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: Un tinto al día es bueno para el corazón / falso

LLEGAN LAS FIESTAS Y, CON ELLAS, LAS CAÑAS CON LOS AMIGOS, LOS VINOS EN LAS CENAS, LOS CUBATAS DE SOBREMESA, LOS DIGESTIVOS TRAS EL POSTRE Y EL CAVA PARA LOS BRINDIS. ANTES DE COMENZAR A JUSTIFICAR EL EXCESO CON UN “UNA VEZ AL AÑO NO HACE DAÑO”, CONVIENE SABER QUE NO EXISTE UNA CANTIDAD MÍNIMA DE ALCOHOL QUE SE PUEDA INGERIR SIN PERJUICIO PARA LA SALUD Y QUE NINGUNO DE LOS MITOS ENRAIZADOS EN LA SOCIEDAD QUE ASEGURAN BENEFICIOS TRAS SU CONSUMO RESULTA CIERTO.

Un tinto al día es bueno para el corazón / falso

Este mito nace con la publicación de algunos estudios que, durante años, han destacado el beneficioso efecto que tienen ciertos componentes del vino tinto, como los polifenoles y el resveratrol. Los primeros, sustancias responsables del color y de la estructura de los tintos, al ser antioxidantes, nos protegen frente a la oxidación que puede terminar dañando nuestras células. El consumo de resveratrol podría estar relacionado con un menor riesgo de inflamación y coagulación de la sangre, lo que tendría un efecto protector en enfermedades cardiacas. Otros estudios también aseguran que el vino tinto podía bajar la tensión de los hipertensos.

Todo esto se ha desmentido con nueva y más precisa (e independiente) literatura científica que asegura que, para que una persona se beneficie de lo que le podrían aportar estas sustancias, tendría que beber cientos de copas de vino al día, algo que, evidentemente, destrozaría el hígado y provocaría cirrosis. Sencillamente, si se quieren tomar antioxidantes, resulta más fácil acudir a una dieta rica en frutas y verduras.

Un consumo moderado de cerveza posee ciertas propiedades nutricionales / Falso

Una lata de cerveza de 330 ml contiene, en su mayoría, agua (307 ml) y nos aporta 140 kcal: de ellas, solo 46 provienen de los hidratos de carbono disueltos y de sus escasas proteínas. El resto, se obtienen tras la metabolización del alcohol. Durante años, además, muchos estudios han enfatizado los efectos beneficiosos de la composición del zumo de cebada: fuente de ácido fólico, vitamina B, flúor, silicio y polifenoles.

Los especialistas aconsejan que, si eso es lo que se persigue con su consumo, ingiramos otros alimentos como el cacao, los frutos secos, las verduras de hoja verde, los alimentos integrales, especias como el clavo o la pimienta negra, las aceitunas o el aceite de oliva virgen. Todos ellos poseen un contenido mucho más elevado de vitaminas y antioxidantes, sin aportar ni un gramo de alcohol al organismo.

La bebida blanca no engorda / Falso

Al contrario: todas las bebidas alcohólicas son fuertemente calóricas, a pesar de tener un bajo poder nutricional (calorías vacías). Por cada gramo de alcohol, nuestro cuerpo obtiene 7 kcal, una cantidad relativamente elevada si la comparamos con las 4 kcal/g que obtenemos de los hidratos de carbono o las proteínas. Esto significa que, cuantos más gramos de alcohol puro contenga una bebida (y las destiladas son las que poseen mayor graduación), más calorías aportaremos al organismo.

Si mezclamos la bebida destilada con un refresco, a las calorías del alcohol hay que añadir las que aporta el azúcar de estos productos. La ginebra, por ejemplo, dependiendo de la marca, cuenta con una graduación de unos 40 grados por cada 100 ml y unos 32 gramos de alcohol puro, que hay que multiplicar por las 7 kcal que aporta cada gramo de alcohol. En total, por 100 ml de ginebra, se aportaría al organismo unas 224 kcal, a las que habría que sumar las 30-35 kcal de una tónica (100 ml).

Fuentes: Ricardo Franco Vicario, presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, y Pablo García, cardiólogo. Alcohol use and burden for 195 countries and territories, 1990-2016, publicado en The Lancet.

Unos tragos de riesgo

El consumo de alcohol está relacionado con más de 60 enfermedades, entre las que se encuentran las hepáticas, metabólicas, diferentes tipos de cáncer o demencia. Cada año, 1 de cada 50 personas muere en España por causa directa del alcohol.

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