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Guía de compra: atún y bonito en conserva : Opciones y sugerencias

Estos túnidos tienen una elevada cantidad de proteínas de alto valor biológico y también de grasa rica en omega-3, que contribuye a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre

Opciones y sugerencias

De calidad

Existen diferentes tipos de conservas de atún y bonito en el mercado. Desde el punto de vista nutricional, hay pocas diferencias entre unas y otras. Aún así, hay dos consejos importantes que se deben tener en cuenta para medir la calidad de las conservas. El primero, que cuanto menos sal contenga el producto escogido, mejor será. El segundo, que cuanta mayor calidad tenga el aceite de cobertura, más calidad tendrá el alimento.

Las presentaciones de atún y bonito en conserva más comunes son “al natural”, “en aceite” y “en escabeche”, pero hay muchas otras.

  • En aceite de oliva. La fama del aceite de oliva es suficiente como para no dudar a la hora de escoger. Numerosos estudios han mostrado claros beneficios cardiovasculares de su consumo habitual, sobre todo si se trata de aceite de oliva virgen. No obstante, no se debe pensar que saludable significa bajo en calorías, dado que aporta las mismas calorías que el resto de aceites.
  • En aceite de girasol. Hasta hace unos pocos años, los nutricionistas pensaban que los ácidos grasos del aceite de girasol (sobre todo el omega-6) resultaban perjudiciales ante un consumo habitual. No obstante, nuevos datos han constatado que su ingesta no afecta en absoluto a la salud. El aceite de girasol es más sensible al calor que el de oliva, pero como el aceite de girasol de las latas de atún no ha sido sometido a altas temperaturas, no supondrá una preocupación.
  • En aceite vegetal. Aunque no existen grandes diferencias en cuanto a grasa total o grasas saturadas, lo cierto es que el perfil nutricional de estos aceites suele ser un poco peor (el tipo de grasas saturadas es menos saludable), por lo que, si el bolsillo lo permite, es mejor decantarse por los enlatados con aceite de oliva o girasol.
  • En escabeche. Se trata de preparaciones cuya base es el vinagre. A diferencia de lo que ocurre con el resto de presentaciones, pueden contener potenciadores del sabor, como el glutamato monosódico (E-621), desaconsejados para un consumo habitual. Suelen tener, también, un contenido notable en sal.
  • Al natural. Su contenido en grasas es muchísimo menor, dado que no se han conservado en aceite, por lo que resultan una opción interesante en personas que deben controlar las calorías o las grasas que toman. Es importante recordar que, salvo en las situaciones anteriores, no tiene sentido limitar las grasas del atún enlatado.
  • Con tomate. Se trata de una receta de atún o bonito con salsa de tomate, que suele acompañarse de aceite de girasol. Lo cierto es que no existen notables diferencias nutricionales entre esta presentación y el resto, aunque aportará un mayor contenido en carotenoides, unas sustancias presentes en el tomate y que en nuestro organismo se transforman en vitamina A.
  • Sin sal. Se trata de la opción más recomendable, dado que una buena parte de la población española sufre hipertensión. Aunque no se padezca dicha enfermedad, consumimos demasiada sal (el doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud) y los atunes enlatados suelen contener bastante sal, así que tiene sentido decantarse por esta opción, siempre que esté disponible.

Sugerencias de compra

El atún y el bonito en conserva tienen múltiples beneficios para nuestra salud y además son estupendos ingredientes para componer recetas deliciosas. Las siguientes son algunas recomendaciones para lograr el máximo sabor en nuestras preparaciones culinarias:

Para elaborar entrantes.

Ya sean unas tostas untadas, un volován relleno o una ensaladilla dentro de unos tomatitos, la opción más segura es la del atún en aceite de oliva y en forma desmigada. La razón para elegirlo es que, una vez escurrido de la conserva, se mezclará y unirá a otros ingredientes para darle la textura cremosa, fácil de untar y de rellenar. Es importante qué matiz de sabor se quiere dar a la mezcla:

  • Si se acompaña la tosta cremosa de atún con unas guindillas, se puede elaborar la crema con atún en escabeche, que dará un contrapunto muy sabroso.
  • Si, por el contrario, se buscan unos sabores más matizados (como en una ensaladilla o una crema suave para untar junto con un toque de cebolla y pimiento confitado), la mejor opción será la de un atún en conserva natural o en aceite de girasol.

Para hacer ensaladas.

Si se tiene en mente preparar la mejor ensalada del mundo, se necesitan productos de calidad. Para esta ensalada, entonces, se comprarán unos lomos de atún en aceite. La idea es sacar unas láminas de atún grandes, con buena presencia, que asegurarán el éxito de la receta.

Para preparar meriendas y tentempiés.

Para la preparación de bocatas, sándwiches o patés caseros de atún, que tanto gustan a los más pequeños de la casa, lo idóneo es comprar unas latitas de atún en aceite de girasol, que está casi desmigado. Solo se tiene que escurrir el aceite de la conserva y estará listo para preparar una deliciosa y nutritiva merienda.

Para servir como guarnición.

Además de platos fríos, como ensaladas o sándwiches, el atún en conserva también puede acompañar preparaciones un poco más elaboradas y utilizarse para guarnecer platos de arroz y de pasta. En este caso, si se emplea una ventresca de atún en conserva, se conseguirá una textura muy suave para acompañar una ensalada templada de pasta. Las conservas se pueden servir frías o ligeramente templadas.

Para los ecologistas.

El mar no es una despensa ilimitada y, por ello, la única pesca posible es la sostenible. En España, uno de los principales consumidores de pesca del mundo, pescadores, instituciones y ciudadanos lo tienen cada vez más claro. En los últimos años, los esfuerzos por aumentar la pesca sostenible y controlar la ilegal están dando sus frutos, aunque todavía queda un largo camino por recorrer. Una forma en la que los ciudadanos pueden contribuir a la sostenibilidad es consumiendo productos pesqueros con el sello del Consejo de Administración Marino (MSC). Creado en 1997 por la organización conservacionista WWF y la empresa Unilever, este sello de color azul se ha convertido en un estándar internacional para la pesca sostenible y la trazabilidad de los productos pesqueros. En España los consumidores pueden encontrar diversas marcas que comercializan envases de atún certificados con dicha ecoetiqueta.

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