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La factura de la electricidad y el gas : Año y medio después, la liberalización no ha abaratado los precios

La posibilidad de ahorro apenas existe, la información sobre las ofertas es deficiente y la comparación resulta difícil

La liberalización no permite reducir el importe de la factura

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En el mercado libre, el precio del gas y de la electricidad se compone de dos partes: la de la energía consumida (el que la comercializadora puede establecer) y la tarifa en concepto de peaje por el uso de las redes de distribución, que es una tasa fija establecida por la Administración pública. Mientras que en el mercado regulado era el distribuidor quien vendía al consumidor la electricidad o el gas natural usando para ello sus propias redes de distribución, hoy (en el mercado libre, no olvidemos que el mercado regulado sigue existiendo) es la comercializadora quien la vende haciendo uso -mediante el pago del citado peaje- de las redes del distribuidor. Queda claro, en cualquier caso, que la liberalización no ha conseguido el efecto más deseado por los usuarios: favorecer la aparición de diferencias de precio importantes entre empresas que, a diferencia de antes, hoy pueden competir en precios.

La información que ofrecen los teléfonos de atención al cliente de las comercializadoras es incompleta, a veces, errónea

El consumidor es consciente de una situación que bien poco le favorece: el 60% de los ciudadanos, según una reciente encuesta, afirman que las ofertas económicas que las comercializadoras de energía hacen en sus campañas publicitarias no les resultan atractivas. A los nada interesantes descuentos que ofrecen las comercializadoras habría que añadir servicios adicionales, como gestión conjunta de gas y electricidad, seguros del hogar, servicio de telefonía e Internet, servicios integrales de mantenimiento o subvenciones para la instalación de calderas, pero los consumidores no valoran mucho estos nuevos servicios o no están bien informados sobre los mismos. CONSUMER no ha valorado estos servicios añadidos.

Las causas que originan esta situación son, en buena parte, estructurales: las comercializadoras de gas natural y electricidad consultadas por esta revista aseguran que con precios más económicos no les resultaría rentable el negocio. Y también esgrimen que el precio de la luz en España, fijado por el Gobierno, es de los más bajos de la UE, por lo que les resulta difícil hacer ofertas atractivas de precio a los clientes. Por otra parte, las compañías que tratan de entrar en el mercado liberalizado denuncian las barreras defensivas que colocan las distribuidoras “de toda la vida”, que disponen de las redes que llegan hasta la casas de los clientes; la principal de ellas, al parecer, es que no pueden acceder a la información sobre los abonados.

Cuando, pensando en pasarse al mercado liberalizado, el usuario compara precios de diversas comercializadoras, debe tener en cuenta si el distribuidor que le ha venido prestando el servicio en el mercado regulado le cobra las revisiones obligatorias de las instalaciones de gas. Porque hay algunos que no lo hacen y a la hora de sacar las cuentas, las ventajas económicas que podría entrañar el cambio se verían muy reducidas, cuando no anuladas. Unión Fenosa, por ejemplo, cobra 43 euros por la revisión, lo que supone 10,75 euros al año. Para un usuario que no paga hoy las revisiones, contratar la energía con esta empresa (que ofrece los mejores precios en el supuesto de consumo planteado por esta revista) supondría un ahorro de 15,6 euros anuales y no los 26 euros iniciales. Con Endesa Energía, que exige 23,5 euros por la revisión (5,87 euros al año), el ahorro anual quedaría en 13,7 euros si se contrata conjuntamente electricidad y gas (frente a los 19,6 euros iniciales) y en 10,47 euros si contrata sólo gas (frente a los 16,34 euros iniciales). Con Iberdrola, que cobra 29 euros por la revisión, el ahorro anual para quien no paga las revisiones en el mercado regulado se quedaría en 2 euros.

Por último, con Gas Natural, que cobra 35 euros por la revisión, el ahorro sería de poco más de 10 euros por año contratando conjuntamente electricidad y gas, y no hay ahorro si sólo se contrata el gas. Pero si se computan los casi 9 euros al año que salen en concepto de revisión, este ahorro quedaría en prácticamente nada.

Suspenso en información

Técnicos de CONSUMER, actuando como si fueran clientes, solicitaron información sobre este nuevo mercado liberalizado en los servicios telefónicos de atención al cliente de las principales comercializadoras y distribuidoras de gas y electricidad, y la conclusión de estas gestiones ha sido solo una: poco rigor en las distribuidoras “de toda la vida” y escasa claridad en las ofertas de las comercializadoras. El sondeo ha revelado también que las distribuidoras (que siguen siendo las de siempre) favorecen sistemáticamente a las comercializadoras de su grupo empresarial, poniendo en contacto con ellas a los usuarios que demandan información. Y también se ha comprobado que algunas comercializadoras recomiendan a los usuarios que no accedan al mercado libre y se mantengan con su proveedor actual porque “no merece la pena cambiar”, con argumentos vagos y sin datos o, directamente, descalificando las ofertas de las comercializadoras de la competencia.

Además, quienes atienden esos teléfonos de atención al cliente no informan espontáneamente a los usuarios de aspectos esenciales de las ofertas ni de las condiciones del contrato. En los descuentos que se aplican en función del consumo de energía (gas o electricidad) no se explican los tramos en que cambia ese descuento.
Y si el usuario, cosa muy común, no sabe qué preguntar, se quedará sin conocer informaciones importantes: no hay una comunicación estandarizada que explique las cuestiones más interesantes, como la parte de la factura sobre la que se efectúa el descuento (sólo en la variable y nunca en la fija, establecida por el Gobierno) muy relevantes, aspectos del contrato: duración, cláusulas de rescisión, duración de las ofertas, coste de las revisiones o atención en caso de incidencias urgentes.

Pero no todo se limita a la carencia de información: las comercializadoras ofrecen, mediante estos teléfonos de atención al cliente, datos erróneos sobre la gratuidad de las revisiones obligatorias (Iberdrola y Endesa), sobre las penalizaciones que se aplican si el usuario rescinde el contrato antes de lo previsto (Unión Fenosa) o sobre la imposibilidad de contratar gas y electricidad de forma separada (Iberdrola y Gas Natural).

Cualquier cliente, y en cualquier parte del país, puede consultar en www.cne.es las propuestas de cada empresa. En el registro oficial se cuentan unas 60 comercializadoras de electricidad y unas 30 de gas, pero en la lista de las 14 que colaboran con la CNE y difunden sus ofertas en Internet predominan las tradicionales grandes empresas del sector, conocidas desde hace años por los usuarios: Endesa, Gas Natural, Hidrocantábrico, Iberdrola, Naturgas, Unión FENOSA y Viesgo.

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