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: Aquí, los criterios nutricionales habituales no son útiles

La reposición de agua, sales y azúcares durante o tras el ejercicio físico intenso o prolongado es imprescindible. Para ello resultan útiles las bebidas deportivas, pero no todas son efectivas.

Aquí, los criterios nutricionales habituales no son útiles

Si nos fijamos en la calificación NutriScore de los productos analizados, vemos que casi todos ellos se engloban en la categoría D. Esto ocurre porque este sistema basa su puntuación en aspectos como el aporte de energía y el contenido de fibra, proteína, frutas y verduras, azúcar o sal. Este tipo de bebidas tiene algunas características que en principio pueden parecer negativas (aportan energía y contienen sal y azúcares) y carecen de otras que a priori pueden parecer positivas (no tienen fibra, ni vegetales, por ejemplo). 

Sin embargo, en este tipo de productos en concreto, estos criterios no son válidos porque lo que se busca en una bebida de reposición es precisamente lo que acabamos de mencionar: que aporte cierta cantidad de energía, azúcares y sales, y que carezca de otros ingredientes que pueden ralentizar su digestión. Así pues, la herramienta Nutri-Score y los criterios por los que nos guiamos habitualmente para decidir si un alimento es saludable, no son útiles en este caso. De hecho, pueden despistarnos. 

Podemos encontrar un ejemplo en el producto Powerade Zero, que tiene una puntuación B en Nutri-Score por carecer de azúcares y no aportar energía. Esto, que puede parecer positivo en una bebida de uso recreativo (como un refresco), no resulta útil en una bebida deportiva. Ahora bien, es necesario tener claro que las bebidas deportivas están destinadas a situaciones muy concretas: la práctica de actividad física intensa o prolongada (más de una hora). 

Fuera de ese contexto no resultan útiles y podrían incluso resultar perjudiciales en un consumo continuado. Esto significa que tampoco son recomendables para la actividad física que la mayoría de las personas realiza habitualmente, es decir, de baja intensidad o de corta duración. En esos casos es su ciente con beber agua y reponer después los nutrientes con la alimentación habitual.

¿Cómo debemos consumirlas? 

Para evitar la deshidratación y sus consecuencias durante la práctica deportiva intensa o prolongada, es necesario seguir una rutina adecuada de hidratación. Esta debe comenzar antes del ejercicio, para no empezar con carencias; seguir de forma regular durante el desarrollo, para mantener la hidratación y el aporte de energía; y continuar después de su finalización, para reponer las pérdidas de agua, sales e hidratos de carbono. Lo ideal es consumir un trago de estas bebidas (unos 150-250 ml) cada 15 minutos. 

Lo más importante de estas bebidas es la composición (si se ajustan a los criterios recomendados o no) pero también hay que considerar otros aspectos que pueden parecer banales y que en realidad no lo son, como el sabor y la temperatura de consumo. Es importante que la bebida resulte apetecible o al menos que su sabor no cause rechazo. Por eso se utilizan ingredientes como edulcorantes, aromas y colorantes. También es recomendable que su consumo nos “anime” a beber (la presencia de sal puede estimular la sensación de sed) y, en definitiva, que sea fácil de beber. Para ayudar a ello se recomienda que la bebida se consuma a unos 15-21ºC, lo cual facilita además el vaciado gástrico y la absorción.

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