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: Los sistemas de última generación

Es posible reducir el gasto en calentar el hogar si se elige el sistema más adecuado y se emplea de forma eficiente

Los sistemas de última generación

Además de los tradicionales métodos de calefacción comentados anteriormente, en los últimos años han comenzado a proliferar las ofertas de entidades que brindan la posibilidad de calentar los hogares por sistemas de energías alternativas, poco contaminantes. Algunos de los más novedosos son los siguientes:

La temperatura recomendada para una sala de estar
oscila entre los 18 y los 22 grados, aumentarla en
un grado supone un incremento del 7% en la factura

  • Calor por suelo radiante: consiste en la instalación de aparatos de calefacción bajo el suelo, por el techo o en las paredes. Este sistema permite que el calor se expanda de forma uniforme por toda la casa. Su coste de instalación es sustancialmente más alto que en los sistemas tradicionales, ya que obliga a realizar una gran obra en el hogar. En un hogar de unos 100 metros el precio parte de los 6.000 euros. Este sistema puede funcionar con calderas o con placas solares. Si se recurre a las calderas de agua caliente se puede ahorrar hasta un 20% respecto a las instalaciones de gas natural. Esto es así ya que la temperatura a la que hay que calentar el agua es muy inferior (generalmente entre 35 y 45 grados) a la que requieren los radiadores. Con placas solares, la eficiencia energética es mucho mayor, pero el coste de instalación subiría entre un 20 y un 40% (en ese caso, rondaría los 10.000 euros).
  • Placas solares: Uno de los sistemas más novedosos es optar por la instalación de placas solares, capaces de transformar la energía térmica o fotovoltaica en eléctrica y, por tanto, en calefacción. Su coste, no obstante, es el más alto de todos los citados. En una casa de 90 metros, la instalación de las placas puede rondar los 120.000 euros. Su alta eficiencia es una de sus mayores ventajas, al igual que la posibilidad de vender la energía eléctrica transformada. No obstante, el coste de amortización de la inversión no se recupera hasta pasada una media de 10 años. La incertidumbre regulatoria hace poco recomendable este sistema.

Consejos para ahorrar calefacción en el hogar

  • Evitar el exceso de calor. En las salas de estar principales, la temperatura recomendada oscila entre los 18 y los 22 grados, en los dormitorios baja a 17 y 19 grados. En realidad, por cada grado que se incrementa la temperatura de un edificio o vivienda, el consumo energético aumenta en un 7%, al igual que el gasto en calefacción y las emisiones de CO2.
  • Calor nocturno. Durante las noches se puede reducir la temperatura hasta los 15-17 grados, aunque lo más eficiente es apagarla del todo. Para evitar fugas de calor, es aconsejable bajar las persianas por las noches y correr las cortinas.
  • Fugas de calor. Para evitarlas, es preciso usar ventanas que tengan sistemas de doble acristalamiento: las sencillas pueden producir pérdidas de calor y frío de hasta 4 veces más que las dobles. Las mejores son las modelos que cuentan con puentes términos.
  • Aire fresco. Es una de los dilemas más frecuentes en invierno, ¿cómo airear la casa sin perder calor? Para conseguirlo, es fundamental evitar una ventilación excesiva de la vivienda. En condiciones normales, con abrir las ventanas durante 10 minutos basta para lograr una renovación del aire de cada una de las habitaciones.

Elegir la calefacción más adecuada

  • Si la vivienda se encuentra en una zona fría, hay que elegir un sistema que mantenga el calor de forma constante.
  • En caso de que el hogar esté ubicado en una zona cálida, será suficiente con un sistema que permita lograr la temperatura ideal de forma puntual.
  • Conviene estudiar las posibilidades técnicas de efectuar la obra que conlleva la instalación. Es necesario sopesar el desembolso económico que supondrá y pensar en cuántos años se amortizará.
  • Cuando se trata de sistemas que precisan el suministro de combustible a granel (bombonas de butano, gasóleo…) es preciso conocer el servicio de reparto, la frecuencia de la distribución y la accesibilidad de los vehículos de transporte a la vivienda. Si la casa se encuentra en un área de frecuentes nevadas, habrá que tener en cuenta que el suministro de combustible puede verse interrumpido por la inaccesibilidad de los camiones de reparto.
  • No hay que perder de vista el mantenimiento posterior que va a necesitar el sistema de calefacción que se elija, ya que será un gasto para toda la vida útil del sistema. Todas las instalaciones de calefacción, a excepción de la eléctrica, requieren de inspecciones periódicas que deben ser realizadas por empresas instaladoras autorizadas.

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