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: Zumos: una tentación (muy) dulce

EN LA SECCIÓN DE ZUMOS DEL SUPERMERCADO ENCONTRAMOS MUCHOS PRODUCTOS ELABORADOS A PARTIR DE FRUTA. EN APARIENCIA SON SIMILARES, PERO PUEDE HABER GRANDES DIFERENCIAS ENTRE ELLOS. POR ESO CONVIENE ELEGIR BIEN.

¿Qué contiene el envase?

Lo primero que suele determinar la elección a la hora de comprar estos productos es la fruta que se emplea como materia prima. Normalmente esta se muestra en la parte frontal del envase, tanto con palabras como con imágenes, aunque no es una información suficiente para poder conocer con detalle la composición del producto. Por eso, es recomendable consultar siempre el listado de ingredientes. Así podremos conocer el tipo de fruta (por ejemplo, naranja, piña, granada…) e incluso su proporción, que debe especificarse obligatoriamente en caso de que este ingrediente se destaque de algún modo en el envase (por ejemplo, con palabras o mediante una imagen). Así se hace en casi todos los productos que se analizaron para la elaboración de esta guía (por ejemplo, en el néctar de Granini, donde se indica “zumo de pomelo rosa 47%”).

El listado de ingredientes también debe informar sobre la presencia de otras sustancias que forman parte del producto. En el caso de los zumos se permite la incorporación de un número muy limitado de aditivos, como ácido ascórbico o ácido cítrico, con objeto de regular la acidez, aunque su uso no es frecuente, así que la composición suele ser exclusivamente fruta. Así fue en los que se analizaron para esta guía, con la única salvedad de los zumos de tomate, que además de este ingrediente contienen sal (el de la marca Granini contiene, además, vitaminas añadidas). Como ya se ha mencionado, en el caso de los néctares y las bebidas refrescantes, además de fruta, suelen contener otros ingredientes como agua, colorantes, azúcares o edulcorantes.

El tipo de fruta y su proporción, así como la presencia de edulcorantes o azúcares añadidos, no solo condicionan las características organolépticas del Ninguno de los productos analizados llega a 1 g de pulpa por cada 100 ml, incluso aunque la conserven tras su elaboración. producto (el sabor, el olor o la textura), sino que también determinan otros aspectos como el perfil nutricional. Por eso es importante consultar esta información en el etiquetado.

Beber fruta no es igual que comerla

A menudo sustituimos el consumo de fruta por la ingesta de zumos pensando que ambas cosas vienen a ser lo mismo, pero no es así, incluso aunque estos sean caseros. Los azúcares naturalmente presentes en la fruta se encuentran junto a otros compuestos, como la fibra, y eso los hace menos accesibles a la hora de digerirlos. Por ello, la absorción y metabolización de esos azúcares es más lenta que al tomar un zumo, donde esos azúcares se encuentran en forma libre. Es importante tener esto en cuenta porque un elevado consumo de azúcares libres, que se metabolizan rápidamente, se asocia a enfermedades no transmisibles como caries, diabetes y patologías cardiovasculares.

Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir su consumo. Concretamente, aconseja que la cantidad de azúcares libres debe representar menos del 10% de la ingesta calórica total diaria, lo que significa que una persona adulta debería consumir menos de 50 gramos diarios y los niños y adolescentes, menos de 25-45 gramos.

Además, la OMS indica que si la ingesta se reduce a menos del 5% se obtendrán beneficios adicionales, lo que supone 25 g en adultos y unos 13-23 g en niños y adolescentes. Es decir, bebiendo un vaso de algunos de estos zumos casi se alcanzarían estas cantidades en adultos y las superarían niños y adolescentes, que son precisamente los grupos de población que más consumen estos productos. Todo esto explica que guías dietéticas de referencia como la de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard recomienden limitar el consumo de zumos a un vaso pequeño (unos 200 ml) al día.

Sin azúcares añadidos

Los zumos envasados suelen despertar bastantes recelos entre algunas personas, debido sobre todo a que piensan que se obtienen de formas poco fiables o que, para su elaboración, se utilizan otros ingredientes diferentes de las frutas (por ejemplo, suele creerse que se les añade azúcar). Sin embargo, los zumos de frutas se obtienen de la misma forma que los caseros: exprimiendo o triturando frutas, según el caso.

Además, la adición de azúcares a los zumos (ya sean exprimidos o elaborados a partir de concentrado) se prohibió en el año 2013. Desde entonces, solo se pueden añadir a néctares y a otras bebidas obtenidas a partir de frutas, como las bebidas refrescantes. Eso sí, no debemos olvidar que todos estos productos contienen azúcares libres naturalmente presentes, cuyo efecto metabólico es similar al de los azúcares añadidos.

El ‘ranking’ del azúcar*

LOS VALORES MÁS ALTOS

  • Seleqtia granada refrigerado: 24,60
  • Zü Premium naranja con miel y jalea real 1 l: 22,80
  • Don Simón piña, manzana, uva: 22,40
  • Néctar multifrutas Zü Premium 2 l: 22

 

LAS VALORES MÁS BAJOS

  • Seleqtia zumo tomate 100% 0,33 L: 5,60
  • Granini de tomate 1 L: 6
  • Néctar melocotón Sannia 6X0,2 L: 6
  • Don Simón tomate: 6,60

* Cantidad de azúcar en gramos por ración de producto, equivalente a los 200 ml de un vaso. La cantidad de azúcar depende de la fruta con la que se elabora y de la categoría de producto. Según la OMS, una persona adulta debería consumir menos de 50 g diarios de azúcares libres (considerando una ingesta diaria de 2.000 kcal). En el caso de los niños, debería ser inferior a 44 g (con una dieta de 1.750 kcal).

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