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Guía de compra: barritas de cereales : ¿Y si tomamos tortitas?

Su aporte en azúcar es similar al de las galletas, aunque su contenido en grasas es inferior. Aun así, no hay un consenso sobre cuál es su papel en una dieta saludable ni tampoco sobre la frecuencia de ingesta recomendada

¿Y si tomamos tortitas?

Tan famosas como las barritas, o quizás más, son las cada vez más omnipresentes tortitas de cereales. Las hay de maíz, de arroz, de espelta, de quinoa, de centeno, de trigo sarraceno o, incluso, de una combinación de los anteriores cereales (y probablemente alguno más). También las hay integrales, con chocolate (negro o con leche) o con yogur. Se suelen utilizar como tentempié a media mañana o en la merienda. Pese a que se suele afirmar que son productos muy “saciantes”, hay pocas pruebas en la literatura científica que apoyen esta suposición.

Estas tortitas, que se elaboran tras someter a los cereales a temperaturas muy elevadas dentro de un molde (lo que provoca su “explosión”), tienen similitudes y diferencias con respecto a las barritas analizadas en esta guía. De entre las similitudes, destaca el contenido energético de las tortitas a las que se ha añadido chocolate: su porcentaje en calorías es casi el mismo. Esto es así, sobre todo, por el mayor contenido en azúcar. Si no son “chocolateadas”, las tortitas tienen mucho menos azúcar que las barritas.

Hay, en todo caso, bastantes diferencias desde un punto de vista nutricional. Una importante es que hay muchas más opciones integrales, algo interesante, dado el amplio consenso que existe con respecto a los beneficios para la salud atribuibles a la ingesta habitual de cereales integrales. El doctor Hongyu Wu y sus colaboradores (del departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard) acaban de publicar en la revista JAMA Internal Medicine una investigación que ha revelado que tomar a menudo integrales puede disminuir la mortalidad poblacional hasta en un 15%.

Sin embargo, la principal diferencia con respecto a las barritas es que el contenido en sal de las tortitas suele ser bastante superior. Este es un punto importante a tener en cuenta, porque duplicamos la cifra máxima de sal propuesta por la Organización Mundial de la Salud (5 gramos al día) y porque la gran mayoría de la sal que tomamos (más del 80%) no proviene de la que añadimos de forma voluntaria a nuestros platos, sino de alimentos procesados, según reflejaron las Jornadas de debate sobre el Plan Nacional para la Reducción del Consumo de sal en España.

A modo de ejemplo, unas tortitas de maíz muy consumidas (Bicentury) contienen 2,25 gramos de sal por cada 100 gramos. Sanidad considera que un alimento tiene “mucha sal” cuando iguala o supera 1,25 gramos de sal por cada 100 gramos de producto, así que estamos ante un alimento que casi duplica esta cifra.

Pese a ello, lo cierto es que, por fortuna, existen diversas opciones de tortitas bajas en sal o muy bajas en sal (son las más recomendables). Para Sanidad, un alimento tiene «poca sal» (es la situación ideal) cuando aporta 0,25 gramos (o menos) de sal por cada 100 gramos de producto.

Vale la pena indicar, con respecto a las tortitas, que su elevado consumo preocupa a los expertos en nutrición, aunque no tanto por su composición nutricional, sino porque sustituyen a un grupo de alimentos que debería tener más protagonismo en nuestra alimentación: las frutas frescas.

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