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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Estudio documental sobre las enfermedades de transmisión alimentaria e hídrica, así como de las notificaciones de la red de alerta alimentaria : Alimentos contaminados: cuando la salud pública está en juego

La red de alerta alimentaria gestionó en 2015 más de 3.000 notificaciones, aunque solo el 6% eran alertas que exigían una vigilancia o actuación inmediata

Notificaciones de alerta alimentaria

Red de alerta alimentaria

El SCIRI es la herramienta nacional con la que se vigila de forma constante que todos los productos alimenticios que están en el mercado son seguros y no representan ningún peligro para la salud de los consumidores. De esta forma, se gestiona la red de alerta alimentaria y se afronta cualquier riesgo o incidencia relacionada con los alimentos que pudiera afectar a la salud de los consumidores.

En 2015, el SCIRI gestionó un total de 3.036 notificaciones relativas a productos alimenticios (incluidos 81 expedientes que finalmente se retiraron o reclasificaron). De ellas, solo un 6% se trataron como alertas (191), es decir, eran notificaciones que exigieron una vigilancia o actuación inmediata de las autoridades competentes. Es el nivel más grave para la salud del consumidor ocasionado por un alimento originario de un establecimiento nacional o distribuido en territorio nacional.

Otro 46% fueron informaciones (1.399), un segundo nivel de notificaciones graves que no involucran a empresas productoras españolas ni se encuentran en el mercado español, y que no conllevan una actuación rápida e inmediata por parte de las autoridades competentes.

Además, el 43% eran rechazos en frontera a productos alimenticios (1.315). Se trata de notificaciones sobre riesgos graves asociados a alimentos que proceden de terceros países y que no han superado los controles de los puestos de inspección fronterizos de la Unión Europea.

Por último, en proporciones más pequeñas se tramitaron notificaciones que no se correspondían con ninguno de los anteriores, pero que aportaban información de interés (3%); y otras que tenían que ver con explotaciones positivas al uso de sustancias prohibidas o medicamentos de uso veterinario por encima de los límites legalmente establecidos (2%).

Riesgo grave e inmediato

Así pues, en el nivel más elevado se tramitaron 191 alertas. 7 de ellas se retiraron, por lo que el total de expedientes de alerta se quedó en 184. Esta cantidad se redujo un 5% con respecto a las 194 que hubo que gestionar en 2014 y un 12% en relación a las de 2008 (un total de 209).

El 58% del total de alertas gestionadas supusieron un riesgo grave e inmediato (107 de las 184 alertas) y, respecto de su origen, un 55% procedían de territorio español, especialmente de la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Madrid.

Y ¿cuáles fueron los productos alimentarios implicados en estas alertas? Mayoritariamente eran de origen animal (102 notificaciones) y vegetal (62). El resto correspondía con materiales en contacto con los alimentos y otro tipo de productos (como complementos alimenticios).

De manera más concreta, por tipos de alimentos, 72 alertas tenían que ver con pescados y derivados, 16 con carnes y derivados, 15 con cereales, harinas y derivados, 13 con frutas y derivados (incluyendo frutos secos), 12 respectivamente con leche y derivados y condimentos y especias, y 10 con hortalizas, verduras,leguminosas y tubérculos.

Mercurio en el pescado

Como se puede observar, en 2015 destacaron las alertas relacionadas con leguminosas y tubérculos.

Mercurio en el pescado

Como se puede observar, en 2015 destacaron las alertas relacionadas con pescados y derivados, que supusieron el 39% del total. 45 alertas fueron en el congelado, 12 en el fresco y el resto fueron otros productos pesqueros. Así, según el SCIRI, la mayoría de las notificaciones relativas a pescados y derivados tuvieron como factor común la detección de elevados niveles de mercurio de estos productos: 47 de estas notificaciones de alerta se debieron a esto.

Los efectos dañinos que este metal tiene para la salud se conocen desde hace muchos años. Así, según los expertos, el consumo de pescados y mariscos contaminados es la principal fuente de exposición de la población a este metal pesado. Aseguran que casi todas las personas presentan alguna cantidad de este compuesto, por pequeña que sea, lo que indica su presencia en la cadena alimentaria.

Aun así, el pescado continúa siendo un alimento básico desde un punto de vista nutricional y la AECOSAN establece que es seguro, y muy recomendable, comerlo. Pero los expertos recomiendan que para que su ingesta no suponga un peligro para la salud, se sigan una serie de consejos:

  • Variar el consumo de productos del mar, tanto en especies como en fuentes de suministro. Entre las especies de pescado y marisco con una baja concentración de mercurio destacan: langostinos, el atún enlatado claro, el salmón y muchos peces del grupo del bacalao, entre otros.
  • Comer pescado al menos dos veces a la semana, sin olvidar el pescado azul.
  • Para las mujeres embarazadas o lactantes: limitar el consumo de grandes peces depredadores a 150 g por semana y evitar comer pez espada, pez aguja o pintarroja (pintada).

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