gasto superior al global del análisis en salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos; espirituosos y licores, y cervezas. Por el contrario, hacen un gasto inferior a la media en pan y cereales, carne, pescado, leche, queso y cereales; frutas, hortalizas, azúcar, confituras, miel, chocolate, confitería y helados; café, té y cacao; aguas minerales, bebidas refrescantes y zumos; y vinos.

Aumenta la inversión en café, té y cacao

En cinco años, el carro de la compra de las familias valencianas ha variado. Destaca sobremanera la evolución negativa que ha tenido la inversión familiar en aceites y grasas (un 42%), mientras que en café, el té y el cacao creció el presupuesto destinado por los hogares valencianos un 26% en el mismo periodo. También aumentaron otras categorías de productos como las salsas y condimentos, sal, especias y hierbas culinarias; sopas, preparados para postres y levadura; alimentos para bebé y productos dietéticos (un 19%).

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