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Guía de compra: azúcares y edulcorantes : ¿Cuál me conviene?

La OMS recomienda no superar el consumo de 50 gramos de azúcar diarios, es decir, pero en España se toman una media de 111 gramos cada día

¿Cuál me conviene?

Sugerencias de compra

Para tomar todos los días.

Si se va a consumir en pequeñas cantidades (no más de tres o cuatro cucharaditas al día), cualquier azúcar de los incluidos en el semáforo nutricional es válido. Ante un elevado consumo, es mejor evitar cualquier tipo de azúcar y decantarse por los edulcorantes bajos en calorías. De entre ellos, no conviene escoger la estevia para un consumo diario y elevado porque su rango de seguridad (Ingesta Diaria Admisibles o IDA) es menor que el del resto de edulcorantes.

El menos dulce.

Cuanto más “moreno” es el azúcar, menor es su sabor dulce. Es decir, a más oscuro sea el grano de azúcar, su poder edulcorante disminuirá, porque su proporción de sacarosa es inferior.

El más dulce.

La sacarina, la sucralosa o la estevia son las que tienen el mayor poder edulcorante en referencia al resto de productos y eso incluye el azúcar (al que superan en sabor dulce en más de 200 veces). Por ello, la cantidad de producto a añadir será menor para obtener un mismo dulzor.

El mejor para utilizar en repostería.

Excepto el aspartamo, cualquier edulcorante es válido para utilizar en repostería. En cualquier caso, la sucralosa (E955) es el edulcorante más estable de entre los más utilizados en Europa.

¿Las personas con diabetes pueden tomar edulcorantes?

Es conveniente que las personas con diabetes disminuyan su consumo de azúcar, no solo por el efecto en el control de la glucosa en sangre, sino también por el riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares relacionado con su elevado consumo.

Es cierto que los edulcorantes bajos en calorías son una buena alternativa para personas con diabetes, pero eso no significa, como se sugiere en determinados medios no acreditados, que la diabetes pueda revertirse con edulcorantes como la estevia. Tampoco es cierto lo contrario, que estos productos sean tóxicos para una persona con diabetes. Pueden consumir estas sustancias de igual manera que el resto de la población.

Asimismo, el National Institute for Clinical Excelence (NICE) desaconseja de forma explícita utilizar los productos en cuya etiqueta existe el reclamo de que van destinados a personas con diabetes. Un motivo lo encontramos en la fructosa: su efecto sobre la glucosa sanguínea es menor que el del azúcar y, por eso, se suele comercializar haciendo alusión a esta propiedad, en teoría interesante para personas con diabetes. Pero lo cierto es que su consumo habitual puede incrementar el riesgo cardiovascular.

Apuntes para el ahorro

El azúcar y los edulcorantes son productos distintos. Esto, que parece una obviedad, es muy importante a la hora de hacer la compra y debemos tenerlo presente para saber qué es lo más económico y lo que más conviene.

Si miramos las estanterías, tendremos la impresión de que cualquier edulcorante es mucho más caro que un kilo de azúcar blanco. Sin embargo, el detalle que no podemos olvidar es la potencia de los edulcorantes; es decir, cuántas veces son más dulces que el azúcar. Este dato es clave, puesto que algunos edulcorantes como la sacarina, la estevia o el aspartamo, entre otros, son tan dulces que se necesita emplear muy poca cantidad para lograr el mismo resultado. Por tanto, durarán mucho más que el kilo de azúcar en la despensa.

Pongamos un ejemplo al azar. Escogemos un bote de 270 gramos de edulcorante con stevia Truvía, que cuesta 7 euros. Un kilo de este producto cuesta, por tanto, 26 euros. En la misma línea, un paquete de kilo de azúcar blanco (el más barato) cuesta 0,75 euros. En términos absolutos, el edulcorante es casi 35 veces más caro que el azúcar. No obstante, este edulcorante es entre 250 y 300 veces más dulce. Y, en consecuencia, es muchísimo más barato: para endulzar lo que endulza un kilo de este producto precisaríamos, como mínimo, 250 kilos de azúcar.

El formato y la presentación inciden bastante en el precio, tanto en los azúcares como en los edulcorantes. Si escogemos una misma marca y tipo de azúcar y comparamos las distintas opciones que ofrece podremos verlo con claridad. Por ejemplo, un kilo de azúcar blanquilla Azucarera cuesta 0,75 euros. El mismo producto, pero en brik con tapa rosca cuesta lo mismo, aunque contiene 200 gramos menos. Una caja de medio kilo con terrones de azúcar (sin envoltorio individual) cuesta 0,90 euros; una caja de 300 gramos con sobrecitos de este azúcar cuesta 0,99 euros y un frasco con 250 gramos de perlas de azúcar vale 2,40 euros. En síntesis: el precio puede variar (y mucho) según la presentación de producto que escojamos.

El tipo de azúcar también influye en el precio final, del mismo modo que la marca y el tipo de cultivo del que proceda. El azúcar moreno es más caro que el blanco y los azúcares que se anuncian como “ecológicos” o “integrales” también son bastante más caros (con independencia de su color). Entre las marcas más caras encontramos Veritas e Intermon (su precio ronda los 5 euros el kilo), si bien hay que tener en cuenta que en el caso de Intermon, el azúcar procede de comercio justo.

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