Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa >

Guía de compra: biscotes : ¿Cómo es su consumo?

Elaborados a partir de harina de trigo, azúcares, sal, levadura, grasas vegetales y aditivos, son un tipo de alimento muy utilizado en las dietas por su facilidad para controlar su consumo

¿Cómo es su consumo?

Consumo de pan

El consumo de pan en nuestro país se sitúa alrededor de los 150 gramos al día, entre un 32% y un 40% menos que las cantidades recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que oscilan entre los 220 y los 250 gramos diarios.

La presencia del pan en nuestra dieta habitual es cada vez más reducida debido a la errónea asociación que las personas hacen entre su ingesta y el aumento de peso. Según muestran los estudios sobre las tendencias de mercado y los datos de la Confederación Española de Organizaciones de Panadería (CEOPAN), en España, el consumo de pan anual per cápita ha descendido de manera más acusada en los últimos cuatro años. Mientras que en 2010 cada español consumía 51 kg de pan al año, en 2014 el consumo bajó un 10%, situándose en los 46 kg de pan al año.

Por unas razones u otras, lo cierto es que las cifras de consumo global de pan también están muy alejadas de los 90 kg al año per cápita que la OMS recomienda dentro de una dieta saludable y equilibrada. A nivel mundial, cada individuo consume alrededor de 53 kg de pan al año. Esta cifra mejora a nivel europeo, alcanzándose los 60 kg.

Sin embargo, el pan es un alimento muy importante. La evidencia científica más actual nos dice que una alimentación saludable y sostenible pasa por poner en nuestro carro de la compra más verduras, hortalizas, legumbres y frutas. Después, debemos incorporar todo el grupo de cereales integrales, semillas y granos y, finalmente, el resto de grupo de alimentos.

Su lugar en la dieta

El pan ocupa un lugar importante en la dieta cotidiana de la mayoría de las personas. De hecho, el pan en particular y los cereales en general siempre han sido considerados como la base de nuestra alimentación por la mayoría de las sociedades científicas.

Sin embargo, algo está cambiando. El consumo de pan está disminuyendo paulatinamente desde hace cuatro décadas y las sociedades científicas internacionales apuestan cada vez más por las frutas, las verduras y las hortalizas como la base de una alimentación saludable y sostenible.

Con todo, el pan y sus variedades son alimentos tradicionales y nutricionalmente humildes que no pueden ser considerados como los causantes de todos nuestros males. Desde luego, la calidad importa y sus ingredientes también. Decir que “el pan engorda”, por ejemplo, no solo es una leyenda urbana, sino que además es injusto si se tiene en cuenta la multitud de otros productos procesados y poco saludables que tenemos al alcance de la mano.

Dietas para adelgazar

En ocasiones, en las dietas para adelgazar se sustituye el pan de barra por biscotes. Este cambio puede llevar a pensar que los biscotes tienen menos calorías, cuando en realidad es al contrario: si se compara la misma ración de pan y de biscotes con el mismo peso, se puede comprobar que el biscote concentra más calorías que el pan tradicional.

No obstante, se apuesta por el biscote porque es más fácil de controlar y cuantificar su consumo (por eso a veces se le denomina “pan de régimen”) como unidades estándar de igual peso. Además, al ser un producto seco, cuesta más tiempo masticarlo y se bebe más agua. El tiempo, la masticación y la ingesta de agua aumentan la sensación de saciedad que llega al cerebro trascurrido un tiempo tras comenzar a comer.

Pero, al margen de la saciedad y del control de las raciones, los biscotes son, dentro de la familia de los panes, uno de los productos más calóricos. Suelen tener unas 370 Kcal por cada 100 gramos aproximadamente. Además, suelen llevar más ingredientes que los que tradicionalmente lleva el pan y, por tanto, elevan un poco su valor nutritivo. Son responsables los aceites vegetales y el azúcar o el jarabe de glucosa.

Sería lógico pensar que estos ingredientes “extras” también aumentan el valor energético del producto pero, sorprendentemente, no es así. No incrementan las calorías de manera muy significativa, ya que las cantidades en que se utilizan no son tan grandes como para que haya importantes diferencias. La principal razón para añadir grasas y azúcar a los biscotes es la de aumentar la palatabilidad -es decir, que sea más grato al paladar- de un producto que carece de ella por su naturaleza.

Paginación dentro de este contenido

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones