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Guía de compra: barritas de cereales : Análisis nutricional de las barritas de cereales

Su aporte en azúcar es similar al de las galletas, aunque su contenido en grasas es inferior. Aun así, no hay un consenso sobre cuál es su papel en una dieta saludable ni tampoco sobre la frecuencia de ingesta recomendada

Análisis nutricional de las barritas de cereales

Su lugar en la dieta

No existe un consenso sobre cuál es el papel de las barritas de cereales en una dieta saludable, ni tampoco sobre la frecuencia de ingesta recomendada. En cualquier caso, si se revisa su composición nutricional, se puede observar que no es muy distinta a la de las galletas en cuanto a su aporte en azúcares (cerca de un 20%). En este sentido, es importante recordar que el Ministerio de Sanidad incluye a las galletas dentro de la categoría “bollería”, un grupo de alimentos cuya presencia en la dieta debe ser ocasional.

El contenido en grasas en las barritas de cereales suele ser inferior al de las galletas, aunque si las barritas han sido elaboradas con chocolate (algo muy frecuente) el porcentaje de grasa se asemejará bastante (suele rondar entre el 15% y el 20%).

Si se comparan las barritas con los frutos secos (dado que los frutos secos son alimentos que suelen tomarse entre horas), se puede comprobar que su aporte en grasas es inferior. No obstante, mientras que la ingesta de frutos secos entraña unos beneficios demostrados para la salud (como disminuciones en el riesgo de padecer diabetes tipo 2, entre otras enfermedades crónicas), no ocurre lo mismo en el caso de las barritas de cereales.

A diferencia de otros productos (como las bebidas energéticas, por ejemplo), tanto los niños como los adultos pueden comer barritas de cereales, dado que no contienen cafeína u otros excitantes. Aun así, debe tenerse en cuenta que, por su elevado porcentaje de azúcares añadidos es mejor reservarlos para momentos puntuales u ocasiones especiales.

Entonces, ¿con qué tipo de alimentos deberíamos acompañar el consumo de barritas? Si vamos a consumirlas para picar entre horas y no tenemos más apetito, no hace falta que añadamos más alimentos (recordemos que sumar calorías nunca es buena idea). Si tenemos más hambre, nada mejor que combinarlos con fruta fresca, frutos secos (que es mejor que sean sin sal añadida) y, por qué no, hortalizas (una zanahoria cruda entre horas es una delicia muy saludable). También podemos acompañarlas de un lácteo desnatado, como un vaso de leche o una ración de yogur. Si acompañamos la barrita con queso, no hemos de caer en la tentación de escoger quesos con mucha grasa. Para ello, revisaremos que su porcentaje de grasa sea siempre menor al 15%.

Semáforo nutricional

En el semáforo nutricional, se puede observar que ninguno de los productos presenta un color naranja, que alertaría de un notable contenido en alguno de los nutrientes conflictivos. Sin embargo, varias de las barritas analizadas aportan más energía, azúcares o grasas de lo deseable.

Si el producto se elabora con chocolate o si la ración de consumo es mayor (hay barritas de 40 gramos, mientras que otras solo pesan 21 gramos), es más probable que su aporte en azúcares o grasas sea superior. En todo caso, como el porcentaje de azúcares de estos alimentos es muy elevado y son productos muy sabrosos, es posible que sea más difícil realizar un consumo moderado. Por ello, es preciso tomar conciencia de que no son alimentos comparables a los productos básicos de toda dieta saludable, como las frutas frescas, las hortalizas, los frutos secos o las legumbres.

Muchos de estos productos están enriquecidos con vitaminas y minerales, aunque un análisis comparativo realizado en 2006 por EROSKI CONSUMER reveló que lo que declara la etiqueta no siempre coincide con lo que desprenden los análisis independientes.

Sí es cierto que las barritas pueden contribuir al consumo de nutrientes importantes, pero no es menos cierto que la mejor manera de cubrir los requerimientos nutricionales es mediante alimentos que no cuenten con grandes cantidades de azúcares añadidos, tal y como señaló en 2012 la actual directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la doctora Margaret Chan. Por esta razón, el mejor producto del análisis son las barritas de cereales integrales Eroski Sannia, con un contenido inferior de calorías, azúcares y grasas con respecto al resto de barritas.

¿Qué debemos mirar en la etiqueta para elegir la barrita más adecuada?

A la hora de escoger una barrita, conviene siempre decantarse por las que presenten un mayor contenido en cereales integrales, en frutas y en frutos secos, y un menor contenido en azúcar añadido. Las etiquetas de los alimentos nos brindan esta información, aunque a veces pueda resultar algo confusa. Por ello, es importante tener en cuenta las siguientes pistas:

  • Los fabricantes están obligados, por ley, a detallar los ingredientes de sus productos en orden de peso. Así, cada vez que miremos una etiqueta, nos fijaremos en cuáles son los ingredientes que figuran al comienzo de esa lista. Si el azúcar está entre los primeros, significa que es uno de los principales componentes de ese alimento y, por tanto, que estamos ante un producto muy azucarado y calórico.
  • Existen muchas maneras de citar al azúcar sin nombrarlo. Por esta razón, es posible que en lugar de la palabra “azúcar” encontremos alguno de sus numerosos seudónimos. Según la Facultad de Medicina de Harvard, algunos de los nombres que se utilizan son los siguientes: azúcar invertido, azúcar moreno, dextrosa, fructosa, fructosa cristalina, glucosa, jarabe de fructosa, jarabe de maíz, maltosa, néctar de ágave, sacarosa, sirope de malta y zumo de caña de azúcar evaporado. Más allá de sus nombres, todos ellos son azúcares o derivados del azúcar con el mismo aporte calórico y el mismo efecto metabólico.

¿Barritas para todos los públicos?

Como ninguna de las barritas contiene cafeína, cualquiera de ellas puede ser consumida por todo tipo de público, salvo en el caso de personas que presenten una alergia o una intolerancia alimentaria, en cuyo caso se deberá revisar el etiquetado del producto.

En cualquier caso, dada la actual epidemia de obesidad infantil en nuestro país, es preciso remarcar que el porcentaje de azúcares añadidos que existe en estos productos los hace poco aconsejables para un consumo frecuente en la infancia.

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